Caramelo me ha propuesto un pequeño reto llamado la Historia Interminable y como me encnatn estas chorradas pues he decidido hacerlo.
Las reglas son secillas, hay que escribir un par o tres frases y escribirlas para continuar “LA HISTORIA INTERMINABLE”
1. Cada persona pondrá el nombre de su blog delante de sus frases.
2. Enviará la historia a dos personas.
3. Las siguientes personas, al copiar el post, borrarán las direcciones de blog puestas, harán sus líneas y se las mandarán a otras dos, así sucesivamente.
4. No se puede devolver el post a la persona que te lo envió.
5. Y si te vuelve a tocar, no se la puedes enviar a la misma persona que se la enviaste.
6. El blog número 100 terminará la historia y se la mandará al email leinad19xico@hotmail.com.
7. Si tenéis alguna duda ya sabéis donde localizarme.
8. ¡Ah! Última y muy importante regla, la persona a la que aviséis de que es la siguiente, sólo tiene un día para coger el relevo, si en un día no lo ha hecho no vale, y se lo tenéis que comunicar y cambiar de blog.Si esto sale bien, durará un máximo de 100 días y serán unas 1000 frases. El responsable de la idea es http://www.melees.blogspot.com/
Éste es el relato:LA HISTORIA INTERMINABLE
Era impensable, no me lo podía creer, mi mente daba vueltas una y otra vez y no conseguía ser consciente de lo que había pasado, ya no había vuelta atrás, era todo tan confuso.Miré durante unos instantes el martillo ensangrentado, lo envolví en un paño que encontré en el primer cajón de la cómoda y lo escondí en el fondo del armario. A los tres minutos me encontraba en la calle, necesitaba airearme, pensar...En aquellos momentos mi mente aún no estaba preparada para ello... el aire gélido de la mañana cortaba mi rostro como un cuchillo acerado, aún sentía en mi pecho el ritmo acelerado de mi corazón sobresaltado por los espeluznantes hechos que había, en fracciones de segundo, vivido... Aún no podía explicarme cómo demonios había llegado el martillo hasta mis manos y porqué reaccioné de la forma tan brutal como lo hice... Sólo sé que había acabado todo, que era el fin de mi tortura y el comienzo de una vida mejor.Por primera vez, me sentí libre. Había logrado lo que estaba deseando hace mucho tiempo. ¿O realmente yo no lo había deseado nunca? Solamente las circunstancias me habían hecho llegar a aquel extremo en el que me encontraba.No, seguro que detrás de todo aquello había una fuerza misteriosa que me apoyaba. La pregunta era ¿Por que? Sacudí la cabeza.No me debía engañar por mas tiempo, no, yo ya se mi verdad, pero al estar dormitando tantos segundos de mi vida me va a costar desperezarla. Tal vez, la bruja de mi suegra no merecía brecha de tales dimensiones en su cráneo. Sin embargo, por una vez, creía haber hecho lo correcto.Por otra parte si yo no la hubiese atacado a ella quizás ahora sería yo la victima. Porqué a decir verdad la relación con mi suegra siempre había sido de amor-odio. Pero ya había pasado todo y no era hora de pensar en "si hubiera sido de otra forma". Ahora tenía que explicarle a mi pequeña hija Andrea que ya no vería más a su malvada y querida abuelita.Sentí un ruido lejano, parecían las agujas de un reloj y esto hizo que me sobresaltara. Estaba un poco aturdida, ¿se trataba sólo de un mal sueño? Me dirigí al último cajón donde creía haberlo guardado y toqué algo frío y húmedo. Algo extrañamente húmedo en un cajón. Retiré la mano instantáneamente, me asusté, aquel objeto no me resultaba familiar, pero la duda me carcomía por dentro. La eterna lucha entre la curiosidad y la prudencia, pues yo, en el fondo, sabía que debería cerrar ese cajón para siempre y olvidarme de lo que había tocado, pero no fui capaz de resistirme y volví a introducir temblorosamente la mano. Mientras cientos de instantes paseaban fugazmente por mi cabeza, pensé que lo tenía todo embrollado, estaba perdida. Me había metido en un montón de negocios insensatos en lugar de pensarlos despacio y con método. Las facturas de los gastos de mi propia casa y de mis aventuras en el juego se acumulaban hasta el infinito.........
