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jueves, 31 de enero de 2008

Esclava de mis hormonas

Hace un par de meses me compré la Cosmopolitan; no porque me interesara la revista, sino porque regalaban un bonito poncho. No obstante, ya que la tenía, decidí leerla (siempre es divertido descubrir los secretos de la versión adulta de la Súper Pop). El caso es que venía un artículo que me gustaría calificar de estúpido; pero cuya veracidad, desgraciadamente, he podido comprobar en primera persona.

Siempre me he reído de lo del síndrome premenstrual, he tachado de machistas a los tíos que cuando una mujer está de mal humor saltan con el típico "Déjala, estará con la regla" y, en general, me han parecido tontas las tías que se quejan por tener la menstruación, con todos los cambios hormonales y molestias a ella asociados. La verdad es que para mí la regla nunca ha supuesto ningún trauma y el principal inconveniente que le veo es el alto coste de las compresas y tampones.

No obstante, en el último año, sí que había comenzado a sospechar que no andaban tan desencaminados aquéllos que tachan a las mujeres de "esclavas de sus hormonas", teoría que he confirmado al leer el jodido artículo.

Para no aburriros demasiado, haré un breve resumen del contenido del mismo:

Según diversos estudios, el organismo de la mujer experimenta los siguientes cambios a lo largo del ciclo menstrual:

Fase 1: Días 1 al 5: La hormonas reproductivas, estrógeno y testosterona, van aumentando cada día desde el punto más bajo, en el que se encontraban antes de la regla, lo que hace que el mal humor asociado a la misma vaya desapareciendo poco a poco. También resulta normal que aparezcan ciertos antojos y se supone que la creatividad también aumenta en esta fase (no entiendo muy bien por qué, pero eso dice Christiane Northrup autora del libro "Cuerpo de mujer sabiduría de mujer").

Fase 2: Días 6 al 13: Los estrógenos están en alza y la testosterona también va en aumento, lo que hace que, en algunas mujeres, surjan sentimientos de extraversión, optimismo y seguridad.

Fase 3: Días 14 al 17: La ovulación conlleva que las mujeres se sientan más sensuales y coquetas y aumenta el deseo sexual, siendo la etapa del ciclo en que las mujeres son más proclives a mantener relaciones sexuales. Además, un estudio de la universidad escocesa de Saint Andrews demostró que durante estos días las mujeres se sienten más atraídas por hombres hipermasculinos, ya que, subconscientemente, desean que esos genes de fortaleza sean transmitidos a su descendencia.

Fase 4: Días 18 al 23: En cuanto la ovulación finaliza, el estrógeno y la testosterona descienden y aumenta la progesterona, lo que favorece tanto la aparición de pequeñas depresiones como un mayor nivel de relajación.

Fase 5: Días 24 al 28: Aparece el típico mal humor asociado al síndrome premenstrual.

¡Qué triste esto de depender de los cambios hormonales de los cojones! En fin, algún inconveniente tenía que tener esto de ser mujer.

lunes, 28 de enero de 2008

Versiones que mejoran el original I



Especialmente dedicado a Amsterdam, que siempre aprecia los nuevos descubrimientos musicales.

sábado, 26 de enero de 2008

Los cínicos no sirven para este oficio


LOS CÍNICOS NO SIRVEN PARA ESTE OFICIO
Sobre el buen periodismo
Ryszard Kapuscinski
Anagrama
Barcelona, 2003

Hace unos años pensaba que el periodismo era una mierda, básicamente porque el 95% de los periodistas escriben no ya sólo sobre cosas de las que no saben, sino sobre cosas que no les interesan.
Luego, un buen día, este libro cae en mis manos y descubro que existen los PERIODISTAS de verdad, gente que practica el periodismo, que se va a vivir allí donde se encuentra la noticia, que se mete en el corazón de los países en vías de desarrollo, que trata de comprender las causas de los acontecimientos que describe y que desprecia el periodismo actual, en el que sólo es noticia lo que los países desarrollados deciden que debe serlo, en el que los periodistas escriben sus artículos basándose en los teletipos y en el que nadie se moja para intentar dar una auténtica visión de la realidad y de los hechos. Un hombre que predica con el ejemplo, que ama el PERIODISMO, que se implica en su trabajo más de lo que parece humanamente posible y, sobre todo, un hombre lo suficientemente inteligente y crítico como para darse cuenta de las limitaciones de su profesión y, al mismo tiempo, del enorme poder que los medios de comunicación pueden ejercer sobre la sociedad, el ser humano y la evolución histórica.

