Entro en mi cuarto y cierro la puerta.
Trepo sigilosamente hasta mi cama y me acuesto.
Cierro los ojos, pero no logro dormirme.
A la derecha, a la izquierda, boca abajo y boca arriba: ninguna postura consigue satisfacerme.
Abro los ojos y miro al techo.
Puede que no sean tan bonitas como las de verdad, pero también brillan en la oscuridad.
Me concentro en ellas y empiezo a soñar con cielos negros plagados de estrellas rutilantes.
Cierro los ojos, pero las sigo viendo y, por fin, Morfeo decide visitarme.
Sólo veo estrellas.
Ellas alumbran mis sueños.
Yo tambien tengo que visualizar imagenes para poder dormirme...feliz lunes
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