Me persiguen tus metáforas marinas, al tiempo que me enamoro de tu lengua glacial y tu corazón de lluvia. Espíritus acuáticos zumban en mis oídos y desequilibran mis pasos a cada instante. Ríos estancados y pantanos rebosantes inundan mis llanuras despobladas y riegan mis montes olímpicos sin el permiso de un Zeus iracundo. Juno llegará en cualquier momento a reclamar su parcela de poder, sin saber que sólo Selene tiene autoridad para regir mi mareas internas.
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