
No me gustan las películas pretenciosas y ésta lo es, aunque quizá la palabra bodrio podría definirla mejor.
Pretende contar un historia interesante, que, en el fondo, es la misma historia de "Diario de un escándalo", pero pésimamente relatada y desarrollada.
Pretende ser original sin serlo, con manipulaciones temporales demasiado forzadas, una sucesión de planos que pretenden ser innovadores sin conseguirlo y una banda sonora que, a pesar de su calidad, no termina de cuadrar con las imágenes.
Pretende ser un prodigio de grandes interpretaciones, que nunca podrán ser tales por la falta de profundidad de los personajes.
Pretende ser una candidata al óscar cuando sólo logra aburrir al espectador tras el interés despertado en la primera media hora.
Sólo la utilización del sonido de las teclas de la máquina de escribir y el monólogo de Vanessa Redgrave al final de la cinta consiguen salvar a la misma de la quema total y absoluta.
Y, por favor, que James Mcavoy se replantee su carrera cinematográfica. No sé si soportaré ver de nuevo cómo malgasta su talento interpretativo en otra historia de amor sin alma ni sustancia.