Al final todo se repite. Se pierde cualquier atisbo de originalidad. Sé que es difícil de aceptar, pero tú y yo también falleceremos víctimas del tedio y la ambigüedad de esta noche de pan sin sal. Tus dedos recorren el camino trazado mil veces con anterioridad y mi lengua lame los rincones que ya se ha cansado de memorizar. No hay novedad. Lo que teníamos que inventar lo inventamos ya. Por eso es hora de marchar. Si nos quedamos no habrá botellas que descorchar. No sabemos jugar. Somos animales de costumbres sin domesticar. Morder y gritar. Presionar y estallar. Hace más de mil días que debimos abortar esta misión suicida que nos aniquilará. Pero seguimos tratando de alcanzar la cima que nadie ha logrado coronar. Durmamos para olvidar que este canibalismo no habrá caducado al despertar.
Blog en el que buceo en universos paralelos distantes y distintos encerrados en el centro de un protón del núcleo del átomo de mi existencia.
domingo, 18 de noviembre de 2012
viernes, 16 de noviembre de 2012
Australia (II)
Las manos le olían a eucalipto y él, que en otra vida fue un koala, se enamoró de ella.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
14-N
14-N. Huelga general. Un país paralizado. Vaya novedad. España lleva más de tres siglos paralizada, tan concentrada en mirarse el ombligo, que aún no se ha dado cuenta de que ya no tenemos ningún imperio por el que levantar la cabeza con orgullo. El Absolutismo. La I República. El desastre del 98. La dictadura de Primo de Rivera. La II República. La Guerra Civil. La Postguerra. El Franquismo. La Democracia. Desde la Guerra de la Independencia, la historia de nuestro país no es más que un rosario de ignominiosas derrotas y silencios. Hay que tener talante, transigir, ser pacientes, dialogar, aguantar, apretar los dientes, ya volverán las vacas gordas y con ellas un futuro dorado. Pero no es cierto. En España los únicos animales gordos son los cerdos que nos gobiernan. No ahora. Ni hace seis años. El mal se prolonga mucho más en el tiempo, es endémico e incurable, porque nos empeñamos en no visitar al médico, haciendo alarde de una salud excelente. Negamos la evidencia y presumimos de todo aquello que nos falta: valor, arrojo, inteligencia, creatividad y un largo etcétera de cualidades que, en realidad, no poseemos, porque, si lo hiciéramos, no estaríamos como estamos. Hace algo más de un año, los jóvenes y los no tan jóvenes tomaron Sol. Querían cambiar las cosas. Un nuevo mayo del 68. Otra gran mentira. Cuando llegó el momento de cambiar el mundo, votaron lo de siempre, cada cual a quien estimaban menos chorizo, afianzando así este bipartidismo que se hinca de rodillas ante las minorías nacionalistas. La integridad de España está en juego, claman los más apocalípticos. Se equivocan. España falleció junto con la Constitución de Cádiz. Lo que vemos son sólo las cenizas de una tierra que contempló la primera derrota de Napoleón. No hay que salvar nada, si acaso reconstruirlo; pero, cuando no queden ni los cimientos, será imposible volver a levantar un rascacielos. Vayamos a la huelga. ¿Por qué? Porque tenemos que demostrar nuestro descontento, que el Gobierno se entere de que no aceptaremos más recortes, STOP a los desahucios, ¡BASTA YA! Más mentiras. Mentiras que encubren una única verdad. Nada cambiará. Los cerdos, una vez más, se salen con la suya. Menos dinero que pagar a final de mes. No os equivoquéis. No es a ellos a quienes señalo con el dedo, sino a vosotros y a mí. Leed "Rebelión en la granja" y luego decidme quién es el culpable aquí.
martes, 13 de noviembre de 2012
Faraones y poltergeists
Tu boca ya no me cura. Tu lengua sólo provoca amargura. Te momifico a la luz de la luna. Te entierro bajo la décima duna. Ninguna pirámide marca tu tumba. Faraón sin corte perdido en la bruma. Mancha de fruta disuelta en espuma. Mil noches sin ternura. Un grito en la espesura. Un silencio de angostura. Tu voz sin altavoz repitiendo que no hay Dios. Desintonizo el televisor. El poltergeist de tu imagen ya no vive en mi habitación.
