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sábado, 31 de julio de 2010

Mi canción del día



"Hay algo en mi rostro que no sabes leer. Interpretas gestos que no puedes ver".

Raquel

Raquel da un tímido paso más y agarra el borde del trampolín con los prensiles dedos de sus pies. Asomada a lo que, para ella, resulta un precipicio insalvable, claudica ante el frío pavor que recorre su columna vertebral y se da cuenta de que nunca será capaz de saltar. El miedo a hacerse daño es excesivamente grande y con sólo seis años sabe perfectamente que la vida es demasiado preciosa para jugársela innecesariamente. Podría partirse el cuello y quedarse en el sitio si no mide adecuadamente la fuerza de su impulso y la profundidad de la piscina. El fondo de cemento parece lejano, pero el agua confunde las distancias. Desde abajo, sus padres perciben sus dudas existenciales y comienzan a animarla para que se tire de una vez. Ella los mira compungida, a punto de echarse a llorar por su incapacidad para correr riesgos prescindibles, incapacidad que muchos confundirán con falta de valor. Duda un par de instantes más y deshace el camino andado hasta la escalerilla que la devolverá a tierra firme. Ése fue el primer salto que Raquel no se atrevió a dar, pero no sería el último. Su vida estuvo plagada de trampolines no utilizados y ánimos paternos no escuchados. Nunca jamás reunió el valor para tirarse de cabeza a la piscina y nadie tuvo la deferencia de empujarla a traición. Tampoco tuvo nadie la bondad de explicarle a Raquel que el dolor de los cardenales provocados por un mal golpe contra el agua más fría y más dura es el único que puede enseñarte a tirarte correctamente y que un salto perfecto es uno de los momentos más sublimes que puede experimentar una persona. Por algo está reconocido como disciplina olímpica.

jueves, 29 de julio de 2010

Mi cita del día

"Sólo te echo de menos cuando estás conmigo".

Pedro Casariego Córdoba.

Mi canción del día



"No fue buena idea venir hasta aquí. No te iba a olvidar por venir a Madrid".

París

Sé que no te encontraré en París, pero me largo de aquí. El Sena ensuciará mis manos circuncidadas con sus aguas contaminadas con todos los desechos arrojados por los turistas más afrancesados. Sonará el acordeón y también la armónica de las boinas más bohemias y la vida será rosa como la superficie más superficial de cualquier canción de la gigantesca Piaf. Cenaré sola en el bistró más caro que pueda encontrar y dormiré en el banco más barato del parque más inseguro con el que me pueda tropezar, echándole un pulso a mi suerte más esquiva, ésa que te alejó de mí, ésa que me apartó de ti. Y desayunaré cruasanes untados con mantequilla recién sacada del frigorífico, mientras miro los escaparates de las boutiques más chics y veo a los caniches más VIP miccionar en la primera farola que se interpone en su camino. Sí, no le encuentro sentido a París, pero me toca fingir que estarás por allí.

miércoles, 28 de julio de 2010

Mi cita del día

"Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento, como los pájaros hacia los hombros de San Francisco de Asís".

Milan Kundera ("La insoportable levedad del ser").

martes, 27 de julio de 2010

Colmillos de marfil

Ya no medito mis palabras, ni planeo mis ataques nucleares; pero lanzo misiles mal dirigidos a objetivos mal escogidos y me siento a ver si alguno estalla justo donde debería sucumbir si quiero destruir los colmillos de marfil que algún día podrían llegarme a herir.

lunes, 26 de julio de 2010

Mi canción del día



"¿Qué hago ahora yo sin ti, si en esta noche azul no hay luna que seguir? Te la llevaste tú. Pronto tu ausencia llegará y como la hiedra todo lo cubrirá. Dices que no hay nada que explicar".

Natalia

Natalia odia la playa, pero sabe de sobra que el moreno adquirido tumbada sobre su ardiente arena es mil veces más bonito que el artificial marrón agitanado proporcionado por las cabinas de rayos UVA. Por eso acude un par de horas a la orilla del mar todas las tardes, de 18 h a 20 h, cuando el sol abrasa menos y broncea más. Odia los granos de arena mojada que se adhieren a su piel como minúsculas y persistentes lapas, deseosas de pasar el resto de su existencia fundidas con las células más superficiales de la epidermis de Natalia. También detesta el olor a fritanga de los chiringuitos circundantes y los desagradables gritos de la jauría de niños y adolescentes que juegan o intentan ligar embutidos en trajes de baño de colores chillones y tamaño minúsculo. La sal que reseca de manera implacable y despiadada su fina piel de princesa rusa que aspira a convertirse en Reina de Saba ya no supone un gran problema: basta con no acercarse al agua e intentar evitar los roces descuidados de los bañistas empapados que aún no han aprendido a respetar el espacio vital de los misántropos y anacoretas que quieren estimular su melanina en el lugar más adecuado para ello, por muy lleno de gente que pueda estar en pleno mes de julio. En realidad, tumbada sobre su gigantesca toalla, Natalia ha comprobado que cerrando los ojos y subiendo al máximo el volumen de su iPod puede fingir que está en cualquier otro lugar que le resulte menos insoportable que ésta o cualquier otra playa del mundo, urbana o virgen, qué más da. Pero, por más que lo intenta, no consigue olvidarse de las gaviotas que la sobrevuelan gritando a los cuatro vientos, en un idioma imposible de descifrar para los incautos humanos, la estrategia que seguirán para lograr picotear hasta el último jirón de carne que recubre sus finos huesos de tanoréxica en ciernes. Las gaviotas, las gaviotas, siempre las gaviotas. Ojalá pudiera ignorarlas, pero sus gritos de guerra resuenan en sus tímpanos por encima de las canciones más ruidosas del rock más guitarrero y ella sólo puede cruzar los dedos para que sus dos horas de diario baño solar pasen lo más rápido posible y consiga huir sana y salva de las sanguinarias aves, auténticos lobos con piel de cordero, aunque nadie más que ella sea consciente de ello.

