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martes, 28 de octubre de 2008

Marta

El molesto pitido del despertador invade la habitación y aniquila el silencio sepulcral existente hasta ese momento. Es lunes y aunque Marta sabe perfectamente que tiene que levantarse e ir a trabajar no tiene fuerzas para ello. O puede que, simplemente, no tenga valor para enfrentarse a la mujer pálida y ojerosa que cada mañana la observa al otro lado del espejo. ¿Acaso no es preferible seguir tumbada sin hacer nada compadeciéndose de sí misma y viendo cómo el tiempo se escurre entre sus dedos? No, hoy no irá a trabajar. Puede que mañana tampoco. Sólo tendrá que ir al médico y contarle cualquier milonga para que le haga el pertinente justificante. Sabe de sobra que ninguno de sus compañeros se tragará su supuesta enfermedad, pero tendrán que aguantarse y aceptar el justificante de los cojones. Tampoco importa mucho. Que la pongan de patitas en la calle es sólo cuestión de tiempo. Él ya se encargará de ello. Y mientras todos piensan que debería tener algo de amor propio y presentar su dimisión antes de que el despido se haga oficial, ella prefiere ponerle las cosas difíciles, obligarle a abandonarla de nuevo, comprobar si es capaz de cortar del todo con ella. ¿Durante cuánto tiempo aguantará un pulso perdido de antemano? ¿Conseguirá levantarse tras la caída? ¿Qué hará cuando todo acabe definitivamente? ¿Quién será su próxima víctima?

lunes, 27 de octubre de 2008

Marta

Dormida en el sofá, Marta se retuerce sin parar. Hace tiempo que no sueña, tan sólo tiene pesadillas causadas por su mala conciencia. Le gustaría cambiar ciertas cosas, pero a veces no sabe muy bien qué sería mejor: si no haber intentado nada con los tíos casados con los que se ha liado o haber intentado algo con el único tío comprometido al que siempre respetó. Al principio estaba convencida de que su pasividad en ese caso se debió a que, por aquel entonces, todavía sabía lo que significaban las palabras bueno y malo. No obstante, con el paso del tiempo, surgió una incómoda y molesta idea en lo más profundo de la retorcida mente de nuestra protagonista y es que, muy en el fondo, Marta sabe que el principal motivo por el que no intentó nada con Carlos fue el miedo a que éste le siguiera el rollo. Al fin y al cabo no habría sido capaz de afrontar el hecho de que el hombre de su vida fuera tan cabrón como el resto de los mortales. Y como Marta no es chica de certezas ni de verdades inquietantes prefirió quedarse con la duda existencial y fingir que el único motivo por el que no había habido nada entre ella y Carlos era que éste tenía novia y estaba profundamente enamorado de la misma.

Mis descubrimientos del fin de semana

- Si llegas seis minutos tarde a una obra de teatro puede que no te dejen pasar.

- Jakob Dylan ha sacado un disco en solitario.

- Sharleen Spiteri también ha sacado un disco en solitario.

- Seguir perdiéndome conciertos de Havalina es un pecado mortal.

- Una imagen no siempre vale más que mil palabras.

- ¡Sete Gibernau vuelve a correr en MotoGP en 2009!

- Disfruto haciendo chistes privados que nadie o casi nadie entiende.

- A veces estoy contenta sin ninguna razón concreta.

- Como dice Montes, la vida puede ser maravillosa.

viernes, 24 de octubre de 2008

Divagando sin cesar

Saber que no vendrás, que ya nunca volverás, que no hay vuelta atrás, ni siquiera heridas que cerrar, ni enfermos que sanar.

Saber que en medio de la nada de una noche sin farolas y contando las estrellas ya extinguidas no sabré encontrar el agujero negro que absorbió una gran parte de ti.

Y si la física cuántica no es capaz de resolver la incógnita de mi existencia, tal vez deba acudir a los dados con los que una vez jugó Dios.

Y sin orden ni concierto tararearé canciones enterradas en el archivo de mi inconsciente, ignorando los motivos por los que ahora son desempolvadas.

Y si pierdo el tren de tus pensamientos, al menos me quedará el rastro del humo de la locomotora de tus palabras.

Y si hay algo que merezca la pena encontrar nunca estará señalizado en un mapa.

Todo cambia, nada permanece.

Y, aunque el eclipse no me me deje ver la luna, cuando el sol decida dejar de ocultarla, ésta brillará en todo su esplendor.

Y bailaré hasta perder el compás, puede que un pelín más allá, girando sin parar, en lo más escondido de un lugar que no puedo desvelar.

Y aunque dejes de gritar, yo no pararé de saltar.

Recoge los cojines del sofá, que me necesito sentar, puede que incluso tumbar, que ya empiezo a bostezar.

sábado, 18 de octubre de 2008

El camino de baldosas amarillas

- Busquemos un camino de baldosas amarillas que nos conduzca directamente hasta el Mago de Oz.

- Prefiero llegar a la Ciudad Esmeralda recorriendo caminos no trazados de antemano.

- Dicen que puede ser peligroso.

