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lunes, 29 de abril de 2013

El pijama está frío

El pijama está frío y echo de menos el contacto de tus manos, responsables de ese calentamiento global que ahora tanto necesito. Me acuesto. El edredón se convierte en una anaconda furibunda ansiosa de carne y huesos que crujen al partirse y desgarran la piel. No es suficiente para derretir el hielo incrustado en mi paladar. Sólo tu saliva de fuego podría licuarlo, pero has decidido alejarte de mi boca. Escupía alquitrán negro y untuoso y tú sabes que las manchas de petróleo no salen fácilmente. Yo también acabaré emigrando, huyendo de este pozo de aguas cenagosas y cadáveres en descomposición. O puede que no, que me quede rezando para que tenga lugar ese milagro en el que ya no creen ni las mayores beatas de Jesús del Gran Poder. Siempre me atrajeron las causas perdidas. Siempre me imantaron las mentiras. Nunca pude despegarme de las pesadillas. Nunca supe escabullirme a hurtadillas. Si no quieres, no vuelvas. No sería tan fácil morir si estoy contigo.

martes, 23 de abril de 2013

Hubo un antes y un después de aquella noche

Hubo un antes y un después de aquella noche, un antes y un después de las lágrimas con cal, un antes y un después de que comprendieras que tu destino no se puede modificar. Ya lo intuías, pero esa intuición no debería nunca haber derivado en certeza. Las certezas matan, igual que la verdad y si tú aún estás viva es por pura casualidad. Normalmente no lo recuerdas. Te despiertas inquieta y cansada, pero también amnésica, inconsciente de todo aquello que acabas de vivir (recordar se queda corto). Pero, a veces, el mecanismo de autoprotección se debilita. Eso fue lo que ocurrió aquella mañana, mientras te caías de la cama para enfrentarte a un mundo que no te merece como rival. Fue sólo un flash, una imagen, un nombre, un abrazo, un beso, un llanto. No quisiste seguir tirando del hilo, pues si el hilo se alarga terminará enroscándose alrededor de tu cuello, privándote de aire, quebrando tu laringe. Pero la imagen, el nombre, el abrazo, el beso, el llanto, todos ellos habitan detrás de tus párpados y, cuando pestañeas, no tienes más remedio que enfrentarlos. No hace falta que los busques. No tiene sentido que trates de evitarlos. Quieras o no quieras, ellos vendrán a ti. Igual que en todas las vidas anteriores. Pensaste que esta vez sería diferente, pero el mundo nunca cambia. Tú tampoco. ¿Y él? Él nunca terminaste de entender quién es. Por eso se repite la escena una y otra vez. La atracción de lo incomprensible escapa a toda lógica científica.

lunes, 22 de abril de 2013

Las paredes de mi boca

Tu ausencia sabe a plástico quemado y carbón congelado. Escuece mi paladar. Me da ganas de vomitar. Tú lo sabes, pero no te importa. Hace tiempo que no deseas palpar las paredes de mi boca.

martes, 16 de abril de 2013

domingo, 14 de abril de 2013

París (I)

No quiero escribir. Tengo miedo de que se me escape la verdad que araña las paredes de mi estómago hasta hacerme vomitar. Hay cosas que no entiendo. Cuando las comprendo, miento. Esta lengua que no calla es manca. Por eso no logra asir ninguna de las frases que mi mente no para de repetir. Lo siento. No puedo ir a París. Si contemplo el Sena, sólo querré ahogarme en ti.

