¿Quién soy yo? ¿Quién eres tú? ¿Qué hemos venido a hacer aquí? ¿Por qué no sé cómo avanzar, ni hacia dónde, ni para qué? ¿Quién hay detrás de mí, sosteniendo mis pasos, susurrando verdades, todo esto que me quema y que me salva, sin ser completamente consciente del desastre? ¿Cómo enfrentar la pena? ¿Cómo evitar el dolor? ¿Cómo abrir la jaula y ser luego capaz de volar lejos, sin echar de menos la prisión? ¿Cómo ser yo si no sé quién soy? ¿Cómo ser tú, si aún no me he cruzado contigo? O, tal vez, sí. El deseo es una trampa y, al mismo tiempo, luz que guía fuera de las tinieblas. Hacer lo que hay que hacer. Pase lo que pase, ocurra lo que ocurra, pese a quien pese. Volver a hacer la maleta y coger un tren prohibido. Confiar en que nadie me llevará al calabozo y saber que, si ocurre, es porque tenía que ocurrir. Dormir en un sillón, oyendo la gota que cae, sin saber si mi enfermo sobrevivirá y odiando al enfermo de al lado. Yo no debería estar aquí; pero, si estoy, es porque sí debería estar, en realidad. ¡Qué compleja es la puta vida y, al mismo tiempo, qué jodidamente sencilla!
Blog en el que buceo en universos paralelos distantes y distintos encerrados en el centro de un protón del núcleo del átomo de mi existencia.
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viernes, 1 de mayo de 2026
sábado, 18 de abril de 2026
Vómitos lunáticos (I)
No sé quién soy. No sé quién quiero ser. ¿Te quiero a ti o sólo quiero a alguien que me quiera? He vuelto a atisbar el pecado que nunca me atreveré a cometer y, sin embargo, por primera vez, me he creído capaz de cometerlo en un futuro. Por muy jodido que sea. Pienso en ti todo el tiempo y no lo sabe nadie. A veces, ni siquiera yo misma. Esto no es una metáfora. Tampoco un plagio. Es sólo una de tantas verdades posibles. ¿Quién es Dios? ¿Quién soy yo? ¿Quién eres tú cuando nadie te mira, ni siquiera yo? No sé qué quiero decir. No sé a dónde quiero llegar. No sé cómo fagocitar mi ego y dejar que salga todo lo que soy cuando no soy. Nada de esto tiene sentido, pero he de aprender a monetizarlo. No por mí, sino para poder seguir haciendo, para dinamitar todas y cada una de las excusas del miedo. Aprender a ser sin que me importe lo que los demás esperan que sea. Anteponer mi verdad a la suya. Ser, dejar de ser y volver a ser. Eso es todo lo que espero y, aun así, he vuelto a posponer el sueño (en todos los sentidos). Sé tú por mí y luego despiértame sin que me encuentre.
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