martes, 4 de mayo de 2010

Mi canción del día



¿Si naces el 4 de mayo eres una Chica Pop?

"Ella es una Chica Pop, frágil como Marilyn por Warhol".

lunes, 3 de mayo de 2010

Mi recomendación del día

El duende que me roba la parte de arriba del pijama me comenta que las nuevas hermanas Brontë andan a pleno rendimiento. A una de ellas, ya la conocen quienes pierden su tiempo paseando por este blog. A la otra pueden comenzar a conocerla quienes se atrevan a bucear en éste.

MI refrán del día

Dios los cría y Dios los junta.

Mi cita del día

"...puedes pasar por delante de un millón de puertas cerradas sin que te importe, pero de pronto hay una de ellas que NECESITAS abrir".

Benjamín Prado, "Dónde crees que vas y quién te crees que eres" (o cómo un libro mediocre puede estar lleno de frases magistrales).

¿Mentira o verdad?

- No me gustan las mentiras piadosas.

- Ni a mí las verdades ominosas.

Mi canción del día



"Eres como un cristal escondido en la arena, esperando que lo pise y sangre por ti".

La siesta

Esta tarde soñé contigo, justo en el centro de una siesta de tres horas. Cinco minutos bastaron para cogerte de la mano y dejar de fingir que nunca nos gustamos. Al sexto minuto me olvidé de ti y me sumergí en una ensoñación mucho más gris. Desperté con la octava campanada del reloj del jardín secreto, empapada en sudor y con un extraño sabor en el centro del corazón. Y ahora, cuando te veo, te confundo con aquél que mi subconsciente trazó en el aire suspendido encima de mi cama y pienso que eres sincero y certero y espero que se apacigüe mi ego y alcance algo de sosiego, aunque ya no te tenga ningún apego.

domingo, 2 de mayo de 2010

Mi canción del día



A veces, el error es no cometer el error. En otras ocasiones, el error es convencerte de que hiciste bien no cometiendo el error. En la mayoría de los casos, el error es el error y no hay forma de que cambie la canción.

Nerea

Nerea tiene dedos de Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes", pero sus falanges no aprisionan ningún cigarrillo y sus largas y cuidadas uñas, pintadas de sangre de toro, no rascan el lomo de ningún gato sin dueño. Sí va en un taxi que recorre la columna vertebral de una gran ciudad, sentada al lado de un caballero andante al que trata de dar esquinazo a cada minuto, pero que nunca la deja terminar de fugarse. Tiene miedo y ganas de llorar, pero a las chicas fuertes que fingen no tener corazón no se les permite derramar ni media lágrima. El caballero andante intuye demasiado bien la tragedia de su vida, la angustia de su alma y la confusión de su cabeza y acaricia ligeramente sus manos de mujer fatal, lo que provoca un estremecimiento en sus piernas bifurcadas en dos tacones de aguja. Nerea necesita saltar del taxi y correr bajo una lluvia que camufle el torrente de dolor que amenaza con lavar sus ojos enmarcados en rímel y su cara maquillada hace dos horas, pero un brillante sol de mayo luce en un cielo azul turquesa e impide el final adecuado para esta película. Por eso aprieta los dientes, se muerde la lengua y mira orgullosa hacia el frente, tratando de borrar de su lado a quien nunca debería habérsele acercado. Pero él se inclina hacia la izquierda y le susurra al oído lo que ella no quiere, pero necesita escuchar; las palabras malditas que muchos dispararon antes, pero que sólo ahora son y serán sinceras. Nerea se ahoga y comienza a hiperventilar. Cierra los ojos y se visualiza bajo una cascada celestial buscando un gato inexistente. El final, por todos conocido, es bonito, pero indeseado e indeseable. Traga saliva, recupera el control sobre sí misma, se coloca la máscara de Gilda y vocaliza con una dicción perfecta la mentira más grande jamás inventada. El caballero se ríe con ganas ante semejante farol y le promete a la dama que, algún día, le enseñará a jugar bien al póker.

La libertad

Una pistola en la nuca puede conseguir casi cualquier cosa, excepto que el apuntado cambie su forma de pensar. Ésta es la gran derrota de los que posan su dedo en el gatillo: no saben que una persona no es lo que hace, sino aquello en lo que cree y eso es algo que no se controla blandiendo un arma.