Blog en el que buceo en universos paralelos distantes y distintos encerrados en el centro de un protón del núcleo del átomo de mi existencia.
lunes, 14 de abril de 2008
Katia
Katia odiaba esperar. Por eso no le gustaba ser puta. No le importaba lo más mínimo tener que chupársela a un desconocido feo y gordo o que ese mismo desconocido se la metiera por delante y por detrás. Tampoco le importaba participar en extravagantes juegos sexuales inventados por mentes calenturientas, fingir escandalosos orgasmos o acabar escocida después de un duro día de trabajo. En realidad, lo único que no soportaba de su profesión eran las esperas. Cuando trabajaba en aquel club de carretera la cosa no tenía importancia porque siempre había alguien con ella para darle conversación; ya fuera otra prostituta, un cliente indeciso y con remordimientos de conciencia, el camarero o el mismísimo dueño del local. Pero hacer la calle era otra historia. Ponerte uno de tus modelitos más atrevidos, disimular las ojeras y el cansancio con grandes pegotes de maquillaje, salir de tu casa y escoger una esquina en la que esperar sola hasta que alguien se decidiera a abordarla y preguntarle por sus tarifas. Si había suerte, la cosa estaría apañada en menos de media hora. Pero había veces en que era necesario esperar mucho, mucho tiempo. Y Katia odiaba esperar. Por eso no le gustaba ser puta.
Ana
Ana tiene dos manchas de nacimiento: una en el muslo en forma de murciélago y otra amorfa en la espalda. Todavía se ríe al acordarse del grito que pegó Diana cuando fueron juntas a la playa y Ana se quitó los pantalones cortos. Porque Diana cree que tener manchas de nacimiento significa algo. Igual que cree que tener el lunar que tiene en la palma de la mano significa que es una bruja. Pero Ana sabe que Diana no es bruja o, al menos, no es una bruja mala, como otras que Ana ha conocido.
domingo, 13 de abril de 2008
Ese brillo en los ojos
Marcos estaba harto de pensar en Isobel. En realidad, quería dormir, pero sabía que cuando cerrara los ojos aparecería ella. Así que continuó tumbado en la cama, con los ojos bien abiertos, proyectando imágenes de su amada en la gigantesca pantalla del techo de su dormitorio.
De repente, la tonta musiquilla de su teléfono móvil le sacó de su ensimismamiento.
- ¿Qué quieres, Carlos?
- Qué voy a querer, detalles, quiero detalles, todos los detalles.
- ¿De qué estás hablando?
- Bueno, me ha dicho un pajarito que te nos has enamorado.
- ¿Cómo lo sabes? ¿Quién coño te lo ha dicho?
- ¡Así que es verdad! Cuenta, cuenta.
- ¿Quién coño te lo ha dicho?
- Pues un pajarito.
- Pero si no se lo he dicho a nadie.
- Hombre, Marcos, es evidente.
- ¿Cómo que es evidente? ¿En qué se me nota?
- Pues ahora que lo dices llevas un tiempo con ese brillo en los ojos.
- ¿Qué brillo en los ojos?
- Pues el que tienen todos los enamorados. Pero basta ya de darme largas y desembucha.
- Antes dime quién te lo ha contado y cómo lo sabía.
- Álex, ¿vale? Me lo ha contado Álex. Aunque podía haberlo hecho cualquiera. Ayer fue la primera vez que acudiste a una boda con pareja. Para que un don Juan como tú haga eso es evidente que tiene que estar muy, pero que muy enamorado. Lo que no entiendo es por qué no nos habías contado nada a nadie. ¿Cómo os conocistéis? ¿Cuánto lleváis juntos?
- ¡Uf! ¡Era eso! No estoy enamorado de Isa. Es sólo una amiga.
- ¿Cómo que sólo una amiga? Venga ya Marcos, no intentes negar lo evidente.
- Que te digo que es sólo una amiga a la que le pedí que me acompañara porque estaba harto de asistir solo a las bodas de los cojones.
- Ya, y yo voy y me lo creo.
- Me importa un pito lo que te creas.
- Pero si hace un momento has admitido que estabas enamorado.
- Yo no he admitido nada.
- ¿Cómo que no? Pero si hasta me has preguntado que en qué se te notaba.
- Creía que estabas hablando de otra cosa.
- ¿De qué iba a estar hablando?
- Mira Carlos, estoy cansado y no tengo ganas de seguir discutiendo. Te llamo más tarde.
Y colgó y desconectó el móvil antes de que Carlos pudiera decir "esta boca es mía". Y volvió a tumbarse en la cama, preocupado por el brillo de los ojos de Isobel. Sólo hay algo peor que enamorarte de una chica que no está por ti y es que la chica en cuestión esté enamorada de otro. Pero, ¿quién podía ser ese otro?
De repente, la tonta musiquilla de su teléfono móvil le sacó de su ensimismamiento.
- ¿Qué quieres, Carlos?
- Qué voy a querer, detalles, quiero detalles, todos los detalles.
- ¿De qué estás hablando?
- Bueno, me ha dicho un pajarito que te nos has enamorado.
- ¿Cómo lo sabes? ¿Quién coño te lo ha dicho?
- ¡Así que es verdad! Cuenta, cuenta.
- ¿Quién coño te lo ha dicho?
- Pues un pajarito.
- Pero si no se lo he dicho a nadie.
- Hombre, Marcos, es evidente.
- ¿Cómo que es evidente? ¿En qué se me nota?
- Pues ahora que lo dices llevas un tiempo con ese brillo en los ojos.
- ¿Qué brillo en los ojos?
- Pues el que tienen todos los enamorados. Pero basta ya de darme largas y desembucha.
- Antes dime quién te lo ha contado y cómo lo sabía.
- Álex, ¿vale? Me lo ha contado Álex. Aunque podía haberlo hecho cualquiera. Ayer fue la primera vez que acudiste a una boda con pareja. Para que un don Juan como tú haga eso es evidente que tiene que estar muy, pero que muy enamorado. Lo que no entiendo es por qué no nos habías contado nada a nadie. ¿Cómo os conocistéis? ¿Cuánto lleváis juntos?
- ¡Uf! ¡Era eso! No estoy enamorado de Isa. Es sólo una amiga.
- ¿Cómo que sólo una amiga? Venga ya Marcos, no intentes negar lo evidente.
- Que te digo que es sólo una amiga a la que le pedí que me acompañara porque estaba harto de asistir solo a las bodas de los cojones.
- Ya, y yo voy y me lo creo.
- Me importa un pito lo que te creas.
- Pero si hace un momento has admitido que estabas enamorado.
- Yo no he admitido nada.
- ¿Cómo que no? Pero si hasta me has preguntado que en qué se te notaba.
- Creía que estabas hablando de otra cosa.
- ¿De qué iba a estar hablando?
- Mira Carlos, estoy cansado y no tengo ganas de seguir discutiendo. Te llamo más tarde.
Y colgó y desconectó el móvil antes de que Carlos pudiera decir "esta boca es mía". Y volvió a tumbarse en la cama, preocupado por el brillo de los ojos de Isobel. Sólo hay algo peor que enamorarte de una chica que no está por ti y es que la chica en cuestión esté enamorada de otro. Pero, ¿quién podía ser ese otro?
jueves, 10 de abril de 2008
Ana
Ana estaba cansada, muy cansada, demasiado cansada. Se quitó trabajosamente los zapatos y los dejó tirados al lado de la puerta. Luego se arrastró penosamente hasta el sofá y se desplomó como un saco de patatas. Tras varios minutos consiguió reunir las fuerzas suficientes para incorporarse y buscar el mando de la tele. La encendió aburridamente mientras se tragaba un bostezo. No echaban nada interesante en la primera, mucho menos en la segunda, ni en Antena 3, ni en la Cuatro, ni en Telecinco. Vaya, la Sexta, un valor seguro con la enésima repetición de "Sé lo que hicistéis la última semana". Por fin algo con lo que entretenerse y olvidarse de su absurdo trabajo. Tenía hambre, pero hacía tiempo que no cenaba como las personas normales y no quería hacer una excepción. Así que volvió a optar por su clásico paquete de Popitas: el acompañamiento ideal para ver la tele en modo de encefalograma plano.
martes, 8 de abril de 2008
En medio de ninguna parte
Y te espero en medio de ninguna parte.
Te hablo con la boca cerrada.
Te beso con la yema de mis dedos.
