lunes, 31 de mayo de 2010

Sangría

La úlcera sangrante de tus dedos se ha convertido en el cáncer de mi estómago y mientras vomito todo lo que no nos dijimos, pero que siempre intuimos, no paro de preguntarme si es posible que un cuerpo contenga dos sangres, mil heridas lacerantes y tres o cuatro genes cambiantes.

Mi canción del día



"No tiene que ser tan complicado. Otros ya lo hicieron sin cuidado. Y ahora cojo aire, te miro, respiro, lo suelto de golpe, que quiero contigo, si sigo disimulando voy a reventar. Y ahora cojo aire, te miro, respiro, lo suelto de golpe, que quiero contigo, desde que te vi mi cuerpo no para de bailar."

PD: Lo confieso: soy fan de Conchita, este vídeo me parece la pera y la canción no consigo quitármela de la cabeza.

domingo, 30 de mayo de 2010

Marta

Marta recoge con parsimonia exasperante todas sus cosas y las introduce lentamente en la caja de cartón que su ex-jefe y ex-amante ha tenido la deferencia de facilitarle. Despido improcedente con su correspondiente indemnización. Ése ha sido el trato. A él le parece un precio irrisorio para poder librarse de su incómoda presencia y, sobre todo, de una posible venganza futura (nunca te puedes fiar de una amante despechada: suelen ser imprevisibles y sumamente peligrosas). Ella sabe que, una vez más, se ha vendido excesivamente barata, pero no puede seguir trabajando allí. Verle cada día ya le resultaba bastante doloroso, pero saber que se ha empezado a trajinar a la nueva contable le provoca auténticas arcadas. Es consciente de que es sólo el final de la misma derrota, pero tiene la sensación de que ha perdido una nueva batalla y lo peor es que ha claudicado antes de presentar ningún tipo de resistencia. Intenta no ver las sonrisas maliciosas de sus compañeras y finge que no oye el murmullo victorioso de quienes no han parado de vilipendiarla en los últimos meses. Debería darse prisa y salir de allí lo antes posible, pero cuando lo haga será prácticamente imposible volver a verle. No es que esté enamorada de este capullo, pero es adicta a la insatisfacción de desear algo que no puede tener. De repente, se acuerda de Carlos y se reafirma en la idea de que todos sus cuelgues posteriores han sido un reflejo de ese primer amor adolescente nunca consumado ni correspondido y se pregunta si algún día podrá fijarse en un hombre soltero y sin compromiso que esté dispuesto a convertirla en el único centro de todo su universo.

Mi canción del día



"Vuelvo a ser como antes, a cerrar bares, a buscarte por las noches vacías como bolsillos de artistas, noches llenas de gente, gentes al día, que escriben para explicarnos algo que no entienden ni sienten. Ésta no será otra canción de amor. Y no me importa decir lo que todos ya saben."

sábado, 29 de mayo de 2010

Desfase temporal

Mi vida se mide por minutos de 70 segundos y la tuya por días de 23 horas. Por eso nunca tendremos la misma edad, ni coincidiremos en la misma semana, salvo que algún científico loco invente una máquina del tiempo que nos permita rebobinar y corregir nuestro desfase temporal.

jueves, 27 de mayo de 2010

El fin del mundo

Hoy me apetece caminar hasta el fin del mundo. Ir, volver y marcharme otra vez. Asomarme al precipicio en el que termina la Tierra plana de la Alta Edad Media y calcular los daños que me produciría la caída suicida. Hoy me apetece fugarme contigo, rotar sobre mí misma y trasladarme hasta la luna llena de tus promesas imposibles. Hoy quiero perderme y encontrarte, consolando a Alicia, mientras llora en medio del bosque creado por Disney. Hoy me quedaré muy quieta, en medio de la nada, y cruzaré los dedos, rezando para que seas tú la persona capaz de guiarme a casa.

Mi canción del día



"Y me convierto en la princesa, que te espera sentada a la mesa. Mientras se enfría lo nuestro, se enfría la cena. Tal vez me vendrá como agua de mayo enamorarme de cualquier vasallo y lo que sienta por ti, yo mejor me lo callo".

miércoles, 26 de mayo de 2010

Nude

Ya no sé desabrocharme la camisa sin la ayuda de tus dedos, ni consigo desprenderme de mi falda sin que tu mirada la deslice por mis piernas. Se me olvidó cómo se habla sin que tu inteligencia contemple mis palabras y sólo me quedan silencios grises que nublan mi corazón en ruinas. Un viento de hielo cristaliza las lágrimas que inundan mi rostro y se congela mi esperanza de derretir tus sentimientos de granito. Me tumbo en la cama de tu abandono y recuerdo tus caricias escapistas y tus besos errantes. Encontraste agua donde otros vieron piedras y no dejo de pensar que sólo tú lograrías leer el mapa de mis tesoros más ocultos. Rastreo las huellas de tu huida, pero no logro descifrar los jeroglíficos de tu caja de seguridad. Y ahora trato de olvidar el número de tu portal, la celda de tu panal y el asiento de la barra de tu bar; mientras escribo palabras torcidas en el papel cuadriculado de tus silencios atronadores. La resaca del mar de tu mirada me arrastra tras de ti, alejándome de la segura orilla de lo que todos esperan de mí y ahora trato de decidir si me convierto en sirena de tierra o en bucanera de los siete mares.


El juego es el mismo, pero cambian los columpios y el parque es distinto.

Desierto

De todas las cosas que dijiste, sólo recuerdo dos o tres, la claridad de tu piel y que tenía mucha sed.