viernes, 25 de enero de 2008

Siete mesas (de billar francés)

Como me gusta llevar la contraria, cuando todo el mundo despotricaba del cine español, yo lo defendía y, ahora que todo el mundo se empeña en ensalzarlo y promocionarlo, yo reniego del mismo. De hecho, el año pasado huí del cine patrio como de la peste, actitud a la que en gran medida contribuyó el visionado de varias de las películas que la 2 se esfuerza tanto en difundir, y sólo fui a ver "Ladrones", principalmente porque a mi hermana y, un poco a mí, por qué negarlo, nos pone Juan José Ballesta y como al cine uno va a entretenerse, qué mejor que recrearse la vista. Pero claro, me encontré con una gran película de la que no consigo entender por qué se ha hablado tan poco. Una película realista donde las haya, con el final perfecto, por ser el único posible al que conducía la historia contada.
El caso es que EEUU tiene muchas cosas, pero la capacidad de contar HISTORIAS no es uno de sus fuertes. No me entendáis mal, hay películas estadounidenses buenísimas y algunos de mis directores favoritos son de este país (Woody Allen y Clint Eastwood, sin ir más lejos), pero todavía no he descubierto ninguna película de la cuna del capitalismo en la que se cuente una HISTORIA de verdad, una de ésas que al principio no te interesa, pero que, sin embargo, te engancha. Algo así como Delibes, capaz de contar TODO sin contar NADA.
Pues bien, Siete mesas (de billar francés) cuenta HISTORIAS sin importancia, de ésas que ocurren todos los días, en todas las ciudades, en todo momento. Película llena de personajes REALES y magistralmente narrada, con actores capaces de hacerte olvidar que están actuando y una banda sonora perfecta. Supongo que no se llevará ningún Goya (El orfanato y Trece rosas se encargarán de ello)(¿por qué celebrar unos premios en los que ya se conoce de antemano a los ganadores?), pero, aunque sea injusto, porque no he visto las demás nominadas, yo se los daría todos.

jueves, 24 de enero de 2008

Michael Clayton


Ya que ahora está de moda con las nominaciones a los oscars y todos esos rollos aprovecharé para hacer una breve reseña de esta gran película.
La verdad es que no fue eso precisamente lo que pensé durante el primer cuarto de hora, sino más bien algo así como ¡Dios mío! ¿En qué película me he metido? Así que si tenéis la sensación de que se trata de un film más surrealista que Cómo ser John Malkovich, tened un poco de paciencia, acomodaos en el sillón de vuestra casa y esperad, porque si algo tiene esta película es que mejora y mejora a medida que van avanzando los minutos. Un desorden temporal bastante sencillo consigue captar el interés del espectador y adentrarlo en una trama similar a la de Acción civil: Multinacional sin escrúpulos que se salta a la torera cualquier tipo de límite legal y/o ético en su afán por maximizar los beneficios empresariales y, por supuesto, todo lo que está dispuesta a hacer por ocultar sus actividades socialmente indeseables.
¿Qué nos ofrece además esta película? El personaje de Michael Clayton, que evoluciona al mismo tiempo que se suceden los hechos de la trama; las magistrales interpretaciones de Tom Wilkinson y Tilda Swinton (no he visto la de los Coen; pero, en principio, éstos son mis candidatos al oscar como actores de reparto); y una historia de ésas que hacen que acabes con una sonrisa dibujada en tu cara cuando aparece la palabra FIN.