Suspiré y me dispuse a esconder todos los rastros de mi acto. He de limpiarlo todo antes de que lleguen mi marido y mi hijo. Arrastré el cadáver hacia la bañera de la planta de abajo. Una sonrisa fugaz asomó en mi rostro cuando pensé que, a pesar de que tenía a mi suegra por una cabeza dura, su craneo se rompió con bastante facilidad. Supongo que casi cualquier cosa se rompería con facilidad con un martillo de acero tan pesado.
Lo primero era decidir que hacer con el cadáver, tenía varias opciones para deshacerme del cuerpo, pero debía pensar con calma, cúal sería la que contaba con menos posibilidades de no ser descubierta por la policia. También debía buscarme una coartada, mi suegra estaba de visita y muchos familiares lo sabían. Pero lo primero es lo primero, hacerla desaparecer.
Barajando varias posibilidades, al final he decidido descuartizarla en la bañera, para después tirar sus restos en varios contenedores, para ello me iré a otra ciudad y puede que a otra provincia, tengo que echarlos a los de basura orgánica y la trituradoras de basura harán el resto. Creo que esa es la mejor solución por ahora.
Moonriver: Pero, ¡mierda!, ¿cómo coño iba a descuartizarla si no tenía ninguna sierra? Afortunadamente, una bombillita iluminó mi azorado cerebro. Fui corriendo hasta la cocina y rebusqué en uno de los armarios. ¡Bingo! Siempre supe que los cuchillos de la Teletienda acabarían por servirme para algo. Ahora sólo faltaba comprobar si realmente eran capaces de cortar cualquier cosa, como afirmaba muy ufano el chinito que los anunciaba. Volví al cuarto de baño con mis instrumentos de trabajo y comencé la ardua y repugnante tarea.
Propongo este reto a Odiolitos, que hace mucho que no actualiza su blog, y a Vity, aunque a este último no sé si podré avisarlo porque hace varios días que su blog no me deja hacer comentarios.
Blog en el que buceo en universos paralelos distantes y distintos encerrados en el centro de un protón del núcleo del átomo de mi existencia.
miércoles, 28 de mayo de 2008
miércoles, 21 de mayo de 2008
La araña
Y la laboriosa araña continuó tejiendo su enrevesada tela capaz de atrapar a cualquier incauto que osase atravesar sus dominios.
Y no se dio cuenta de que también ella estaba atrapada en su propia telaraña, atada a ella, unida por un vínculo indestructible, del que nunca pretendió escapar.
Y siguió tejiendo afanosamente, esperando que algún día su brillante tela consiguiera atrapar al insecto perfecto, un manjar suculento al que poder devorar lentamente, saboreando cada instante, paladeando cada segundo.
Pero sólo los insectos normales y corrientes se dejaron atrapar por sus engaños.
Y la laboriosa araña tuvo que conformarse con bocados insípidos, que nunca lograron satisfacerla, que nunca colmaron su ingente apetito.
Y no se dio cuenta de que también ella estaba atrapada en su propia telaraña, atada a ella, unida por un vínculo indestructible, del que nunca pretendió escapar.
Y siguió tejiendo afanosamente, esperando que algún día su brillante tela consiguiera atrapar al insecto perfecto, un manjar suculento al que poder devorar lentamente, saboreando cada instante, paladeando cada segundo.
Pero sólo los insectos normales y corrientes se dejaron atrapar por sus engaños.
Y la laboriosa araña tuvo que conformarse con bocados insípidos, que nunca lograron satisfacerla, que nunca colmaron su ingente apetito.
