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viernes, 28 de enero de 2011

Un poco más de la mejor música del 2.010 (I)



Y ya para terminar mi repaso de la mejor música del 2.010 necesito destacar tres grandes canciones de este año que acaba, aunque no hayan sido incluidas aún en ningún disco. Y para empezar estas menciones especiales, Vaivencida con sus "Chavales de barrio". Ya fue mi canción del día hace unas cuantas semanas, pero es que podría ser mi canción de cualquiier día, porque dudo mucho que alguna vez consiga cansarme de la voz de Marta o de la perfección de una letra que brilla incandescente, ya sea a capella o con música. Una canción redonda de principio a fin que te atrapa desde la primera palabra hasta el último acorde y que, como todas las grandes obras de arte, te entristece y alegra al mismo tiempo y por partes iguales. Ideal para contemplar el asfalto golpeado por la lluvia, tal y como ocurría el primer y único día que he podido disfrutar en directo de esta joya. Tal y como ocurre hoy por estos lares.

"Tu voz de fondo. Tus ojos son más redondos en mi cabeza. Me basta quedarme mirando a un punto y ver que tú no vas a estar cerca. Aunque sea mentira pienso que me miras. Me suelto el pelo despacio. El rímel corrido, el amor malherido y tú no sabes ni cómo me llamo. Ábreme la puerta. Sé que no son horas. Tengo que contarte algo. Mirarte de frente, decirte que es urgente que te mojes en mis charcos".

martes, 14 de diciembre de 2010

Mi canción del día



No pasa siempre. Sólo algunas veces. Escuchas un puñado de canciones con las que te tropiezas navegando por internet y piensas que te encantan y que te mueres de ganas de oírlas en directo. Buscas el próximo concierto de tu nuevo descubrimiento musical, pero no puedes ir. Al siguiente tampoco. Ni al siguiente, ni al siguiente... Finalmente localizas una fecha factible, pero llega el día y llueve y hace frío y estás cansada y no tienes a nadie que te acompañe, pero sabes que tienes que ir, que no puedes perder una nueva oportunidad. Y llegas a la sala y te sorprendes al descubrir la escasez del público, porque ya entonces estás segura de que la chica es grande, por muy pequeña que parezca a simple vista. Y empieza el concierto. Primero, Pablo Ager de telonero. Después, el mismo Pablo Ager arropando con su música las canciones de Vaivencida. Y te das cuenta de que todo lo que intuías era cierto, de que te encuentras ante una nueva diva del indie español (si es que las etiquetas alguna vez sirvieron para definir algo) y flotas sobre sus letras, sus melodías y su inconmensurable voz y sabes que éste es sólo el comienzo de un nuevo idilio musical y que algún día todos ponderarán a esta joven valenciana y si nadie lo hace es que habrá muerto la poesía.

"Ven y dime: ahora que ya te he visto y que sé cómo miras, ¿cómo finjo que aún puedo conformarme con chavales de barrio, con artistas de radio, con todo lo que no seas tú?"