viernes, 26 de diciembre de 2025

Tormentas (VIII)

Éramos el viento y la lluvia, escaras infectas en la piel de los acantilados de Moher, el grito del alba al desprenderse de la noche, el umbrío quejido de todos los orgasmos que no se pueden retener. Las sombras que alumbran nuestro camino yacen inertes a los pies de la aurora. Mírame. Ésta soy yo, sin trampa ni cartón, sin máscara que parapete mis monstruos, ni velo que difumine las aristas de mi alma. Mírame bien. Abrázame. A mí y a todos mis demonios. Fóllame entera y, luego, regurgítame en la próxima tormenta que arrase los cimientos de este mundo cada vez más esquivo. Azota mis creencias más firmes. Recompón después todas mis dudas. Empújame al abismo, pero sírveme también de red. Soy todo aquello que no imaginas y tú el confín de todos mis miedos.

sábado, 20 de diciembre de 2025

Orfeo sin mácula

De todos los hombres que me han querido, sólo uno ha sido capaz de bajar a mis infiernos y regresar indemne a la superficie.

viernes, 19 de diciembre de 2025

El mago

Agitas las manos, removiendo todo aquello que me traba, convocando las fuerzas ancestrales que dominan mi existencia, prometiéndome milagros que realmente no están a nuestro alcance. Y, sin entender por qué, te creo. Como confían los fieles en sus dioses, los fanáticos en sus ídolos o los idiotas en los políticos. Soy todo eso y mucho más; pero sólo contigo, hipnótica estrella polar que ordena mis pasos, director de orquesta que mece el ritmo de mi torrente sanguíneo, zahorí que descubre y drena la fuente de todos mis miedos. Recitas palabras que ningún idioma se ha atrevido aún a incluir y yo las repito contigo, estúpida acólita sin más credo que el vaivén de tu deseo. Sonríes, satisfecho de los efectos del conjuro; porque, en contra de lo que pudiera parecer, tu único propósito era someterme a cada pálpito de tu intermitente voluntad.