Cuando llegue su momento
Hoy quería escribir. Hasta tenía pensada la entrada con puntos y comas (la ducha es una gran fuente de inspiración); pero, no sé por qué, creo que no es el momento de continuar con ninguna de mis historias. De hecho creo que dejaré aparcados a Marcos e Isobel, a Ana, a Marta y a Maribel durante un largo período de tiempo. Pero no os preocupéis, que tarde o temprano volverán. Cuando llegue su momento. Cuando llegue mi momento.
Mi descubrimiento del día
Cuando un tío rechaza a una tía, la tía siempre culpa a otra mujer.
¿Entendéis por qué soy misógina?
¿Entendéis por qué soy misógina?
jueves, 15 de mayo de 2008
Obsesiva-compulsiva I
Últimamente me meto mucho con una de las personas que más quiero en este mundo porque, como no paro de repetirle, es un obsesivo-compulsivo y, lo que es peor, le gusta y no quiere remediarlo. El caso es que le entiendo, porque yo también soy una obsesiva-compulsiva orgullosa de serlo. Mi problema es que tengo demasiadas obsesiones-compulsiones. Hoy voy a hablar sólo de una de ellas: los libros.
Ya desde pequeña constituían una auténtica obsesión para mí. En una primera fase, mi obsesión-compulsión consistía en que mi madre me leyera todas las noches, sin excepción. Después, aprendí a leer y comencé a devorar ávidamente todo tipo de libros, convirtiéndome en una lectora compulsiva e indiscriminada: tan pronto me cogía un libro de Barco de Vapor que me sorbía uno de Memorias de la Historia.
Claro que, antes, vino la obsesión-compulsión de destruir un libro irrompible. Hay una canción de Dido, "No angel", con la que me siento especialmente identificada, en la que dice: "If you tell me that I can't, I will, I will, I'll try all night" (si me dices que no puedo hacerlo, lo intentaré toda la noche, para que alguno que otro que lee esto y no sabe inglés no me llame como un loco para preguntarme qué significa). El caso es que cuando mi madre me regaló mi primer cuento irrompible, le pregunté qué tenía de especial y ella me dijo muy contenta que no se podía romper. En cuanto oí la palabra NO, una alarmita saltó en mi cabeza y mi principal objetivo en la vida consistió en romper el cuento irrompible de los cojones. Me costó lo mío. Invertí muchas horas de sangre, sudor y lágrimas; hasta que, por fin, descubrí que el cartón estaba constituido por capas, que, con un poco de maña y perseverancia, podías separar, destruyendo así el jodido libro. A mi pobre madre casi le da un síncope al verlo.
El caso es que me convertí en una lectora obsesiva-compulsiva y, poco después, en una compradora obsesiva-compulsiva de libros. Mi problema es que cada vez que llegaba la revista del Círculo de Lectores a mi casa descubría cientos de libros que me interesaba leer y, claro, sentía la necesidad de comprarlos y obligaba a mi sufrida madre a hacerlo. La cosa empeoró cuando me vine a estudiar a Madrid. En primer lugar, disponía de una bonita tarjeta de crédito y, en segundo lugar, había un Crisol estupendo en la esquina de mi calle. Así que, cuando me aburría, allá que me iba en busca de nuevos descubrimientos literarios y de nuevas ofertas, que los libros son como la ropa y también los ponen en rebajas. ¡Ay! Creo que todavía no me he leído ni la mitad de lo que compré por aquella época. Pero claro, además, del tiempo, también hay otros bienes escasos, como el espacio. Vamos, que o disminuía el ritmo de adquisición de libros o tenía que irme de casa para meterlos dentro.
