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lunes, 8 de septiembre de 2014

Desequilibrios (IV)

Caer de canto, como una moneda desafiando las leyes de la estadística, negándose a tomar partido. Dejar que sea el tiempo quien decida nuestra suerte, ya que nosotros nunca acertamos a adivinar qué es lo que más nos conviene. Mantenernos firmemente suspendidos en este alambre agitado por tornados que desean vernos estrellados en el suelo. El equilibrio es imposible, canta tu gallego favorito, pero podemos pasarnos toda la vida balanceándonos en la indeterminación de un destino indefinido. Yo no quiero avanzar en busca de una meta. Tú no deseas correr tras ambiciosos objetivos. A ambos nos duele el vaivén de la marea y echamos de menos las caracolas que la resaca devuelve al fondo del océano. No sabemos qué buscamos y nos da más vértigo mirar arriba que hacia abajo. Volar nos parece más aterrador que precipitarnos en el vacío. Hasta que no las atravesemos no sabremos qué se oculta al otro lado de las nubes. A nuestros pies yace la NADA en la que chapotean las ratas que tratan de abandonar el barco. Tengo miedo de perderte. Tengo miedo de perderme.
 

 

lunes, 16 de junio de 2014

Desequilibrios (III)

Te superaré. Me superarás. Te borraré de mi vida. Me suprimirás de tus recuerdos. Encontraré a otro idiota con el que quemar mi tiempo. Hallarás otra imbécil con la que asesinar tus días. Nos casaremos con un ser completamente ajeno y tendremos hijos que jamás debieron ser concebidos. Ignoraremos todos y cada uno de los errores de nuestra vida. Todo irá bien. No te preocupes. Somos acróbatas que decidieron bajarse del trapecio para caminar sobre la arena del circo. Gladiador y gladiadora dispuestos a desencajar las mandíbulas de todos los leones que se crucen en su camino. No volver a volar fue una elección, pero aún espero que tu mano me arranque de este suelo de cenizas. Yo ya no tengo fuerzas para intentar saltar. Desde que te fuiste, sólo hay cemento en mis rodillas.

domingo, 9 de marzo de 2014

Desequilibrios (II)

Tus manos de pianista, tu angustia nihilista, tus delirios de artista, el filo de tus aristas. Un café, dos entrevistas. El final de la autopista. Un choque de ciclistas. El amor, una amatista. Tu corazón funambulista. Mis piernas de trapecista. Nuestras palabras equilibristas. Besos contorsionistas. Pelvis recepcionistas. Dos cuerpos hedonistas que aprisionan dos almas escapistas. El amor que no sale en las revistas.

jueves, 16 de agosto de 2012

Desequilibrios (I)

Ya no hago equilibrismos en el alambre de tu columna vertebral. La bomba explotó demasiado cerca de mi oído. Me reventó el tímpano y ahora es el vértigo el que domina mis titubeantes pasos, alejándome de los precipicios que me acechan a cada costado de tu espalda. Sólo si allanas las cordilleras de tus sueños seré capaz de volver a caminar por el valle de tu ombligo. Sólo si bajas a la tierra, podré despegar contigo.