domingo, 7 de abril de 2013

Apocalipsis (III)

Sólo queda el estruendo de este horrendo y cruento lamento eterno. Sólo queda el sabor del adiós que impuso Dios como penitencia ejemplar que trata de purgar el pecado menos original que se atrevió a cometer un simple mortal. Queda la herida en el centro del pecho, el agujero negro que devora tus entrañas y la sangre que gotea de tus ojos sin pupilas, arrancadas de cuajo para no contemplar ese daño huraño que, desgraciadamente, no te resulta extraño. Sabes que ha llegado la hora de tirarte por la proa, pero tienes demasiado miedo de flotar, de no hundirte hasta el fondo, como los demás. Por eso contemplas la espuma del mar y rezas para que, menos tarde que temprano, un gigantesco tsunami te estrangule entre sus manos.

Semana Santa linarense


sábado, 6 de abril de 2013

viernes, 5 de abril de 2013

Salvajes (I)

Silencio. Paz. Calma. Ni los muertos gimen ya. Es sólo un segundo. Un remanso que se desbocará en cuanto abras los ojos. Por eso disfrutas tanto de él, por su irrepetibilidad, por su inaprehensibilidad, por su volatilidad. Como el humo, ascenderá hasta los cielos y se diluirá entre las nubes en las que duermen tus sueños pendientes de realización. Duele. Lo sé. Lo sabes. Por eso aprietas los párpados, estrangulando tu última esperanza de ser libre, feliz, completo. Un bocinazo te despierta. Arrancas el coche y atropellas los últimos pedazos de humanidad que te quedan. Te conviertes en una máquina bien engranada y engrasada, en un autómata programado para producir y descansar, sin sentir ni pensar, sin imaginar, sin fantasear. Caen las primeras gotas del diluvio universal. Los robots no saben nadar. Por eso yacen en el fondo del mar. Sólo los salvajes sobrevivirán.

Semana Santa linarense


jueves, 4 de abril de 2013

Esta tierra es mía

Ya no tengo miedo de volver al arroyo. No me importa tener que colar el barro para destilar un par de gotas de agua. Me da igual que se me resquebrajen los labios, dormir en el suelo arropada por una incipiente hipotermia o que se me hinche la tripa, llena de una inconmensurable nada. No tengo miedo. No me importa. Me da igual. Si me quitas lo poco que poseo, no me verás llorar. Pase lo que pase sobreviviré. ¿De verdad piensas que puedes vencer? Antes de lo que imaginas te pisotearé con mis sucios y famélicos pies.

Semana Santa linarense


miércoles, 3 de abril de 2013

martes, 2 de abril de 2013

lunes, 1 de abril de 2013