lunes, 11 de noviembre de 2019

Fading

Where are you now? What are you doing? I really need to know. The lack of you is beginning to become unbearable. Don't get me wrong. I know your body is here, but I miss YOU (your absence is an insatiable bulimic devouring my guts). Why did you leave me? Why did you decide to slowly fade away? Pain and thunder and rain and lightening over my amphibious skin. I wish I wasn't that good at healing. I wish my thousand wounds were visible scars, sacrosanct stigmas, a wrecked body for a wicked soul (your silence, the gallows; my pride is the rope). Orphan tongues, dirty spit, barren mouths. I kiss the bottle and swallow that you're gone. Another tight night unable to blur the shade of you, stuttering delusions squeezing my heart and an unmerciful dawn ready to stab my remaining hopes. It's not over til it's over, but we laid down the arms at the first scent of war.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Desencuentros (II)

Esta vez el campo no está minado. Tú no estás y yo no tengo miedo de que el azar vuelva a hacer que colisionen nuestros pasos y es esa ausencia de miedo la que me impide caminar. ¿Qué sentido tiene tratar de esquivar tu trayectoria si ya no orbitamos en el mismo universo? Te odio por dejar que te dejara marchar. Me odio por hacerte creer que eso era justo lo que yo quería. No hablo de kilómetros, sólo de distancia. Y silencio. Helado. Cortante y apuñalador. Y quisiera romper el botellín de cerveza y rasgar tu carótida con los puntiagudos picos de sus restos, contemplar cómo fluye tu sangre, no para verte fallecer, sino para saber que aún sigues vivo, para exteriorizar la hemorragia y no permitir que los humores negros contaminen nuestras venas. Pero tú prefieres morir a derramarte sobre mí y yo estoy cansada de ser la única que se raja las muñecas, de suicidarme en solitario y rezar para que acudas a mi entierro. Vete, termina de marcharte de una vez, júrame que tu huida resulta irrevocable y yo, a cambio, te (d)escribiré siempre.

viernes, 18 de octubre de 2019

ESTO. AQUÍ.

Dejamos que se pudra, no sé si por desidia o por falta de amor. Ya sólo nos contemplamos a través del velo del pus de la mutua incomprensión. Nos regodeamos en el hedor, mientras tratamos de contener el fruto de la náusea. ¿Cómo hemos llegado a ESTO? ¿Podremos escapar de AQUÍ? Trato de salvarlo, de evitar que termine de morir; pero, a veces, sólo quiero dejarlo ir, soltar la cuerda y observar cómo la cometa asciende, liviana, hacia la nada. Ojalá fuera tan fácil. Ojalá una ráfaga de viento bastara para hacer desaparecer el recuerdo de lo que fue, el dolor de lo que es y la frustración de lo que no será. Es un octubre extraño, de hojas que no caen y abrigos que enmohecen en el armario; pero dicen que el otoño nos aguarda, agazapado, detrás de la próxima esquina. ¿Quién me abrazará cuando vuelva a desatarse el temporal? ¿Cómo hacerte volver si no has terminado de marcharte? Ya no hay formas, sólo espacios, vacíos carentes de sentido. Quisiera destruirlos, pero ¿cómo volatilizar la ausencia? Tenerte cerca me hace tanto daño como lo contrario. Por eso permanezco inmóvil, incapaz de optar por uno u otro tipo de muerte, pero también ESTO acabará matándome. Soy un esqueleto disfrazado de cuerpo en un Halloween que dura todo el año. Tú, el espectro que anima cada uno de mis huesos. Yo, la carcasa hueca huérfana de alma. Te culpo a la vez que te absuelvo. Me engaño cada vez que te creo. Arden las llamas del infierno, pero AQUÍ siempre es invierno.

lunes, 23 de septiembre de 2019

Tormentas (VII)

