martes, 15 de abril de 2008

Ana

Ana creció viendo películas de Disney y jugando a las princesas y dragones. Sorprendentemente, nunca había ningún príncipe que viniera a salvarla. Ella siempre se liberaba sola. Los príncipes azules estaban para casarse con ellos y tener niños, no para rescatarte de un dragón. El problema es que, por mucho que esperó, nunca apareció su príncipe azul y, después de leer "Primer amor" de Espido Freire, dejó de creer en la existencia de especímenes como el príncipe Felipe de la Bella Durmiente. Supongo que por eso comenzó a salir con Rubén. Rubén era ingeniero industrial y no tenía pinta de príncipe azul, pero era guapo y simpático y el amigo del mejor amigo de Ana y llevaba tres meses detrás de ella y ella se divertía cuando estaba con él y un día decidió no apartar la cara cuando él intentó besarla y a ella le gustó el beso (a pesar de que no oyera campanitas ni ningún tipo de música romántica) y era fácil salir con él, porque tenían amigos comunes y porque iban a la misma universidad, aunque estudiaran distintas carreras, y porque cuando se lo presentó a sus padres éstos lo adoraron y porque él tampoco tenía mucho tiempo libre y no se enfadaba si Ana le decía que no podía quedar porque tenía que estudiar y le gustaban el mismo tipo de películas y los mismos libros y porque todo era fácil cuando estaba con él.

No hay comentarios: