- Creo que, por fin, ha llegado la hora de poner en práctica el plan A.
- Querrás decir el plan B.
- Te equivocas, quiero decir el plan A. Lo que he vivido hasta ahora ha sido el plan B, a veces, el C y, en ocasiones, el D. Acometer el plan A me ha dado siempre demasiado miedo. Si fracaso, el dolor sería un puñetazo en la boca del estómago. Pero el plan B ya no resulta suficiente. La caída ha dejado de asustarme. No tengo nada (importante) que perder. Si me estrello, que nadie recomponga mis pedazos. Si despego no intentéis seguir mi rastro.