miércoles, 21 de julio de 2010

La guerra de las galaxias

¿Y si todo fuera mentira? ¿Y si nada fuera verdad? Tú, testigo presencial de mi derrota más amarga. Tú, vigía expectante y anhelante de anunciar un nuevo ataque por mi parte. Le das valor a todo lo que digo y no te das cuenta de que lo único que importa es todo lo que callo. Piensas que algún día dominarás el universo, pero hay una pequeña estrella que nunca serás capaz de colonizar. La estela de mi fugacidad guiará a otros hasta su hogar y una mar de luz y chispas saltarinas envolverá a los guerreros más valientes. No somos los primeros amenazados con ser devorados por la oscuridad más abismal, pero no hay apisonadora que pueda aplanar nuestros sueños más irreductibles. Éste es sólo el comienzo de la reconquista menos medieval, el principio de una lucha sin principio ni final, el inicio de una nueva guerra de trincheras y granadas de mano, el primer paso hacia la luna más lejana. Nunca sabrás qué cometa te fulminó, pero antes de que te des cuenta tendrás mil partículas de luz ametralladas en tu corazón de latón.

martes, 20 de julio de 2010

Soneto descabezado

Tú eres el principio y el final y yo las frases que se atropellan en el medio. No somos más que la improvisada novela de un maníaco depresivo en plena noche de insomnio, una apuesta perdida de antemano por un ludópata sin sentido del riesgo, un entretenimiento vespertino del más abúlico de los poetas neorrománticos. ¿Cuántos idiotas querrán leer nuestra historia? ¿Cuánto se ganaría con nuestra imposible victoria? ¿Cuánto valdrá la entrada al café-teatro donde se recita todas las noches nuestro irónico y dramático soneto descabezado?

miércoles, 14 de julio de 2010

La Gran Revelación

Dios se enquista en la mente de los locos, gritándoles los secretos del universo, para que cuando los cuerdos los escuchen de labios de los enajenados no les otorguen ninguna credibilidad y continúen a mil millones de kilómetros de la verdad.

Mi canción del día



"Te ofrecí crecer en mi pecho. Te ofrecí ver latir mi corazón abierto. Me mordí la lengua para no gritar cuando me dijiste que no querías crecer más".

lunes, 12 de julio de 2010

Natalia

Hace calor y las gaviotas emiten sus estridentes chillidos en el cielo. Natalia no entiende por qué a la gente le gustan estos pájaros. Pixar fue mucho más intuitivo que el 90 % de los mortales y adivinó perfectamente su naturaleza estúpida y asesina. Allí arriba, sobrevolando en círculo la playa, tienen más de buitres a la búsqueda y captura de un nuevo cadáver achicharrado por el inclemente sol de agosto que de enamoradas del mar y, por tanto, incapaces de alejarse demasiado de su arenosa vera. Natalia cierra los ojos y trata de ignorar a las blancas aves, pero sus estentóreos gritos le recuerdan constantemente su presencia y cercanía. Angustiada, taquicárdica y empapada en sudor caliente y pegajoso se incorpora ansiosamente para aplicarse más cantidad de protección solar. Lo último que querría es morir derretida al alcance de sus voraces picos.

jueves, 1 de julio de 2010

Marta

Los columpios están quietos. No se mueven. Permanecen paralizados por la ausencia de escandalosos y juguetones infantes capaces de imprimirles vida. Son las 6 de la mañana y Marta acaba de huir de la cama de otro hombre casado. Debería irse a casa y dormir el cansancio de las dos horas como cómplice de un nuevo adulterio, pero está aburrida de sí misma y tiene miedo de las acusaciones que su estricta, pero ignorada, conciencia le escupirá a la cara en cuanto se mire al espejo de su minúsculo cuarto de baño. Así que se sienta en el banco más cercano y se deja hipnotizar por los brillantes colores de los columpios inertes y se acuerda de cuando ella era niña e inocente y lo único que le robaba a las otras féminas era el turno para montar en los columpios del patio del colegio o del parque más cercano. Y ya no sabe si es una ladrona o una puta o, simplemente, una comunista incapaz de encontrarle sentido al derecho de propiedad.

Mi canción del día



Tremenda. Nunca una canción de ruptura me ha provocado tantas ganas de bailar.

"Yo ya no sé si me estoy equivocando. Estoy cansado. Ya me dirás qué sentido tiene hacernos daño."