Blog en el que buceo en universos paralelos distantes y distintos encerrados en el centro de un protón del núcleo del átomo de mi existencia.
jueves, 29 de septiembre de 2011
Heridas (II)
Me caí de las ramas de tus brazos. Me partí la pierna. Me rompí tres costillas. Me torcí la muñeca. Dolorida, volví a trepar. Esta vez me agarraré con más fuerza. Esta vez no me podrás tirar.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
martes, 27 de septiembre de 2011
Mi canción del día
"No te echaré de menos en septiembre. Verano muerto. Veré a las chicas pasar. Será como aquella canción de los años 80. Seré como el tipo que algún día fui".
PD: Cada vez estoy más convencida de que Ricky Falkner debería ser nombrado patrimonio de la humanidad.
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Años 80,
Iván Ferreiro,
Ricky Falkner
Mi vida en gris
Mi vida en gris fruto de tu huida añil. Dolor multiplicado por mil. Acostarme contigo y despertarme sin ti. Soledad de aquí hasta el fin. Miro por la ventana y me sumerjo en la nada de la ciudad acostada. Me preparo una tostada y muerdo con desgana las migas desbaratadas. ¿Qué fue lo que hice mal? ¿Por qué te fuiste sin avisar? ¿Por qué no quisiste verme despertar? Ducha fría para cortar la exigua digestión. Me seco con el camisón y me visto sin ilusión. La cama continúa deshecha y yo, maltrecha. Poso en la mesa el peso de la certeza de que esta vez no he salido ilesa. Te llevaste un pedazo de mí, el más importante y fundamental, el único que me otorgaba cierta entidad. Me lo arrancaste sin preguntar si te lo quería entregar. Te lo habría regalado sin dudar. ¿De qué me sirve si no me quiero recordar? Yo ya no quiero ser yo. No me gustan las sobras de mí misma, lo que no quisiste rebañar con un pedazo de pan, lo que quedó en el plato que ahora tengo que fregar. Soy una mujer desdibujada que se diluye en la nada de un millón de noches malgastadas. Soy una línea quebrada que no puede ser enderezada ni empalmada. Soy un círculo sin principio ni final que gira sobre sí mismo durante toda la eternidad. Soy tres comas suspensivas que ponen fin al texto más ruin. Soy el eco irreverente de los más oscuros secretos de tu mente. Soy la sombra reglamentaria de tu complejo de Peter Pan. Soy la posibilidad que se destapa cuando tiras de la manta. Soy la foto que no colgarás del marco de lo que será.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Mapas y croquis
Sé que estás ahí, pero no sabría decirte dónde exactamente. Supongo que en un lugar muy muy lejano, escribiendo sobre mí mientras yo escribo sobre ti. Biorritmos acompasados. Almas sincronizadas. Cuerpos divorciados. Sólo soy un producto de tu imaginación, una alucinación de tu noche más ebria, el borrón que escupió tu pluma tras su hemorragia interna. Soy tu mayor invención, tu más insigne creación, el colofón perfecto a tu eterna meditación. Sé que estás ahí, pero no sabría decirte dónde exactamente. Y sé que cuando te vayas a dormir, yo dejaré de existir.
sábado, 24 de septiembre de 2011
Heridas (I)
Hay una herida entre mis piernas que sólo tus dedos saben taponar, que sólo tus manos pueden suturar, que sólo tus labios son capaces de cicatrizar. Pero a ti te da igual y dejas que la sangre corra, que el desgarro aumente, que el agujero se llene de un inabordable e inmenso vacío. Tus uñas arañan otras epidermis, pero son mis células las que permanecen adheridas a tus cutículas, dueñas y señoras del techo de tus falanges, conquistadoras de tus huellas dactilares.
Mi canción del día
"Sé que mi amor es inmigrante de tu corazón, a veces palpitante y otras con terror".
jueves, 22 de septiembre de 2011
Exhumación
Rescato las palabras enterradas, les limpio la tierra oxidada, las lavo y las seco al sol. Algunas aparecen descoloridas, otras marchitas y arrugadas, otras agusanadas y enlodadas, sólo algunas permanecen incorruptas, resistentes al paso del tiempo y a todo tipo de putrefacción. Sólo ellas merecen volver a respirar. Las demás retornarán al infierno de lo que nunca se debió expresar, de lo que no merece la pena recordar, de lo que es mejor volver a sepultar. Sólo las elegidas perdurarán, inscritas en el mármol de mi estela sepulcral, tatuadas en tu piel cuarteada por la sal, dibujadas en el aire que no paramos de exhalar, suspendidas en las nubes que coronan Nunca Jamás, titilantes en un cielo de papel albal, rutilantes e ignorantes de cómo se llega al mar.
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