miércoles, 23 de enero de 2008

Imbecilidades

Érase una vez una imbécil que se enamoró de otro imbécil como ella. A pesar de que todo el mundo le repetía una y otra vez que el imbécil se moría por sus huesos, ella nunca creyó al mundo o, mejor dicho, nunca quiso creerlo; ya que, a pesar de ser una imbécil, era lo suficientemente lista como para saber que aquel imbécil no le convenía. No obstante el imbécil tonteó con ella y ella, como buena imbécil, tonteó con él, hasta que la cosa se puso demasiado seria y ella decidió poner tierra de por medio. Dicen que la distancia es el olvido. Puede que tengan razón. Al menos a ella la distancia le sirvió para fingir que le olvidaba. Pero como regalo de Reyes él le escribió un mail y a ella se le olvidó que le había olvidado. Claro que eso no es lo peor de ser una imbécil. Lo peor de ser imbécil es que puedes enamorarte de un nuevo imbécil sin haberte olvidado del todo del antiguo. Y puede que ese imbécil tontee contigo hasta que la cosa comience a ponerse seria y el nuevo imbécil decida poner tierra de por medio; ya que, a pesar de ser un imbécil, es lo suficientemente listo como para saber que esa imbécil no le conviene. Y lo más probable es que a la imbécil se le quede cara de tonta por no saber qué le jode más: si que el antiguo imbécil haya dado señales de vida o que no lo haya hecho el nuevo.

martes, 22 de enero de 2008

Mi vídeo del día

Aquí dejo un vídeo precioso que descubrí gracias a Nola. Espero que os guste tanto como a mí.

sábado, 19 de enero de 2008

El Tiempo I

Siempre digo que mi cantante favorito es Bryan Adams. Supongo que es cierto, pero también lo es que muy cerca del mítico canadiense se sitúa El Tiempo.
En esta primera entrega me limitaré a alabar su primer trabajo, publicado cuando todavía eran un grupo constituido por Nano Ortega (guitarra, voz y compositor), Javier Saigi (bajo y coros), Mario Vidal (piano y teclados) y Nacho García (batería y percusión).
No es que se trate de un gran cd, pero los muchachos ya apuntaban maneras y, si no, fijaos en algunos fragmentos de las letras (mis conocimientos informáticos no llegan a poder colgar alguna canción con la que deleitar vuestros oídos).

1.Hoy
Y hoy quiero ser
El libro que te haga comprender
Que el alma es un frágil manantial
Que incluso tus garras deben respetar

2.Absurdo e infantil
Quizá porque intentamos alcanzar
la verdad, salga mal.
Perseguir lo absurdo puede ser igual
que intentar no razonar.
Y descifrar el mundo gritándole al mar
háblame, háblame.

3.La vía
Inestable es la realidad
Pero así me gusta más
No he nacido para estar
Atado a los demás
La vía he de seguir
Pero no me digas cuál
La inconstancia es mi verdad
Si no te gusta te puedes marchar...

4.Cada día
Cada día que pasa
Es una batalla vencida
Un anhelo quebrado
En mi lucha con la vida.

5.Hojas de cristal
Esa sensación
De dormir sin descansar
Que por mucho andar
No llego nunca

6.Palabras de marfil
No es cierto que el silencio
Me haga siempre enloquecer
Pierdo aliento, brisa y hielo
Son mi lienzo y mi saber
Di es justo que mi vida
No la pueda compartir
Son extrañas, son mi alma
Son palabras de marfil
Que no entenderán y que caerán
Como destellos de agua que morirán
Tardes de ilusión, noches sin calor
La hierba fría robará su esplendor

7.No entiendo
Las copas son la anestesia contra la razón
Pretendo olvidar
Que mañana todo será igual
Soy feliz así
Dando tumbos en lugar de andar

8.Quién sabe
Tan sólo quiero pasar por uno más
Sentir que tras la noche
Llegará el día en que pueda olvidar

9.Saber quién somos
Saber quién somos
Es ahora su única obsesión
Forman parte de la noche y su falsedad
Esa presión no saben soportar.

10.Sin ti
Sin voz hablar de historias sin final
Gritar poemas que arderán al escuchar
Que soy un ser tan infantil
Que no sabe estar sin ti

11.Nada
Nada es eterno
Y el recuerdo
provoca que duela más
Nada, no te entiendo
Ni al silencio
Que ahora debo aceptar.

12.No somos niños
Y el aire que respiras quema
Aunque ahora venga amablemente
No quiero y no debo olvidar.

miércoles, 16 de enero de 2008

Diario de John Stuart Mill

16 de enero de 1854.
En un carácter, es un defecto inmenso el que carezca de sentido del humor. Un carácter que está por completo privado de humor no puede suscitar ni respeto ni simpatía. La seriedad debe ser el fondo de todos los caracteres de que merece hablarse. Pero una cierta infusión de filósofo jocoso, incluso en su forma menos popular, un estar abierto a esa visión de las cosas que, al mostrarlas por su lado cómico, hace que cualquier preocupación exagerada acerca de ellas parezca infantil y ridícula, es una ayuda prodigiosa para soportar los males de la vida, y pienso que ha salvado a más de una persona de volverse loca. También (el sentido del humor) es hasta necesario para que se dé un intelecto especial. El lado desdeñable de las cosas es una parte, si bien sólo una parte, de su verdad; y ser incapaces de ver y sentir esa parte con igual fuerza y claridad que cualquier otra, ser ciegos a ese aspecto de las cosas que fue el único que los cínicos escogieron mirar, es limitarse a verlas sólo por mitades. Siempre parece haber algo de atrofia en el intelecto de aquellos que carecen de humor, por muy dedicados y entusiastas que sean, y aunque sean personas altamente cultivadas, como suele ser el caso.

lunes, 14 de enero de 2008

Expiación. Más allá de la pasión.


No me gustan las películas pretenciosas y ésta lo es, aunque quizá la palabra bodrio podría definirla mejor.
Pretende contar un historia interesante, que, en el fondo, es la misma historia de "Diario de un escándalo", pero pésimamente relatada y desarrollada.
Pretende ser original sin serlo, con manipulaciones temporales demasiado forzadas, una sucesión de planos que pretenden ser innovadores sin conseguirlo y una banda sonora que, a pesar de su calidad, no termina de cuadrar con las imágenes.
Pretende ser un prodigio de grandes interpretaciones, que nunca podrán ser tales por la falta de profundidad de los personajes.
Pretende ser una candidata al óscar cuando sólo logra aburrir al espectador tras el interés despertado en la primera media hora.
Sólo la utilización del sonido de las teclas de la máquina de escribir y el monólogo de Vanessa Redgrave al final de la cinta consiguen salvar a la misma de la quema total y absoluta.
Y, por favor, que James Mcavoy se replantee su carrera cinematográfica. No sé si soportaré ver de nuevo cómo malgasta su talento interpretativo en otra historia de amor sin alma ni sustancia.

viernes, 11 de enero de 2008

Diario de John Stuart Mill

11 de enero de 1854.
Aquellos que piensan que han sido llamados, en nombre de la verdad, a hacer la guerra contra las ilusiones, no perciben la distinción entre una ilusión y una alucinación. Una alucinación es una opinión errónea, es creer en una cosa que no existe. Una ilusión, por el contrario, es asunto exclusivo del sentimiento, y puede existir separada por completo de la alucinación. Consiste en extraer de un concepto que se sabe que no es verdadero, pero que es mejor que la verdad, el mismo beneficio para los sentimientos que se derivaría de dicha concepción si ésta fuera una realidad.

jueves, 10 de enero de 2008

Sireneando

Sireneando en un mar de azúcar
paladeo el dulce sabor del blanco granulado.
Nado, me sumerjo y vuelvo a emerger,
una y otra vez,
mientras mi cola de pez intenta partirse en dos
y mis escamas sueñan con convertirse en piel.

El escritor

Un buen escritor siempre miente.
Manipula y maquilla la realidad a su antojo,
logrando que lo ficticio parezaca real
y que lo real parezca ficticio.

Soñando despierta

Soñando despierta me quedé dormida y no pude despertarme.

Búscame y, tal vez, logre encontrarte.

Mi frase del día

"¡Bienaventurados los que ríen porque ellos llorarán algún día! Y los que no se ríen, ésos no podrán llorar y las lágrimas se les quedarán en el corazón, envenenándoselo".

Unamuno ("Amor y pedagogía").

