jueves, 13 de noviembre de 2008

Mi frase del día

"La duda es uno de los nombres de la inteligencia".

Jorge Luis Borges dixit.

martes, 11 de noviembre de 2008

Marta

Con el pelo graso y apelmazado recogido en una coleta alta y enfundada en su pijama de franela con cuadros, Marta, abrazada con fuerza a sus rodillas, intenta concentrarse en la estúpida comedia romántica que echan en la tele: chico conoce a chica o chica conoce a chico y se enamoran locamente, pero las circunstancias exteriores dificultan su amor y provocan una interminable concatenación de situaciones desternillantes, aunque al final logran vencer todos los obstáculos y son felices y comen perdices. ¡Ojalá todo fuera tan fácil! ¡Ojalá su vida fuera una comedia! O, al menos, romántica. ¡Ojalá algún día muera como consecuencia de un atracón de perdices!

lunes, 10 de noviembre de 2008

Disminuyendo

Últimamente TODO EL MUNDO me llama por el diminutivo de mi nombre, desde el portero de mi casa, hasta mis compis del curso, pasando por TODOS mis amigos. Espero que sólo sea una muestra de afecto, porque la otra opción que se me ocurre (parecer una chica menudita, frágil e indefensa) no me mola ni un pelo.

Noche estrellada

Entro en mi cuarto y cierro la puerta.

Trepo sigilosamente hasta mi cama y me acuesto.

Cierro los ojos, pero no logro dormirme.

A la derecha, a la izquierda, boca abajo y boca arriba: ninguna postura consigue satisfacerme.

Abro los ojos y miro al techo.

Puede que no sean tan bonitas como las de verdad, pero también brillan en la oscuridad.

Me concentro en ellas y empiezo a soñar con cielos negros plagados de estrellas rutilantes.

Cierro los ojos, pero las sigo viendo y, por fin, Morfeo decide visitarme.

Sólo veo estrellas.

Ellas alumbran mis sueños.

domingo, 9 de noviembre de 2008

La metáfora perfecta

Buscando la metáfora perfecta me tropiezo con el crisol de tu mirada.

Avanzo lentamente hacia ti intentando asegurar todos y cada uno de mis pasos y, sin darme cuenta, me hundo poco a poco en las arenas movedizas de tus silencios y en la ciénaga de tus mentiras.

A cada movimiento que realizo me hundo un poco más.

Intento asirme a alguna de las ramas que diviso en la orilla, pero no resultan lo suficientemente firmes como para sacarme del pantano de tus secretos.

Y mientras mis fuerzas se agotan intentando liberarse del peso de tus brazos, me empeño en olvidar la seca humedad de tus labios.

Y agotada por la guerra de nuestros egos acabo firmando el armisticio de tus caricias.

Y trato de no dejarme encantar por los vendavales que susurras en mis oídos.

Y mareada por los efluvios de tu aliento en mi cuello respiro hondo y termino de sumergirme en el profundo pozo de tu corazón.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Mi canción del día



"En este cuarto hay demasiado por hacer y no tengo a nadie con quien echar un rato. Todos queríamos ser extraordinarios. Podrías hacer algo por volver. Podrías hacer algo. El tiempo en esta habitación me sabe a vino. Dedico demasiado a imaginar que estás conmigo. Apuro la copa de un trago dejo el cuerpo en el pasillo. Hoy todo lo demás es lo de menos."

Esperando

- Quizás nunca debiste esperarme.

- O tal vez tú debiste llegar a tiempo.

- Sabías de sobra que no lo haría.

- Y, sin embargo, me quedé cruzado de brazos contemplando el avance de las manecillas del reloj, convencido de que, tarde o temprano, acabarías apareciendo. Y ya ves, al final tenía razón.

- Sólo he venido para decirte que dejes de esperarme.

- Si se tratara sólo de eso me habrías llamado por teléfono.

- Me gusta decir las cosas cara a cara, sobre todo cuando sé que puedo hacer daño con mis palabras.

- No son tus palabras las que hieren, sólo tus silencios se me clavan en el alma.

- Siento que hayas perdido el tiempo conmigo.

- Tranquila. Vete, continúa tu camino, vive tu vida, da todas las vueltas y tumbos que necesites, que yo estaré aquí cuando te canses de fingir que no estoy hecho para ti.

- No quiero que continúes esperándome. Te estoy diciendo que nunca volveré.

- No importa lo que digas. Mientras tu voz continúe sin ser firme y tus ojos rehúyan mi mirada sé que aún habrá alguna esperanza.

- No puedes seguir desperdiciando tu vida esperando algo que nunca llegará.

- Esperarte es lo único que tiene sentido.

- ¿Y qué ocurrirá cuando una mañana te levantes y descubras que tienes más de setenta años y que estás solo porque te has pasado la vida esperando a alguien que sabías que no vendría?

- Vendrás.

- Créeme, no lo haré.

- ¿Cómo estás tan segura?

- Porque por fin tengo claro lo que quiero y no pienso renunciar a mi sueño por un hombre por el que ni siquiera estoy segura de sentir algo. ¿Y tú? ¿Por qué estás tan seguro de que volveré?

- Porque has venido a comprobar si estaba dispuesto a seguir esperándote.

Mi frase del día

"Lo peor que hacen los malos es obligarnos a dudar de los buenos".

Jacinto Benavente.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Cometas

Fueron sólo dos cometas perdidos en la inmensidad del universo, que víctimas de las incomprensibles e inexplicables fuerzas gravitacionales se acercaron irremediablemente el uno hacia el otro. Ninguno de ellos controlaba la fuerza de tal aproximación y ninguno de ellos pudo evitar una colisión tan deseada como temida. Se produjo una gran explosión y, después, la dispersión de los fragmentos resultantes, que lentamente se alejan unos de otros en múltiples direcciones, sabiendo de sobra que sus caminos nunca jamás volverán a cruzarse, víctimas indefensas de las leyes de la física.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Marta

Marta da una última y ansiosa calada al cigarrillo casi consumido por completo que sujeta nerviosamente entre sus dedos, intentando llenar de tóxico humo todos y cada uno de los rincones de sus pulmones. Y mientras deja escapar el humo entre sus labios espachurra la colilla en el atestado cenicero. Después se levanta, lo coge y camina con decisión hasta la cocina. Abre el cubo de la basura e introduce en el mismo las pruebas de su vicio confesable. Regresa al comedor, se sienta en el sofá y coge ávidamente la cajetilla de Fortuna. Extrae un nuevo y flamante cigarrillo y lo enciende sin solución de continuidad, aspirando con fruición el veneno que acompaña al tabaco. Puede que un ansiolítico sea más saludable, pero sabe que no resultaría igual de eficaz. Lleva dos días sin ir a trabajar y lo único que quiere es fumar mientras espera al hombre que ella quiera.