Semana Santa linarense


sábado, 13 de abril de 2013

jueves, 11 de abril de 2013

miércoles, 10 de abril de 2013

lunes, 8 de abril de 2013

Amor cobarde

Hoy no quiero verte, aunque no termine de comprender el motivo, la causa, la razón. Hoy no quiero olerte, quererte, entenderte, retenerte. Hoy quiero dejarte ir, alejarme, desintoxicarme de ti, separar mi cuerpo del tuyo, creando una frontera infranqueable que ninguno de los dos volveremos a cruzar. Puede que esto mismo lo haya dicho ya o puede que tan sólo lo pensara un segundo antes de comenzar a soñar con princesas y dragones y caballeros ambulantes que ni andan, ni cabalgan ni rescatan, sólo venden el humo de un heroísmo que se desvanece al llegar el alba o al entrar en contacto con el peligro que dicen buscar, pero que no son capaces de afrontar. El trino de los pájaros es ahora lo que despierta a las Bellas Durmientes. Los besos de amor verdadero no devuelven la vida a sus bocas, no porque el amor haya muerto, sino porque se ha vuelto cobarde, asustadizo, medroso, pusilánime. Todos huyen ante la primera dificultad, considerando que no merece la pena luchar si existe alguna posibilidad de salir herido. Nadie quiere derramar sangre, ni la propia ni la ajena. Por eso, cada día, nacen menos niños. El amor duele. El embarazo pesa. El parto desgarra. Ya nadie está dispuesto a sufrir o sacrificarse por otro. Tampoco por uno mismo. Por eso todos renuncian a su verdadero yo, disfrazándose de fantoches que sí serán aceptados y loados por el consenso social. Lo diferente molesta, pero yo insisto en ser distinta. Tú me miras y meneas la cabeza. "No te das cuenta de lo equivocada que estás". No merece la pena contestar.

Semana Santa linarense


domingo, 7 de abril de 2013

Apocalipsis (III)

Sólo queda el estruendo de este horrendo y cruento lamento eterno. Sólo queda el sabor del adiós que impuso Dios como penitencia ejemplar que trata de purgar el pecado menos original que se atrevió a cometer un simple mortal. Queda la herida en el centro del pecho, el agujero negro que devora tus entrañas y la sangre que gotea de tus ojos sin pupilas, arrancadas de cuajo para no contemplar ese daño huraño que, desgraciadamente, no te resulta extraño. Sabes que ha llegado la hora de tirarte por la proa, pero tienes demasiado miedo de flotar, de no hundirte hasta el fondo, como los demás. Por eso contemplas la espuma del mar y rezas para que, menos tarde que temprano, un gigantesco tsunami te estrangule entre sus manos.

Semana Santa linarense


sábado, 6 de abril de 2013

viernes, 5 de abril de 2013

Salvajes (I)

Silencio. Paz. Calma. Ni los muertos gimen ya. Es sólo un segundo. Un remanso que se desbocará en cuanto abras los ojos. Por eso disfrutas tanto de él, por su irrepetibilidad, por su inaprehensibilidad, por su volatilidad. Como el humo, ascenderá hasta los cielos y se diluirá entre las nubes en las que duermen tus sueños pendientes de realización. Duele. Lo sé. Lo sabes. Por eso aprietas los párpados, estrangulando tu última esperanza de ser libre, feliz, completo. Un bocinazo te despierta. Arrancas el coche y atropellas los últimos pedazos de humanidad que te quedan. Te conviertes en una máquina bien engranada y engrasada, en un autómata programado para producir y descansar, sin sentir ni pensar, sin imaginar, sin fantasear. Caen las primeras gotas del diluvio universal. Los robots no saben nadar. Por eso yacen en el fondo del mar. Sólo los salvajes sobrevivirán.

Semana Santa linarense


jueves, 4 de abril de 2013

Esta tierra es mía

Ya no tengo miedo de volver al arroyo. No me importa tener que colar el barro para destilar un par de gotas de agua. Me da igual que se me resquebrajen los labios, dormir en el suelo arropada por una incipiente hipotermia o que se me hinche la tripa, llena de una inconmensurable nada. No tengo miedo. No me importa. Me da igual. Si me quitas lo poco que poseo, no me verás llorar. Pase lo que pase sobreviviré. ¿De verdad piensas que puedes vencer? Antes de lo que imaginas te pisotearé con mis sucios y famélicos pies.

Semana Santa linarense


miércoles, 3 de abril de 2013

martes, 2 de abril de 2013

lunes, 1 de abril de 2013