- Hay peligros que merece la pena afrontar.

- Pero es posible que te pierdas y que nunca llegues a tu destino.

- A lo mejor mi destino es dormir eternamente en un campo de rojas amapolas.

viernes, 17 de octubre de 2008

Christopher

Christopher levanta la cabeza y contempla con hastío la lluvia torrencial que cae incansablemente al otro lado del cristal. Le gustaría vivir lejos de aquella ciudad gris y de las personas grises que le rodean, en un país cálido y soleado, repleto de gente alegre y cercana. Le quedan un mínimo de dos horas de estudio por delante, suponiendo que sea capaz de olvidar el cielo plomizo que lo aplasta contra la silla supuestamente ergonómica en la que descansan sus posaderas, suponiendo que sea capaz de obviar el repiqueteo de las gotas sobre el alféizar de su ventana, suponiendo que sea capaz de interesarse mínimamente por los estúpidos problemas de matemáticas que debería ser capaz de resolver antes del examen de mañana. Pero, como no le gusta engañarse a sí mismo, sabe que lo que podrían ser dos horas se convertirán en cuatro o cinco. Y, una vez consumida la tarde, le tocará sacar a pasear al estúpido perro de su hermana. Cogerá el maldito chubasquero rojo y se preparará para ponerse como una sopa mientras espera a que el cuadrúpedo animal elija el lugar idóneo para hacer sus necesidades. Después regresará a casa, se dará una rápida ducha con agua hirviendo para licuar la helada sangre paralizada en sus venas, cenará, jugará un rato a la play y se irá a la cama con el firme propósito de largarse del lluvioso y gris Edimburgo en cuanto alcance la mayoría de edad.

Mi frase del día

"Porque el que no piensa en su destrucción se cree indestructible".

Francisco González Ledesma.

Mi canción del día

Porque me apetece bailar canciones de viernes que ni conozco.

lunes, 13 de octubre de 2008

Tu corazón

Tu corazón es una herida abierta y sangrante que no quiere cicatrizar.

Y mis dedos, sin comprender muy bien el motivo ni la razón, comienzan a escarbar en el pus sanguinolento que aflora en el centro de tu pecho.

Y poco a poco desgrano tu historia.

Y poco a poco adivino tus secretos.

Y poco a poco me acerco al rincón más perdido de tu alma.

Y poco a poco me pierdo en la fosa abisal de tu mirada.

Y poco a poco me dejo atrapar por tu lánguida y cínica sonrisa.

Y poco a poco me dejo cautivar por un abrazo sin principio ni final, por una pregunta sin formular, por un sentimiento difícil de ocultar.

Y poco a poco se quiebra mi coraza.

Y poco a poco construyo un puente entre los dos.

Y poco a poco cesa el tic tac del reloj.

Y poco a poco me quedo sin voz.

Y en un susurro se termina lo que nunca empezó.

Y en un susurro se pone fin al dolor.

Y mientras la sangre gotea cadenciosamente a tus pies deseo con todas mis fuerzas ser la dueña del puñal que hace tiempo atravesó tu órgano vital.

Mi canción del día

Porque hoy la he escuchado y me he vuelto a quedar prendida de su letra y de su música.

viernes, 10 de octubre de 2008

Metálica

Unos ojos fríos y grises cual acero la observan tras los gruesos cristales de unas gafas cuadradas. Ajena a todo lo que la rodea, inconsciente en su inocencia adolescente, se mueve despreocupadamente, sin sentir la férrea mirada que radiografia todos y cada uno de sus gestos. De repente, un súbito escalofrío recorre su columna vertebral y hiela su sangre. Siente la necesidad de girarse y localizar el origen de tan irracional sensación, pero el miedo a lo desconocido se apodera de ella y no es capaz de darse la vuelta. Presiente la existencia del alma metálica que la persigue, pero no quiere enfrentarse a ningún tipo de certeza. Así que finge que no pasa nada e intenta volver a la normalidad, ignorando la corriente eléctrica que recorre todas y cada una de sus células.

Teresa

Teresa conduce como alma que lleva el diablo. Necesita llegar pronto, muy pronto, lo antes posible. Ni Senna, ni Fitipaldi, ni Schumacher, ni el mísmisimo Alonso: ella sí que ganaría mundiales al volante de un fórmula 1. 150. 160. Acelera un poco más. No le preocupa la posible multa. Tiene dinero de sobra para pagarla. Necesita correr más para dejar atrás su maltrecho corazón. Necesita terminar el fin de semana, que llegue el lunes, volver a la rutina, sentirse dueña de su propia vida y no una mera marioneta del destino. Por eso disfruta conduciendo, controlando el coche, dirigiendo su camino, escogiendo el rumbo de su existencia. Sube el volumen de la radio para ahogar el rugido del motor, para aislarse del huidizo paisaje, para apagar los latidos de su acelerado corazón, para olvidarse de sus pensamientos, para sentirse como una autómata con piloto automático. Necesita avanzar. Necesita llegar a la ciudad. Necesita tener obstáculos que sortear, aunque ello implique disminuir su frenética aceleración. ¿Y si tuviera un accidente? ¿A alguien le importaría? Probablemente harían una fiesta en su oficina. La idea la enfurece y pisa con fuerza el acelerador, deseando superar la velocidad de la luz y aparecer en universo paralelo lleno de personas dispuestas a llorar su muerte.

martes, 7 de octubre de 2008

Pescando

Jugueteas nerviosamente con la fina redecilla que cubre mis piernas, intentando pescarme entre tus brazos.

