sábado, 30 de marzo de 2013

Marzo (VI)

Hay noches en las que la lluvia duele y el viento escuece. Noches de escarcha y adioses, de ceniza y trombones, de lágrimas que se deslizan por los cristales de las ventanas y palabras de vidrio que se quiebran al rayar el alba. Noches en las que disparo flashes desde la azotea más alta del pueblo, sin importarme su corto alcance, porque no pretendo iluminar a nadie más que a mí misma, cruzando los dedos para que me encuentres y me salves de esta noche de lobos y ogros, de brujas y runas, de infinita negrura y honda espesura, de tambores sin sones y autodestructivas canciones, de recuerdos y olvidos, de fidelidad y traición, de rojos oscuros y columnas de humo. Esta noche sólo mi razón duerme. Yo trato de cerrar los ojos y fingir que no siento el helado tacto de la nada ni el rayo láser de tu mirada. Desde la seguridad que otorga la distancia, disparas, aciertas, me matas.

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