lunes, 21 de enero de 2013

El móvil (VIII)

Cuando Aurora llega a casa se encuentra a su hijo golpeándose la cabeza contra el pico de la mesa. Son golpes fuertes y contundentes, repetitivos y rítmicos, que poco a poco horadan la cabeza de su hijo y salpican de sangre la madera y el suelo. ¿Qué está pasando? ¿Se ha vuelto loco?
 
Merche tarda más de tres horas en descubrir el cuerpo inerte de su hija. Continúa respirando, pero ya no tiene vida. La mirada perdida. Ningún movimiento. Ningún sonido. Nada parece hacerla reaccionar. Su hija ya no es su hija. Es sólo un mueble, un trasto inútil e inservible. Una piedra interactúa más que ese trozo de carne arrugada que obstruye su bañera.

2 comentarios:

Yeamon Kemp dijo...

Esto no puede acabar bien. Tengo una sensación percutora a medio camino entre querer que termine ya, o que no pare, por favor.

moonriver dijo...

El final se acerca, pero aún queda un poco. ;)