Te abrazo y te envuelvo con la nube de mis pensamientos.
Y me asusto.
Y echo a correr.
Y deseo no volverte a ver.
Te hablo con la boca cerrada.
Te beso con la yema de mis dedos.
Te abrazo y te envuelvo con la nube de mis pensamientos.
Y me asusto.
Y echo a correr.
Y deseo no volverte a ver.
What I want
And I don’t want to spend my life alone.
And I don’t want to meet you on the floor.
I just want to kiss you.
I just want to squeeze you.
And I don’ t want to miss you.
I want you by my side.
Do you wanna take a ride?
And I don’t want to meet you on the floor.
I just want to kiss you.
I just want to squeeze you.
And I don’ t want to miss you.
I want you by my side.
Do you wanna take a ride?
domingo, 6 de abril de 2008
Mi vídeo del día
Descubrí a este "pequeño genio", como ella misma lo definió, en un concierto de Conchita y, desde entonces, he sido incapaz de desengacharme de su música y, sobre todo, de sus letras. Así que hoy os dejo con su primer videoclip. Espero que os guste tanto como a mí.
sábado, 5 de abril de 2008
El escritor
El escritor está solo.
Nadie puede comprenderle.
Nadie puede entenderle.
Nadie puede ver lo que él ve, oír lo que él oye, oler lo que él huele, paladear lo que él paladea, tocar lo que él toca, sentir lo que él siente.
Y, mientras intenta integrarse en el mundo, un abismo enorme se abre entre él y el resto de la humanidad.
Y, sin darse cuenta, resbala y cae en un profundo foso.
Y, allí, en el pozo de sus miedos, de sus luces y sombras, de sus sueños y pesadillas, escribe y entrega su obra al mundo: no porque quiera que los demás la lean, que los demás la aprecien, que los demás la alaben; sólo porque necesita que ellos sepan que él existió.
A Antonio Gala, al que nunca he leído, pero al que una vez escuché con embelesamiento.
Nadie puede comprenderle.
Nadie puede entenderle.
Nadie puede ver lo que él ve, oír lo que él oye, oler lo que él huele, paladear lo que él paladea, tocar lo que él toca, sentir lo que él siente.
Y, mientras intenta integrarse en el mundo, un abismo enorme se abre entre él y el resto de la humanidad.
Y, sin darse cuenta, resbala y cae en un profundo foso.
Y, allí, en el pozo de sus miedos, de sus luces y sombras, de sus sueños y pesadillas, escribe y entrega su obra al mundo: no porque quiera que los demás la lean, que los demás la aprecien, que los demás la alaben; sólo porque necesita que ellos sepan que él existió.
A Antonio Gala, al que nunca he leído, pero al que una vez escuché con embelesamiento.
jueves, 3 de abril de 2008
Canciones inacabadas
Comienzo canciones que nunca termino.
Las melodías van y vienen y vienen y van mientras rasgueo mi guitarra.
Y resulta trágico, casi cómico, siempre caótico e ilógico.
Do, Re, Mi. Do, Re, Mi. Do, Re, Mi.
Las notas martillean mis neuronas y me impiden continuar.
¿Por qué me empeño en componer?
¿Por qué no basta con querer?
Las melodías van y vienen y vienen y van mientras rasgueo mi guitarra.
Y resulta trágico, casi cómico, siempre caótico e ilógico.
Do, Re, Mi. Do, Re, Mi. Do, Re, Mi.
Las notas martillean mis neuronas y me impiden continuar.
¿Por qué me empeño en componer?
¿Por qué no basta con querer?
martes, 1 de abril de 2008
Sentada en el viejo malecón

Y te espero sentada en el viejo malecón.
Mientras el llanto anega mi corazón.
No llegué muy lejos en mi largo y tortuoso caminar.
No me atreví a ser libre y el cielo alcanzar.
Me quedé sentada mirando el agitado mar.
Esperando escuchar tu sencillo hablar.
Esperando sentir en mí clavado tu dulce mirar.
Pero ya no importa, sé que no vendrás.
Y aún así no me cansaré de esperar.
Me aferraré a ese improbable quizás.
Mientras a lo lejos veo a los marinos navegar.
Mientras las olas estallan en el viejo malecón.
Mientras la lluvia empapa mi triste y cansado corazón.
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