Era un día extraño, preñado de melancolías epilépticas. No te echaba de menos a ti, sino a quien yo era estando contigo. O, quizá, no fuera así. Tal vez te extrañaba un poco, a ti o a la ficción que había creado en torno a tu recuerdo. Amenazaba lluvia, pero el cielo no se decidía a comenzar a escupir sus reproches sobre nosotros. La ansiedad fue humedeciendo mis contornos hasta desdibujar mis límites. Había tantas cosas que nunca me atrevería a confesarte... Palabras que intenté tragarme y ahogar en los jugos gástricos de mi estómago, pero que, aún hoy, permanecen suspendidas de mis cuerdas vocales, inmunes a la fatiga y al desaliento, empeñadas en sobrevivir al holocausto. Tal vez lo consigan y sea a ti y no a mí a quien exterminen. El tiempo transcurría a trompicones, igual que el pasado que martilleaba entre mis sienes. Yo tampoco quería rendirme, pero la verdad era un río de vómito que trepaba, desbocado, mi garganta. El silencio me escocía entre los labios, mientras regurgitaba las excusas que me incitaban a permanecer callada (la mentira es la coraza que nos protege de la locura). Quería gritar, hendir el aire de quejidos viscerales, acuchillar todas y cada una de nuestras imposibilidades. Pero continué muda, sarcófago de secretos, ánfora de llanto. Y levanté la vista, pero las nubes siguieron sin desgarrar su furia sobre mí. Algunos relámpagos no despiden luz.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Desastres (VII)

Ya no habito mi cuerpo. Nunca viviría en un lugar en el que no pudiera encontrarte.

martes, 3 de septiembre de 2019

Neguri (VI)

Puedo mentirme, decir que no recuerdo la luz de tu risa (tampoco el calor de tus lágrimas bañando mi cuello). Puedo juzgarte, llamarte cobarde, calificarte con mil y un adjetivos que cuestionen tu honor. Puedo fingirme libre del eco del abrigo de tus brazos, extranjera en la meseta de tu pecho, peregrina que jamás se ha dirigido hacia la cruz de tu esternón. Puedo culparte, depositar en tus hombros un nuevo fardo de responsabilidad que no te corresponde, condenarte por todos los pecados que me han conducido hasta este infierno. Puedo tratar de ocultar la lluvia de abril tras un par de flamantes gafas de sol, pero las gotas continuarán repicando tras los cristales, llamando a difunto, reblandeciendo la tierra del cementerio. Puedo acusarte de crímenes de lesa humanidad, de genocidio en masa y actos terroristas perpetrados con nocturnidad y alevosía, pero ¿cómo calcular el número de víctimas cuando las mismas no han sido aún engendradas? O, tal vez, podría enfrentarme al espejo, mirarme a los ojos y reconocer la ausencia de amnesia, la nitidez con la que continúo visualizando todas y cada una de las escenas que protagonizamos juntos, la felicidad y el dolor, la herida aún en combustión. También podría llamarte, verbalizar el error del amor y la inverosimilitud del olvido, el aguijoneante deseo que aún escuece bajo la piel. O, quizá, lo único que necesitemos sea otorgarnos el perdón, porque ambos fuimos coautores del crimen, del puto homicidio por omisión y, aun así, ¿habríamos podido sobrevivir a las consecuencias de la acción? Y recorremos los mismos lugares en momentos tan distintos como inciertos. Y dejamos que el viento agite los silencios y que el tiempo horade la roca del orgullo, pero la erosión es siempre demasiado lenta y el corazón enervantemente proclive a fallecer por falta de oxígeno. Todo se reduce siempre a lo mismo: hace frío y tú no estás.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Ni Romeo ni Julieta