Y así fue como descubrí el placer de las bibliotecas públicas. Y diréis: pues vaya imbécil, mira que no darse cuenta antes. Y tenéis razón, para algunas cosas soy un poco cortita; pero es que mi obsesión-compulsión no consiste sólo en leer libros, sino en poseerlos y poder disponer de ellos a mi antojo. Así que no utilicé las bibliotecas hasta que me di cuenta de que había libros que quería leer; pero que, por diversas razones, no necesitaba poseer. Y así fue cómo empecé a acudir a bibliotecas y comencé a disfrutar del inmenso placer de recorrer sus pasillos, mirando a ambos lados y esperando a que el libro adecuado para ese momento llamara de alguna forma mi atención y, entonces, cogerlo y dirigirme al mostrador de la biblio y llevármelo a casa y descubrir sus secretos, aunque tenga un millón de libros comprados a la espera de ser leídos. Porque cada cosa tiene su momento y su lugar y los libros no son una excepción. Y sí, ahora soy una prestataria obsesiva-compulsiva de libros y disfruto enormemente con ello.
Ya desde pequeña constituían una auténtica obsesión para mí. En una primera fase, mi obsesión-compulsión consistía en que mi madre me leyera todas las noches, sin excepción. Después, aprendí a leer y comencé a devorar ávidamente todo tipo de libros, convirtiéndome en una lectora compulsiva e indiscriminada: tan pronto me cogía un libro de Barco de Vapor que me sorbía uno de Memorias de la Historia.
Claro que, antes, vino la obsesión-compulsión de destruir un libro irrompible. Hay una canción de Dido, "No angel", con la que me siento especialmente identificada, en la que dice: "If you tell me that I can't, I will, I will, I'll try all night" (si me dices que no puedo hacerlo, lo intentaré toda la noche, para que alguno que otro que lee esto y no sabe inglés no me llame como un loco para preguntarme qué significa). El caso es que cuando mi madre me regaló mi primer cuento irrompible, le pregunté qué tenía de especial y ella me dijo muy contenta que no se podía romper. En cuanto oí la palabra NO, una alarmita saltó en mi cabeza y mi principal objetivo en la vida consistió en romper el cuento irrompible de los cojones. Me costó lo mío. Invertí muchas horas de sangre, sudor y lágrimas; hasta que, por fin, descubrí que el cartón estaba constituido por capas, que, con un poco de maña y perseverancia, podías separar, destruyendo así el jodido libro. A mi pobre madre casi le da un síncope al verlo.
El caso es que me convertí en una lectora obsesiva-compulsiva y, poco después, en una compradora obsesiva-compulsiva de libros. Mi problema es que cada vez que llegaba la revista del Círculo de Lectores a mi casa descubría cientos de libros que me interesaba leer y, claro, sentía la necesidad de comprarlos y obligaba a mi sufrida madre a hacerlo. La cosa empeoró cuando me vine a estudiar a Madrid. En primer lugar, disponía de una bonita tarjeta de crédito y, en segundo lugar, había un Crisol estupendo en la esquina de mi calle. Así que, cuando me aburría, allá que me iba en busca de nuevos descubrimientos literarios y de nuevas ofertas, que los libros son como la ropa y también los ponen en rebajas. ¡Ay! Creo que todavía no me he leído ni la mitad de lo que compré por aquella época. Pero claro, además, del tiempo, también hay otros bienes escasos, como el espacio. Vamos, que o disminuía el ritmo de adquisición de libros o tenía que irme de casa para meterlos dentro.
Y así fue como descubrí el placer de las bibliotecas públicas. Y diréis: pues vaya imbécil, mira que no darse cuenta antes. Y tenéis razón, para algunas cosas soy un poco cortita; pero es que mi obsesión-compulsión no consiste sólo en leer libros, sino en poseerlos y poder disponer de ellos a mi antojo. Así que no utilicé las bibliotecas hasta que me di cuenta de que había libros que quería leer; pero que, por diversas razones, no necesitaba poseer. Y así fue cómo empecé a acudir a bibliotecas y comencé a disfrutar del inmenso placer de recorrer sus pasillos, mirando a ambos lados y esperando a que el libro adecuado para ese momento llamara de alguna forma mi atención y, entonces, cogerlo y dirigirme al mostrador de la biblio y llevármelo a casa y descubrir sus secretos, aunque tenga un millón de libros comprados a la espera de ser leídos. Porque cada cosa tiene su momento y su lugar y los libros no son una excepción. Y sí, ahora soy una prestataria obsesiva-compulsiva de libros y disfruto enormemente con ello.
