Blog en el que buceo en universos paralelos distantes y distintos encerrados en el centro de un protón del núcleo del átomo de mi existencia.
jueves, 31 de julio de 2014
martes, 29 de julio de 2014
Neguri (V)
Pienso en ti. Todo el tiempo. Sin metáforas que maquillen la imposibilidad de cauterizar la herida. La magnitud del desastre sólo subraya la debilidad de mi cambiante voluntad. Conozco la solución, pero me niego a admitir el problema. Mirar al Norte. Conducir sin pausa, desdeñando esta página plagada de tachones que no consiguen ocultar tu nombre. Negar el canto del gallo para no admitir que te negué más de tres veces. Caminar descalza sobre la playa equivocada. Sólo el mar que purifica mis tobillos es correcto. Girar la cabeza y enfocar la mirada en objetivos inalcanzables, incluso para los que no son miopes. Temblar de frío, tal vez de miedo. Susurrar plegarias agitadas por el viento. Rezar al sol que parpadea tras las nubes. Romper las rocas en busca del calor depositado en su interior. Dos niñas construyen castillos de arena sin importarles que las olas puedan derribar su magna obra. Las bombas estallan. Los rascacielos caen. Es imposible reconstruir una ciudad cuyos cimientos son de barro, pero tú continúas tratando de edificar sobre aguas pantanosas. No hay prisa, dices, mientras repican las campanas de las once.
martes, 22 de julio de 2014
Demonios (I)
Eres un espectro que se niega a abandonar la casa que habitó estando vivo. Mis lágrimas de agua bendita no consiguen evaporar tu recuerdo ni otorgar paz a tu alma errante y torturada. El peso de tu fantasma aún imprime su silueta en mi colchón. La noche fortalece la tenacidad de tu espíritu sin descanso y debilita el poder del crucifijo de mi esternón. Poco a poco penetras en mi pecho, envenenando mi corazón. No es la primera vez que tus tentáculos circulan por mis venas. Por más que recemos, ningún exorcista podrá aniquilar nuestros demonios.
jueves, 3 de julio de 2014
Puñales de hojalata. Cuchillas de afeitar
No quiero que te vayas, tampoco que te quedes. No quiero estar contigo, pero no sé vivir sin ti. No quiero confesar todo aquello que he tenido, mucho menos todo aquello que he perdido. No quiero quererte, no quiero tenerte, no quiero perderte. No quiero vomitar excusas que quemen años que jamás recuperaremos. No quiero acelerar las horas, quemar las noches, fumar los días. No quiero que recojas mi agonía y le insufles el aire que necesita para convertirse en una pompa de jabón. No quiero encontrarte. No quiero buscarte. No quiero que mis sonámbulos labios balbuceen ni una sola de las letras de tu nombre. Quiero borrar cualquier rastro de ti en el abecedario, perder las palabras que me conducen hasta la puerta de tus dedos, dejar de soñarme dentro. Quiero y no quiero deslizarme entre tus pliegos, leer todos tus secretos, aprender los idiomas del silencio. Llueven puñales de hojalata, que convertimos en cuchillas de afeitar.
lunes, 30 de junio de 2014
Naufragios (III)
Volveré a dormir cuando te alejes de mí, cuando despegues tus huellas dactilares de las paredes de mis huecos y tu saliva deje de caer en cascada por mis precipicios más abruptos, cuando se desvanezca el eco del borboteo de tus besos y el aroma del flanco izquierdo de tu cuello se confunda con el resto de prosaicos olores de este mundo, cuando me dejes sola e indefensa, abandonada a la deriva de este mar helado, plagado de tornados, en el que es imposible flotar sin amputar alguno de tus miembros. Sólo entonces cerraré los ojos y, como todos los seguidores de Calderón, fingiré que la vida es sueño, en lugar de pesadilla, que nada de lo que me rodea es cierto, que tu ausencia es tan sólo una sombra proyectada en la pared por un cinematógrafo que se está quedando sin película y tu recuerdo una picadura de mosquito, que es mejor no rascar, por más que pique. Todo es lento, aunque nunca se detenga el movimiento.
martes, 24 de junio de 2014
domingo, 22 de junio de 2014
El desastre (I)
El desastre es siempre invertebrado y expande sus tentáculos sobre nuestros omóplatos de alas cercenadas. No tiene sentido luchar, tampoco correr en dirección contraria. El desastre está dentro de ti, también dentro de mí y, por mucho que tratemos de evitarlo, terminará por arrasarnos.
sábado, 21 de junio de 2014
Tengo un plan
- Creo que, por fin, ha llegado la hora de poner en práctica el plan A.
- Querrás decir el plan B.
- Te equivocas, quiero decir el plan A. Lo que he vivido hasta ahora ha sido el plan B, a veces, el C y, en ocasiones, el D. Acometer el plan A me ha dado siempre demasiado miedo. Si fracaso, el dolor sería un puñetazo en la boca del estómago. Pero el plan B ya no resulta suficiente. La caída ha dejado de asustarme. No tengo nada (importante) que perder. Si me estrello, que nadie recomponga mis pedazos. Si despego no intentéis seguir mi rastro.
martes, 17 de junio de 2014
Daltonismos (I)
Tal vez es mejor gritar, evitar que se pudran las palabras que estremecen nuestras cuerdas vocales y dilatan nuestras lenguas, recitar los ensalmos del desastre, vomitar todo el dolor, regar con lágrimas el eco de nuestros alaridos, expulsar hasta la última gota de la rabia que genera la injusticia y, después, cruzar los dedos y esperar a que amaine la tormenta. Puede que todo sea en vano, que nada mute a nuestro alrededor, que nuestros bramidos golpeen en los oídos sordos de la gente sin conciencia ni corazón, puede que el mal, una vez más, gane la partida, pero, al final del juego, nadie podrá acusarnos de no habernos dejado la piel sobre el tablero. A veces no es necesario dar jaque mate al Rey, sino que lo único que se nos pide es eliminar a alguno de sus peones para que otros puedan derribar al jefe de las negras. Lástima que el mal y el bien no siempre vistan el mismo color.
lunes, 16 de junio de 2014
Desequilibrios (III)
Te superaré. Me superarás. Te borraré de mi vida. Me suprimirás de tus recuerdos. Encontraré a otro idiota con el que quemar mi tiempo. Hallarás otra imbécil con la que asesinar tus días. Nos casaremos con un ser completamente ajeno y tendremos hijos que jamás debieron ser concebidos. Ignoraremos todos y cada uno de los errores de nuestra vida. Todo irá bien. No te preocupes. Somos acróbatas que decidieron bajarse del trapecio para caminar sobre la arena del circo. Gladiador y gladiadora dispuestos a desencajar las mandíbulas de todos los leones que se crucen en su camino. No volver a volar fue una elección, pero aún espero que tu mano me arranque de este suelo de cenizas. Yo ya no tengo fuerzas para intentar saltar. Desde que te fuiste, sólo hay cemento en mis rodillas.
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