Blog en el que buceo en universos paralelos distantes y distintos encerrados en el centro de un protón del núcleo del átomo de mi existencia.
jueves, 16 de abril de 2009
martes, 14 de abril de 2009
Huellas
No es a ti a quien tengo que olvidar: son las huellas de tus manos las que me impiden respirar, tus palabras suspendidas de mis tímpanos las que me estrangulan sin cesar.
domingo, 5 de abril de 2009
miércoles, 1 de abril de 2009
Saltos y taquicardias
Y si tu corazón está a punto de salírsete por la boca es porque tu alma no para de dar saltos a ritmo de tambores y cornetas.
Mi canción del día
"Tell me if is this forever.
Is your love strong enough?
We should be together.
If things were to go wrong?"
martes, 31 de marzo de 2009
Historia de una lágrima
Sabe que ha llegado el momento de nacer, de vivir su efímera existencia, de enfrentarse al mundo y liberar el dolor que le atenaza el pecho y le impide respirar. Pero, por un instante, por uno, dos, quizás tres segundos, duda y recula. Sabe de sobra que Él no merece la pena y que debería retrasar el momento de su inmolación, pero Sus palabras son punzones puntiagudos que asesinan antes de que la herida comience a sangrar. Puede que sólo ella se atreva a salir al exterior o puede que algunas de sus hermanas gemelas decidan acompañarla. No le importa. No quiere seguir resistiéndose a la fuerza de la gravedad. Así que se deja ir y, aisladamente y sin ningún tipo de compañía, acaricia la encendida y furiosa mejilla de su dueña y lava todo rastro de un primer amor implacablemente cruel. Y se estrella contra el suelo, estallando en una lluvia de minúsculas gotas que salpican la acera y se integran en el aire contaminado de la gris ciudad. Y desaparece de un mundo que nunca comprendió del todo. Y, justo un momento antes de extinguirse, se da cuenta de lo equivocado que estaba Bécquer y comprende que, a pesar de ser agua, ella nunca llegará a fundirse con el inconstante e infinito mar; aunque, quizá, acabe donde el amor que se olvida o, simplemente, donde habite el olvido, justo al lado de la tumba de Luis Cernuda.
martes, 24 de marzo de 2009
Persecución
Tus palabras se expanden en mi cerebro.
Tus requiebros golpean las almenas de mis murallas.
No sé cuánto más podré aguantar, pero continúo resistiendo las embestidas de tus amorosos susurros.
Tensas el arco, apuntas y te preparas para efectuar el disparo mortal.
Nuestras miradas se cruzan sin mezclarse y me doy cuenta de que sólo deseo huir de ti.
Cupido hizo mal su trabajo, obligándote a fijarte en mí cuando yo nunca me acuerdo de ti.
Y, un segundo antes de que dispares, echo a correr como alma que lleva el diablo.
Atravieso verdes prados a la velocidad de la luz.
Las esquinas de mis ojos almendrados captan las sombras borrosas de árboles de nombres desconocidos.
Pero tú me persigues velozmente y, por más que lo intento, no consigo despegarme de tu insistencia.
Casi me rozas con tus dedos, mientras siento tu aliento de nuez en mi nuca.
Esquivo tu zarpazo y, con un inesperado quiebro de cadera, giro a la izquierda, en lugar de a la derecha.
Caes ante la brusquedad de mi cambio de rumbo, pero te rehaces rápidamente y continúas la persecución de tu sueño imposible.
El rocío de la mañana lava los arañazos de mis pies.
Casi no puedo respirar, pero continúo corriendo.
Sé que no podré dejarte atrás, pero no pienso dejarme atrapar.
Sólo espero que los dioses tengan piedad de mí.
Sólo quiero convertirme en laurel antes de que puedas tocarme.
Pero echar raíces nunca se me dio bien.
Y yo no soy una segunda Dafne.
Ni tú un nuevo Apolo.
Así que me rindo y me dejo atrapar.
Y como una ninfa vulgar en los brazos de cualquier fauno sé que no podré escapar de la cárcel de tu abrazo ni del anclaje de tus besos.
Tus requiebros golpean las almenas de mis murallas.
No sé cuánto más podré aguantar, pero continúo resistiendo las embestidas de tus amorosos susurros.
Tensas el arco, apuntas y te preparas para efectuar el disparo mortal.
Nuestras miradas se cruzan sin mezclarse y me doy cuenta de que sólo deseo huir de ti.
Cupido hizo mal su trabajo, obligándote a fijarte en mí cuando yo nunca me acuerdo de ti.
Y, un segundo antes de que dispares, echo a correr como alma que lleva el diablo.
Atravieso verdes prados a la velocidad de la luz.
Las esquinas de mis ojos almendrados captan las sombras borrosas de árboles de nombres desconocidos.
Pero tú me persigues velozmente y, por más que lo intento, no consigo despegarme de tu insistencia.
Casi me rozas con tus dedos, mientras siento tu aliento de nuez en mi nuca.
Esquivo tu zarpazo y, con un inesperado quiebro de cadera, giro a la izquierda, en lugar de a la derecha.
Caes ante la brusquedad de mi cambio de rumbo, pero te rehaces rápidamente y continúas la persecución de tu sueño imposible.
El rocío de la mañana lava los arañazos de mis pies.
Casi no puedo respirar, pero continúo corriendo.
Sé que no podré dejarte atrás, pero no pienso dejarme atrapar.
Sólo espero que los dioses tengan piedad de mí.
Sólo quiero convertirme en laurel antes de que puedas tocarme.
Pero echar raíces nunca se me dio bien.
Y yo no soy una segunda Dafne.
Ni tú un nuevo Apolo.
Así que me rindo y me dejo atrapar.
Y como una ninfa vulgar en los brazos de cualquier fauno sé que no podré escapar de la cárcel de tu abrazo ni del anclaje de tus besos.
domingo, 22 de marzo de 2009
Frío
Y cuando los rayos de sol no son capaces de calentar la fría habitación se hace necesario encender la calefacción.
Mi canción del día
Imagino que no es muy normal tocar una canción de un disco de caras B en un concierto multitudinario, pero me habría encantado oírla en directo esta noche.
Etiquetas:
The Killers,
Where the white boys dance
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