Ana
Ana estaba jodida, muy jodida, realmente jodida. No sólo no estaba enamorada de su marido, sino que ahora tampoco estaba enamorada de Miguel, porque no se puede estar enamorada de dos personas al mismo tiempo y Ana se había enamorado de Lucas, aunque no sabía cómo, ni cuándo, ni por qué. Claro que lo peor era que Lucas no sentía nada por ella, sino que estaba colado por Nani, la hermana mayor de Rubén. Y Ana había comenzado a odiar a Nani y se pasaba el día pensando en Lucas, imaginándose posibles encuentros entre ellos, posibles conversaciones, posibles historias en las que ambos acababan huyendo juntos a un lugar lejano y escondido en el que no existían Rubén, ni Nani, ni los hijos de Ana. Pero Ana sabía que eso no ocurriría nunca. Y aún así seguía imaginándolo y continuaba esperando a que Lucas llegara en mitad de la noche para rescatarla de los dragones que la acechaban.
martes, 13 de mayo de 2008
Maribel
Maribel es una lagarta, aunque ella no lo sabe. En cambio, sí sabe que tiene gustos caros. También sabe que no es demasiado inteligente o, al menos, no lo suficiente como para conseguir un buen trabajo y un buen sueldo con el que adquirir todas las cosas que desea. Pero Maribel no va a renunciar a hacerse rica, ni a viajar, ni a tener una casa como Dios manda (con más de 200 metros cuadrados), ni a comprarse ropa de marca, ni a tener la vida con la que siempre ha soñado. El problema es que Maribel sabe que no le va a tocar la lotería. Así que está al acecho de un buen partido, alguien que pueda costear su anhelado tren de vida, alguien que la mantenga. Porque Maribel siempre ha sido una chica práctica y lista, así que nunca ha creído en el amor, pero sí en el matrimonio y en todas las ventajas que una mujer puede obtener a través del mismo.
Escribiendo tonterías
Escribiendo tonterías dejo pasar los minutos y cuando quiero acordarme ya me he olvidado de ti.
El tiempo es sólo relativo, un buen día lo descubrí.
Dibujo triángulos en el folio en blanco, mientras escucho la historia de Luis Ramiro y su sirena y me acuerdo de Lorelai.
Curiosas asociaciones mentales que siempre logran somprenderme.
Mis párpados pesan y mis manos se cansan, sólo mi mente sigue activa, soñando con amores imposibles e infinitos en los que poder perderme.
So, I'm gonna save tonight and make it last forever.
El tiempo es sólo relativo, un buen día lo descubrí.
Dibujo triángulos en el folio en blanco, mientras escucho la historia de Luis Ramiro y su sirena y me acuerdo de Lorelai.
Curiosas asociaciones mentales que siempre logran somprenderme.
Mis párpados pesan y mis manos se cansan, sólo mi mente sigue activa, soñando con amores imposibles e infinitos en los que poder perderme.
So, I'm gonna save tonight and make it last forever.
lunes, 12 de mayo de 2008
Ana
Ana no puede dormir y, por las noches, se levanta a hurtadillas de la cama de matrimonio para escuchar a escondidas las canciones de Miguel. Y se imagina que está casada con él y que los gemelos que va a tener son suyos. Y, después de un par de horas, consigue creerse sus mentiras y vuelve a la cama y logra dormir un par de horas y sueña que está con Miguel en Palma de Mallorca y es feliz durante un breve período de tiempo.
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