lunes, 12 de noviembre de 2012
Un recién nacido que rompe a llorar, un moribundo clamando piedad
Mareada y agotada. Insomne suicida pendiente del borde de la cama. Saltar y morir. Dormir, soñar, vivir. No es tan fácil decidir. No todo depende de mí. Tampoco de ti. La luz de la mañana penetra entre las lamas de las persianas. No es el principio, tampoco el final, pero sigue costando respirar, igual que a un recién nacido que rompe a llorar, lo mismo que a un moribundo clamando piedad. Cierro los ojos y vuelvo a mirar. Si los abro no funcionará. Sólo las imágenes de detrás de mis párpados me pueden importar. Todo lo demás son sombras que nos quieren engañar, ilusiones equívocas que se desvanecerán antes de que nosotros las podamos apresar. Tu boca sobre otra boca es la losa que me aplastará. Ya no sé qué es mentira y qué verdad. Si sueño contigo es porque no me amarás. Deseos ocultos que no se harán realidad. Lava mis manos con lágrimas de mar. Abanica mis párpados con suspiros de sal. Construye castillos de barro en el arenal. Algún noble cangrejo los habitará. Otra vez vuelvo a delirar con noches de verano sin edad. Es la fiebre del oro que vuelve a atacar. La mina es el sol y tus ojos el pico que desbasta la piedra.
domingo, 11 de noviembre de 2012
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Una pistola fracasada
Me miras desnuda. Estornudas. Te dan alergia mis dunas. Demasiada arena y poca espuma. Demasiado sol, ninguna bruma. El sudor en la cara. La sombra del alma. Si no disparas no sonará la alarma. Si no te mueves no es a mí a quien detienes. Es sólo un revólver sin balas, un arma descargada, una pistola fracasada. Una mirada sin cejas observa desde la nada. Fotografía tu espalda. Quiebra mi calma. La busco y la encuentro. La embisto y la entuerto. Se agitan los muertos. Aplauden con tiento. Salta sin miedo. No te asuste caer de rodillas sobre el hielo.
martes, 6 de noviembre de 2012
Saturno devorando a sus hijos
El tiempo me muerde la muñeca, desgarra mi carne, bebe mi sangre. Trato de liberarme de su cepo, pero no logro desabrochar el maldito reloj. Un, dos, tres. Transcurren los segundos. Se acerca el fin del mundo. Rompo la esfera y pisoteo los cristales. Arranco las agujas, las doblo, las retuerzo, las muerdo. Saturno devorando a sus hijos. Ahora lo entiendo. La sangre de mi muñeca, en realidad, es la sangre de mi boca. Acabo de masticarme a mí misma y ni siquiera me ha dolido. Suicidio colectivo. El mío y el de todos los incautos que tratan de exprimir al máximo el tiempo que les resta. Momo los contempla con prismáticos desde el viejo anfiteatro y chasquea la lengua. Ende se revuelve en su tumba. Los hombres grises controlan todas las flores horarias y la Emperatriz Infantil fallece al mismo tiempo que el nombre que le regaló Bastian. La única Hija de la Luna que ha sobrevivido al paso de los años es la canción de Mecano. Todo lo demás es vano. Tú y yo cogidos de la mano nos descalabramos, nos desnudamos, nos matamos. Dos cadáveres momificados desde tiempos ancestrales, esperando sin pausa ni causa que algún argentino dibuje nuestro cronopio sin fama. ¿Estamos muertos o sólo tuertos? Se acaba el día y sigo sin encontrar la salida del túnel del sueño eterno. Ni Bogart ni Bacall me sirven de ayuda. Ellos también se perdieron entre el blanco y el negro de las puntas de sus dedos.
lunes, 5 de noviembre de 2012
El otoño y la basura
Hojas llameantes suspendidas de árboles transparentes.
Ramas encendidas sobre raíces escondidas.
Polen amarillo y flores de mercadillo.
Musgo enrarecido y césped encanecido.
Brisa matutina y rumores vespertinos.
Si te pierdo no te ofendas por hacerlo a sabiendas.
El otoño ya dilata mi espíritu de gata.
Y frecuento callejones y sórdidos rincones.
Y busco en la basura tu alimento y mi cordura, tu sustento y mi cura, tu aliento y mi rotura.
Ramas encendidas sobre raíces escondidas.
Polen amarillo y flores de mercadillo.
Musgo enrarecido y césped encanecido.
Brisa matutina y rumores vespertinos.
Si te pierdo no te ofendas por hacerlo a sabiendas.
El otoño ya dilata mi espíritu de gata.
Y frecuento callejones y sórdidos rincones.
Y busco en la basura tu alimento y mi cordura, tu sustento y mi cura, tu aliento y mi rotura.
viernes, 2 de noviembre de 2012
Crucifixión (I)
Nuestro amor es una sombra crucificada en la pared. De noche, espectro gimiente y moribundo. De día, fantasma invisible y mudo. Por eso odio el sol. Me impide ver los poco que queda entre tú y yo.
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