Días perfectamente imperfectos

Hace tiempo, en otro lugar, escribí sobre los días perfectamente imperfectos. Esos días en los que todo sale mal y en los que sólo deseas no haberte levantado nunca de la cama y volver a ella lo antes posible. Aquel día perfectamente imperfecto fue uno de los mejores de mi vida, aunq en su momento no supiera apreciar la perfección de su imperfección.
El martes volví a vivir uno de esos días. Un día en el que estudio no me cundió lo que me tenía que cundir. Un día en el que, por mi culpa, mi hermana se quedó sin internet para poder hacer sus trabajos y, encima, en vez de gritarme o cabrearse conmigo, tuvo que acabar consolándome. Un día en el que no me pude comprar ninguno de los vestidos con los que me había imaginado. Un día en el que mi portero me vio con los ojos enrojecidos después de haber llorado. Un día en el que estuve borde con mi mejor amiga (sin contar a mi hermana).Un día en el que estuve a punto de pasar de ver a mi mejor amigo (sin contar a mi padre). Un día en el que me agobié por tonterías y volví a dejar que mis hormonas controlaran mi existencia. Un día en el que mi padre se culpó por no haber ganado 5000 € que nunca nos correspondieron. Un día para olvidar, del que seguro que hay muchas cosas que aprender.
Porque eso es lo maravilloso de los días perfectamente imperfectos: Tarde o temprano siempre decubres cuál era su razón de ser y te alegras de haberlos vivido y de lo que te han enseñado.

miércoles, 9 de enero de 2008

El secreto de las fiestas

Aquí va mi tributo particular al reciente Premio Nadal:
"Hice un esfuerzo por acordarme de todas las reglas, porque hacía mucho tiempo que no pensaba en ellas:
Primera: Descubrir el indicio.
Segunda: Seguir el indicio.
Tercera: Conocer al Tachán a través del indicio.
Cuarta: Mantenerse en el secreto.
Quinta: Aguantar la incertidumbre.
Sexta: Colarse en las fiestas y bailar la conga para que vean que te has colado y entonces cantar en un idioma imposible.
Séptima: Saber que nunca se termina el secreto de las fiestas."

Francisco Casavella ("El secreto de las fiestas", libro supuestamente juvenil, pero altamente recomendable para cualquier edad).

lunes, 7 de enero de 2008

Violencia de género II

Y para seguir ilustrando este espinoso tema, ahí va un relato de una escritora anónima a la que le gusta llamarse Alicia (tranquilos, no lo he escrito yo).

PONTE EN MI LUGAR

Odio ese sentimiento, pero a veces es el mejor del mudo. Es como desaparecer por un segundo, sólo uno. A veces pienso que esa sensación se corresponde con la decisión de seguir luchando o la de perder, la de darse por vencido. “Tú ganas”. En alguna ocasión me gustaría decirle eso. “Tú siempre has ganado”. Ganaste cuando dejé mi trabajo para dedicarme en exclusiva a ti. También ganaste cuando decidiste que no era buen momento para tener hijos por todos los gastos que teníamos. Pero el tiempo pasó y él sí que te venció. Ya no puedo tener hijos y es otra excusa que utilizas para martirizarme porque “soy un trasto viejo que ni para dar hijos sirvo”.

Me cuesta respirar. Imagino que la sangre se habrá hecho costra, impidiendo que el aire entre y salga por mi nariz. No me apetece acercar la mano para comprobarlo. Sólo espero que no me haya vuelto a romper el tabique nasal. A veces me parece que estoy deformada, que los golpes me han hecho una cara nueva, una cara horrible. También puede ser que me vea como un monstruo por vivir así, por seguir a su lado. ¿Quién tiene más culpa: la víctima o el verdugo? Claramente, el verdugo. Pero, ¿y si la víctima lo consiente? Cuántas veces habré pensado en ser yo el verdugo, literalmente o de forma figurada. He planeado mil formas de matarle: mientras duerme, envenenándole la comida, contratando a un sicario… Y otras veces imagino que le abandono. Hago las maletas, saco el dinero del banco y me voy lejos, tan lejos que ni se me ocurre a dónde ir. Pero al final no hago nada. Soy como el preso que no para de soñar con lo que hará cuando salga o idea un plan de fuga o piensa cómo sería todo si no estuviera en prisión. Tal vez tengamos mucho en común ese preso y yo.

La boca me sabe a sangre. Ese sabor salado que empalaga y te da sed. Despego ligeramente los labios y noto cómo un hilo de saliva mezclada con sangre cae al suelo. Ploff. Un pequeño charco más que limpiar cuando tenga fuerzas para levantarme. Con los años he aprendido a no dejar secar las manchas de sangre para no tener que arrodillarme y frotarlas. Luego me duele la espalda de estar en esa postura. Incluso las alfombras se quedan como nuevas con un buen lavado si conoces el truco de echar almidón en polvo sobre la mancha antes de meter la prenda en la lavadora. Es muy eficaz.

