miércoles, 27 de diciembre de 2017

Consejos lunáticos (VII)

Dispara, hasta que el retroceso del arma te reviente el corazón.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Dios

Dios es el susurro que se esconde en el murmullo de los árboles agitados por el viento.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Intolerancia alimentaria

Yo no sé escribir, sólo vomitar palabras, no porque padezca de bulimia, sino porque mi estómago no digiere bien la combinación de ciertos vocablos. No es que sea intolerante a la "ausencia", al "suelo", al "frío", al "peso" o al "mármol", sino que no puedo retener en mi interior el hiriente cóctel de "el peso de tu ausencia ancla mis labios al frío mármol de este suelo sobre el que tatuaste las huellas de tu huida". El reflujo comienza con la imagen que resume este desastre, pero es la verbalización de la película la que amenaza con corroer mi esófago si no libero el desbocado tren de la citada sucesión de letras separadas por espacios. No soy culpable de la imposibilidad de la metáfora. El engendro surge siempre sin intervención alguna de un atisbo de acto volitivo. Soy víctima, no verdugo; el ánfora que contiene el líquido corrosivo, puede que incluso la mano que vuelca el veneno sobre la mesa, pero nunca la sustancia que consume con saña la madera. Se trata de una simple cuestión de supervivencia y he muerto demasiadas veces como para no darme cuenta de que en la próxima ocasión es posible que no logre resucitar al tercer día. "Y mi lengua lame con fruición los contornos de tu rastro, saboreando el agrio recuerdo de tu sombra, sedienta de una gota más de tu saliva". No, no es que quiera disfrazar mis sentimientos, es que cuando los mismos nacen desnudos de artificios mis ácidos gástricos consiguen con paciencia desintegrarlos en trozos lo suficientemente pequeños como para que alcancen mi intestino. No, no es que no te eche de menos, sino que cuando el dolor o la tristeza carecen de sábanas que les sirvan de mortaja resulta menos difícil callar junto a la fosa en la que entierro los cadáveres del ayer que no regresará de entre los muertos. No, no es que no te quiera, sino que no necesito desvelar el amor hasta que muta en poesía.