Y yo, cual ágil anguila, me escurro entre tus dedos y escapo de tus manos.

Y, mientras seleccionas el anzuelo adecuado para mí, nado a contracorriente buscando el nacimiento de un río sin principio ni final.

El experto pescador con una paciencia ilimitada no se conforma con cualquier captura.

Y me escondo entre las piedras del lecho del río, intentando mimetizarme con el ambiente, intentando pasar desapercibida.

¿Hasta dónde estás dispuesto a mojarte?

¿Cuánto tiempo podré respirar fuera del agua?

domingo, 5 de octubre de 2008

Silvia

Silvia vive soñando y sueña viviendo.

A veces se sumerge en las palabras escritas por poetas torturados por un amor no correspondido y sueña que, algún día, alguien sentirá por ella un amor tan incondicional y eterno como el descrito en aquellos versos.

En otras ocasiones prefiere perderse en la lectura de cualquier tipo de libro. No importa la historia, mientras le permita imaginarse como uno de sus protagonistas. Y viaja a lugares lejanos y desconocidos, descubre civilizaciones perdidas, se deja raptar por piratas con pata de palo, vuela junto a Peter Pan, participa en las intrigas palaciegas del Renacimiento, experimenta toda clase de sensaciones y sentimientos y bucea en múltiples vidas ajenas, invadiendo la intimidad de almas hasta entonces desconocidas.

Otros días se siente vaga y opta por sentarse ante la pantalla del televisor y pone una película o una serie, preparándose para participar en la existencia de los demás sin necesidad de ejercitar su imaginación.

Aunque, lo que de verdad le gusta, es dejarse atrapar por la melodía y la letra de cualquier canción. Tumbarse en la cama, ponerse sus cascos, cerrar los ojos, aislarse del mundo y dejarse llevar por los sentimientos despertados por la música. Es entonces cuando se siente realmente viva. Y sueña que aquellas palabras cantadas van especialmente dirigidas a ella. Y sueña que ella es la musa capaz de inspirar semejantes armonías. Y sueña que navega en un mar conformado por las notas musicales.

Y sale a la calle con una sonrisa dibujada perennemente en su cara. Y respira el frío aire otoñal mientras mentalmente tararea el último cd que ha escuchado. Y sueña con el último chico que atrajo su atención en el metro. Y, como no recuerda el color de sus ojos, sueña con una mirada indefinida, un crisol azul, verde y marrón capaz de hipnotizarla en un solo segundo.

Y, mientras Silvia sueña con desconocidos y pone en su boca palabras escritas por otros, Mario la observa en la distancia y sueña que, algún día, él será el protagonista de sus fantasías, el centro de todo su universo, la razón de su existencia.

Adivinando

- Necesitarías varias vidas para llegar a conocerme.

- Pero me basta con un segundo para adivinarte.

sábado, 4 de octubre de 2008

Blanco y negro

Palabras

Las palabras son meros sonidos que se lleva el aire, meros signos que pretenden pervivir eternamente en el soporte en el que fueron impresos, meras convenciones para nombrar lo innombrable, para decribir lo indescriptible.

Y, sin embargo, algunas quedan grabadas a sangre y fuego en lo más profundo de mi alma.

Y, sin embrago, algunas se clavan directamente en el centro de mi corazón.

Y, sin embargo, algunas revolotean incesantemente en los recovecos de mi mente.

Y, sin embargo, algunas valen más que cualquier imagen.

Y, sin embargo, algunas son capaces de mover montañas.

Y, sin embargo, no sabría vivir sin ellas.

Marta

Marta sabe perfectamente que hay cosas que el maquillaje no es capaz de ocultar y, aún así, día tras día, se empeña en luchar contra lo inevitable. Y cada mañana se aplica diligentemente su corrector de ojeras, su base de maquillaje, sus polvos compactos, su colorete, su sombra de ojos, su raya negra en el párpado inferior, su rímmel y su pintalabios. Y, una vez terminada su obra de arte, se contempla con miedo en el espejo y confirma lo que ya sabía de antemano. Y es que no hay cosméticos capaces de dibujar el brillo en los ojos que la felicidad otorga a los que la experimentan.

Mi teoría del día

Cuando estamos de bajón necesitamos cantidades ingentes de chocolate para recuperar la moral; pero, cuando estamos de subidón, pasamos olímpicamente del cacao en todas sus variantes.

Corolario a la anterior teoría: A lo mejor no somos más que pura química, después de todo.

Corolario al corolario a la anterior teoría: A lo mejor no somos más que bombas nucleares a punto de devastar nuevas Hiroshimas y Nagasakis.