
Hoy este hombre ha ganado su sexto título de Wimbledon y a mí me ha jodido la vida doblemente. En primer lugar, porque le ha arrebatado el número uno mundial a Nadal. Aunque, seamos sinceros, tampoco es que esto me joda mucho. Seguro que, en cuanto se recupere físicamente, Rafa nos vuelve a brindar batallas épicas con el suizo para recuperar el trono perdido. En realidad, creo que es lo mejor que podía pasar. Nadal no sólo está cascado físicamente, sino que también arrastra un gran cansancio mental. No es lo mismo defender tu supremacía que luchar por superar a uno de los mejores tenistas de todos los tiempos. A las personas como Rafa les motiva mucho más lo segundo que lo primero. Y a las personas como a mí les divierte mucho más lo segundo que lo primero. Que ganar por obligación no tiene mucha gracia, pero hacerlo contra todo pronóstico es algo increíble. Así que lo que realmente me ha jodido es lo segundo. Y es que Federer ha superado a Sampras en número de Grand Slams ganados y eso sí que no lo soporto. El bueno de Pete fue el culpable de que me enamorara del tenis. Y puede que no sea el mejor tenista de la historia, pero para mí siempre lo será. Ni siquiera lo de Rafa se puede comparar a lo de Sampras. Al fin y al cabo, nunca ha habido ni habrá ningún jugador que juegue de esa manera al saque y volea. Todavía recuerdo sus partidos. Sus rivales eran perfectamente conscientes de que romperle el saque era prácticamente misión imposible, así que se limitaban a rezar por no perder el suyo y que sonara la flauta en el tie break. El problema es que Sampras también era un gran restador y cuando terminaba el partido la moral del jugador derrotado estaba bajo mínimos, sepultada bajo un sinnúmero de saques perdidos y aces hirientes. Y yo disfrutaba. Disfrutaba como sólo otros dos tenistas me han hecho disfrutar: Arancha y Rafa. Pero éstos por otros motivos. Y es que si Sampras era técnicamente increíble, creo que el pundonor de los españoles citados es inigualable. La cuestión ahora es doble. En primer lugar, ¿qué prefiero? ¿Técnica o pundonor? No tengo ni idea de lo que es mejor, pero sí sé que me quedo con Sampras. Puede que porque con él descubrí el tenis y aprendí a amar este deporte. O puede que porque él me enseñara lo importante que es el factor psicológico, no sólo en el tenis, sino en la vida. O puede que porque no ha habido tenista más elegante en Wimbledon (y no me refiero sólo a su forma de jugar). La verdad es que no tengo ni idea del motivo de mi elección, pero Sampras es Sampras y punto. Y aquí es precisamente donde surge la segunda cuestión, ¿por qué nunca me he enamorado de Federer si el suizo es incluso mejor técnicamente que Sampras? Porque, llegados a este punto, y por mucho que me duela, creo que todos debemos reconocer que Federer es el mejor tenista, al menos técnicamente hablando, de todos los tiempos. Así que ¿por qué no sólo no me enamoré en ningún momento de su juego, sino que, desde el primer partido que le vi, deseé que perdiera con todas mis fuerzas? Supongo que Roger me cayó mal. La cuestión, nuevamente, es ¿por qué? Puede que porque me pareció un soberbio, pero esto no es una gran razón, más bien todo lo contrario. ¿Acaso no es soberbio Jordan? ¿O Rossi? ¿O Michael Johnson? ¿O el mismo Sampras? Hay muchos soberbios a los que admiro profundamente, así que ésa no es la cuestión. Y, tras mucho pensar, creo que la respuesta es bastante clara: Federer es frío y cuando digo que es frío no me refiero a que no exteriorice sus sentimientos, que Sampras casi nunca lo hacía, sino a que no disfruta jugando al tenis. Le pasa igual que le ocurría a Martina Hingis: juega al tenis porque se le da bien, pero no ama este deporte. Es una máquina perfectamente engrasada capaz de acabar con cualquier rival con su repertorio de golpes perfectamente ejecutados y saques mortales, pero no siente lo que hace y, por eso, disfruto tanto cuando pierde. Es como ver al Terminator sufriendo un cortocircuito un segundo antes de aniquilar a John Connor. Gana el humano y muere la máquina. Y si el humano es español y nunca se da por vencido, mejor que mejor. Y sí, Federer es humano, porque cuando perdió el Open de Australia lloró como un niño de tres años el primer día de guardería. Pero a mí no me dio ninguna pena. El que me daba pena era Nadal, que no podía disfrutar de su momento de gloria porque le dolía ver a su ídolo en ese estado por su culpa. Supongo que los robots también tienen pataletas cuando dejan de ser el centro de atención y, sobre todo, cuando se dan cuenta de que un humano hace mejor que ellos su trabajo. Eso sí que debe joder. Ahora a esperar a que Nadal le vuelva a arrebatar el cetro (y no me refiero sólo al de número 1).