Ya no lloro. Hace años que no lloro. Antes me pillaba unos berrinches tremendos durante y después de la paliza. Ya no lo hago. Sé que no sirve de nada. Lo único que logras es tener los ojos rojos e hinchados al día siguiente, si tienes la suerte de que no estén morados por algún puñetazo. También dejé de hacerlo porque me dolía. Las lágrimas de impotencia son las que más dañan porque salen del alma, salen de dentro. Yo he llegado a vomitar de la congoja que tenía, de lo insoportable que era llorar tanto con el cuerpo dolorido por los golpes. Por eso dejé de llorar. Ya no lo hago ni si quiera cuando me siento sola, cuando creo que soy la mujer más desgraciada del mundo.

Conforme pasan las horas vas notando los sitios en los que aparecerán los moratones. Es una sensación extraña. Parece que sientes latir, palpitar, el lugar exacto del golpe. A veces te arde, es como si quemara. Entonces pienso en la ropa que me pondré para que no se vean. Pantalón largo para las piernas, camisa o jersey para los brazos… ¿Y para la cara? Muchas usan gafas de sol, pero a mí nunca me gustaron y se disimula muy mal. El maquillaje… no siempre es eficaz.

Tras todas esas ideas llega el momento de dejar paso a la imaginación: las mentiras que contarás a las vecinas. Cuanto más absurda sea la mentira, mejor. A veces me río yo misma de mis historias. Es mi pequeño hobby con el que puedo crear lo que yo quiera. Es la actividad más triste y patética del mundo, pero en mi situación no se puede esperar otra cosa.

Esta vez no he perdido el sentido. Algo es algo. Alguna vez he estado horas dormida en el suelo y cuando él volvía y me veía ahí tirada, volvía a enfadarse y de nuevo llovían los golpes. En esos momentos, los daba sin ganas, como si estuviera cansado de tener que pegarme y yo no me quejaba a penas, tampoco tenía ganas de hacerlo. A veces pienso que es algo mecánico. Él tiene un problema y me pega. Yo sé que él tiene un problema y que lo pagará conmigo. Cada uno tiene asumido su papel en esta historia. Ya quedaron atrás los días en los que me defendía con uñas y dientes hasta que perdía el sentido y entonces me convertía en su saco de boxeo, dócil y sin oposición. También pasaron los días en los que concentraba todo mi odio en él mientras me golpeaba. Tal vez pensaba que odiándole tanto un día reventaría por arte de magia y todo acabaría. Pero no era así. Ahora sólo me resigno, acepto lo que hay y a veces, sólo a veces, me permito desear que él se ponga en mi lugar. Me encantaría que lo hiciera.

¿Sabes ponerte en mi lugar? Lo dudo, lo dudo mucho. No podría hacerlo de ninguna de las dos maneras, ni de la física ni de la mental. Jamás soportaría todos los maltratos y vejaciones que yo he sufrido. No habría sido capaz de levantarse del suelo y coger un taxi hasta el hospital para que le curaran las heridas. Aprendí a curarme yo sola al poco tiempo. Pero claro, los huesos rotos requieren asistencia médica. Él no podría mentir a los médicos y a la policía cuando observan lesiones anteriores. Nunca se le hubiese ocurrido ir a distintos hospitales para levantar menos sospechas. ¿Pero sabes lo peor de todo? En la vida podrá entender lo que siento cuando me golpea. La tristeza que me mata más que las miles de lesiones que pueda hacerme. Los insultos que se me quedan grabados en la mente. Las pesadillas constantes que me hacen levantarme bañada en sudor porque creo que me mata, que me asfixia. Nunca podrá llorar todo lo que lo he hecho yo porque él no puede sentir lo que yo he sentido. Él no siente. Sólo tiene odio y rabia acumulados, que descarga sobre mí. Así que da igual que yo desee que se ponga en mi lugar. Él nunca lo hará.