Rota de amor, despellejada viva, palpitante pedazo de carne latiendo entre tus manos. Cuerpo dormido, exhausto de deseo, pacífico cadáver pasajero. Entiérrame en el ataúd de tu caja torácica. Respírame. Tatúa mi olor en tu pituitaria. Luego, escúpeme y amortaja mis restos entre tus sábanas. Detén este nuevo amanecer. Ahorquemos al gallo y a la alondra después. Convirtamos esta habitación en un eterno eclipse de sol (y de luna también). Estoy harta de mendigarte entre la luz, de buscarte tras la niebla del día devastador. Arde tu aliento en mis senos, hierve tu sudor en mi piel, escuece tu saliva en las grietas de mis labios. Y te escribo para recordarte cuando pierda la razón. Y te lloro al darme cuenta de que hace tiempo que dejaste de existir. Y te invento, ahora que tu espectro se desdibuja entre mis dedos. El pasado es un tumor maligno obturando la garganta y yo el doctor que decide no operar.

jueves, 22 de agosto de 2019

The shadows of the Greeks

We had it, but we let it slip away, so fucking silently that we could never be aware of the elephantine loss. It was too good to be real, so we tried our best to prove it a shadow. Plato would have been proud of us. We were outside the cave and forced ourselves into it. We watched the movie and cursed the scriptwriter. Fuck, writers are just sadists, you know? But, what if we have some influence, no matter how tiny it may be, over the next scene of our lives? Yes, I know, it's safer to think the contrary, not to take any responsibility for the slow assassination of what should have been. But we are murderers and no jury could absolve us of all the little omissions that brought us here. Is "here" a place or just a state? I no longer have a clue. I only know that I know nothing. There you go. The Greeks again. Speaking of the devil, wouldn't it be easier if we could drown all our fears in the Aegean Sea?

viernes, 9 de agosto de 2019

Desastres (VI)

Hay silencios que retuercen las entrañas y otros que protegen de la lluvia. Tú siempre has pertenecido a ambas categorías.

sábado, 13 de julio de 2019

Nocturno (VIII)

La casa a oscuras, el cuerpo encendido, tus dedos en guerra alrededor de mi ombligo. Sé que quieres y no quieres seguir avanzando, explorar las grutas que horadaron mineros menos dignos de encontrar una veta dorada. Algunos dicen que tenemos lo que merecemos, otros lo que nos atrevemos a tener, pero tú y yo sabemos que, la mayor parte de las veces, hemos de conformarnos con las migajas que el Azar esparce sobre el mantel. Esta noche es igual que aquella otra noche y, al mismo tiempo, completamente distinta. No llueve ni hace frío, pero las dudas siguen congelando los instintos. Te digo que no importa, que tal vez en la próxima vida... Pero ambos sabemos que no es cierto, que siempre habrá un cepo que aborte nuestra libre carrera por el bosque. Somos dos ciervos que, a diferencia de Endre y Mária, tendrán que contentarse con retozar sobre la nieve en un sueño compartido. O, tal vez, no. Quizá podamos rebelarnos una vez, sólo hoy, bajo el aleteo de los murciélagos de la culpa indebida. ¿No los oyes? Chocan contra el techo, tratando de buscar una salida; pero no hay ventanas abiertas, ni puertas que habiliten la huida, sólo paredes y rejas que aprisionan nuestras manos condenadas. Quiéreme del todo, antes de que el sol tatúe en nuestra piel la quemadura del error. Deja que tus labios surfeen sobre el sudor que resbala por mi espalda erizada. Maullemos con rabia, lamamos con saña, rasguemos el velo del deber que amortaja. Cierra los ojos y descerraja tu pecho, que el dolor que te ahoga me sirva de oxígeno, igual que la primera vez que tus brazos sitiaron mi cuerpo y tus lágrimas fueron preludio del llanto que, desde entonces, anega mis huecos. No quiero pensar, sólo actuar, disolverme en la noche, bañarme en la luna, cantarte desastres que los cuerdos no entienden, besarte, amarte, odiarte. Odiarte. Odiarte. Dime, ¿cuántos más años fingiremos? ¿Cuántos otros días moriremos?