Siento el frío suelo que me calma el dolor. Es la mejor posición, con la mejilla sobre las baldosas. Así puedo ver sus pies cuando se aleja y sentir sus pasos por el pasillo hasta oír el sonido sordo del portazo de la puerta. Si pasan las horas suficientes, probablemente las que ya lleve, podría volver a repetirse el portazo, las pisadas y ver sus zapatos negros frente a mí. No me dignaría ni a levantar la mirada para ver su expresión. Esa mezcla entre enfado, asco y cansancio por volver a tener que pegarme porque no he sido capaz ni de levantarme. Pero ya todo me da igual. No me importa.

Voy a seguir tirada en el suelo, sintiendo el frío de los azulejos en mi cuerpo y con los ojos cerrados, haciendo un intento de dormir o descansar. Y esperando que mientras lees estas palabras no te sientas identificada. Sólo espero que no estés en mi lugar.

sábado, 5 de enero de 2008

Destilando alegría

Destilando alegría en el alambique de mis sentimientos, una a una las sonrisas se adueñan de mis labios, una a una las carcajadas se escapan de mi boca, contagiando a mis seres queridos.

Todo parece un chiste mal contado. Los payasos se acercan con sus juegos malabares. Los cómicos continúan desgranando sus monólogos.

Me río sin saber por qué y la felicidad inunda todo mi ser, llegando hasta el centro mismo de mi alma.

Sólo la risa tonta es auténtica, sólo ella tiene un sentido.

jueves, 3 de enero de 2008

Destilando tristeza

Destilando tristeza en el alambique de mis sentimientos, una a una caen las gotas, una a una resbalan las lágrimas, llenando poco a poco la enorme piscina de mi soledad.

Vapores etílicos nublan mi entendimiento y, sin saber por qué, empiezo a correr, huyendo de algo o de alguien que ni siquiera llegué a vislumbrar; tal vez tan sólo de mí misma, de aquélla que fui, de aquélla que soy o de aquélla que seré.

No lo sé y tampoco importa. Son las huidas sin razón las únicas que tienen sentido.

miércoles, 2 de enero de 2008

Mi momento deportivo del 2007

¿Qué es lo que se puede encontrar en un resumen deportivo del 2007?
Por supuesto está el segundo gol del Real Madrid ante el Mallorca, que convertía al club blanco en campeón de liga por 30ª vez en su historia. También está la Copa ULEB y la liga conquistadas por el Real Madrid de baloncesto. Y, por descontado, la gran temporada de Alonso, aunque no se proclamara campeón del mundo finalmente (¿algún día dejará de ser considerado como un Dios en este país?; al fin y al cabo, por muy bueno que sea, sólo es un piloto de Fórmula 1), el segundo campeonato del mundo de 250 cc de Lorenzo (¿por qué no se le da el mismo bombo al temporadón de Stoner?¿sólo porque se ha proclamado campeón del mundo de MotoGP en lugar de hacerlo Pedrosa, el supuesto anti-Rossi?), la medalla de plata de la selección española en el Eurobasket de Madrid (nunca entenderé por qué se la pasaron a Gasol, que llevaba toda la noche fallando y que era lo que todo el mundo esperaba, en lugar de dejar que se la jugara Rudy o Calderón), la medalla de plata de la selección femenina en el Eurobasket (no es que se le haya dado demasiada importancia, pero en algún sitio la citan) y el nuevo campeonato de los Spurs con barrido incluido en la final ante Lebron and company (o mejor dicho, sólo ante Lebron).
Pues bien, mi momento deportivo del 2007 no es ninguno de los anteriores. No supuso ningún título, sólo la victoria en un partido sin gran trascendencia, pero vaya victoria. ¿Se puede ganar un partido en una décima de segundo? Rudy opinó que sí y se encargó de demostrarlo. Baloncesto en estado puro. No había vivido algo tan emocionante e increíble desde la última liga de Herreros ante el TAU. Para que luego sigan diciendo que el fútbol es el deporte rey.



Vale, el partido se jugó el 2 de noviembre del 2006, pero como era la temporada 2006-2007 lo incluyo en este último año.

martes, 1 de enero de 2008

Mi vídeo favorito del 2007

Una perfecta recreación de los vídeos de los 80, cuando lo vi por primera vez no podía parar de reír (mira que me cae mal Hugh Grant, pero su movimiento de caderas es impagable). Definitivamente el mejor vídeo del 2007 (también recomiendo encarecidamente la peli, una de las mejores comedias románticas del año):