Blog en el que buceo en universos paralelos distantes y distintos encerrados en el centro de un protón del núcleo del átomo de mi existencia.
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jueves, 15 de mayo de 2008
Ana
Ana estaba jodida, muy jodida, realmente jodida. No sólo no estaba enamorada de su marido, sino que ahora tampoco estaba enamorada de Miguel, porque no se puede estar enamorada de dos personas al mismo tiempo y Ana se había enamorado de Lucas, aunque no sabía cómo, ni cuándo, ni por qué. Claro que lo peor era que Lucas no sentía nada por ella, sino que estaba colado por Nani, la hermana mayor de Rubén. Y Ana había comenzado a odiar a Nani y se pasaba el día pensando en Lucas, imaginándose posibles encuentros entre ellos, posibles conversaciones, posibles historias en las que ambos acababan huyendo juntos a un lugar lejano y escondido en el que no existían Rubén, ni Nani, ni los hijos de Ana. Pero Ana sabía que eso no ocurriría nunca. Y aún así seguía imaginándolo y continuaba esperando a que Lucas llegara en mitad de la noche para rescatarla de los dragones que la acechaban.
lunes, 12 de mayo de 2008
Ana
Ana no puede dormir y, por las noches, se levanta a hurtadillas de la cama de matrimonio para escuchar a escondidas las canciones de Miguel. Y se imagina que está casada con él y que los gemelos que va a tener son suyos. Y, después de un par de horas, consigue creerse sus mentiras y vuelve a la cama y logra dormir un par de horas y sueña que está con Miguel en Palma de Mallorca y es feliz durante un breve período de tiempo.
domingo, 11 de mayo de 2008
Ana
Ana se ha hecho su primera ecografía. Al final no ha sido capaz de abortar. Cada vez que pensaba en ello, el bebé del que quería deshacerse se removía en sus entrañas y le pedía que no acabara con él. Por supuesto, Ana sabe que esto no es posible, porque sólo está de siete semanas y el bebé no es un bebé, sino tan sólo un feto. En todo caso, Ana ha decidido seguir adelante con el embarazo y el ginecólogo le acaba de comunicar que va a tener gemelos. Rubén se ha puesto loco de contento y ella ha fingido alegrarse al conocer la noticia, pero lo cierto es que no sabe muy bien lo que siente. Ana siempre ha querido ser madre. Casarse y tener hijos: ése era su gran sueño. Pero sus planes han fallado. Sí, está casada y va a tener hijos, pero con la persona equivocada.
jueves, 1 de mayo de 2008
Ana
Ana no entiende cómo, pero se ha quedado embarazada. Parece ser que la píldora no es fiable al cien por cien. Por supuesto ha fingido que estaba muy contenta y Rubén la ha invitado a comer en la Fondue de Tell para celebrarlo. Ana no quiere ser madre o, mejor dicho, no quiere que Rubén sea el padre de sus hijos. Y, mientras remolonea en la oficina, baraja la posibilidad de provocarse un aborto.
martes, 29 de abril de 2008
Ana
Ana no recuerda la fecha en que oyó una canción de Miguel por primera vez. Tampoco sabe cuándo se enamoró de él. Así que no puede celebrar ningún aniversario.
Curiosamente sí recuerda el día en que Javi le presentó a Rubén y el día en que su marido y ella se besaron por primera vez y el día en que Rubén le pidió matrimonio y, por supuesto, el día de su boda. Aunque le gustaría olvidarlas, recuerda todas esas fechas; así que puede celebrar múltiples aniversarios, pero no desea hacerlo.
Curiosamente sí recuerda el día en que Javi le presentó a Rubén y el día en que su marido y ella se besaron por primera vez y el día en que Rubén le pidió matrimonio y, por supuesto, el día de su boda. Aunque le gustaría olvidarlas, recuerda todas esas fechas; así que puede celebrar múltiples aniversarios, pero no desea hacerlo.
martes, 22 de abril de 2008
Ana
Ana lleva dos años casada con Rubén y odia su vida más que nunca, pero finge todo lo contrario; porque Ana no sólo tiene alma de artista, sino también de actriz. Así que actúa y se ríe cuando tiene ganas de llorar y finge orgasmos escandalosos cuando Rubén le hace el amor y toma la píldora a escondidas y luego se hace la sorprendida cuando le baja la regla para que Rubén no se dé cuenta de que no quiere tener hijos con él y trabaja más horas aún de lo que lo hacía antes; porque hay veces que está cansada de actuar y no quiere llegar a casa y porque ya no puede quedarse despierta hasta las tres viendo la tele en modo encefalograma plano y porque Rubén ni siquiera le deja arreglarse las uñas (que para qué va a perder el tiempo, mejor ir a una profesional, aunque salga más caro) y porque sus únicos momentos de paz tienen lugar cuando escucha las canciones de Miguel a escondidas en el flamante despacho que le asignaron al ascenderla.
lunes, 21 de abril de 2008
Ana
Ana no se esperaba que Rubén le pidiera matrimonio. En realidad creía que él estaba tan aburrido de ella como ella de él. El problema es que a Ana no le gustaba complicarse la vida y siempre iba a lo fácil. Así que optó por lo sencillo y lo lógico y aceptó la proposición y cuando quiso darse cuenta ya tenían fecha para el enlace y sitio para el banquete y vestido de novia y lista de bodas. Y para entonces era demasiado tarde para decir la verdad o para confesarle que estaba enamorada de Miguel, aunque no lo conociera. Y Ana siguió optando por lo lógico y lo sencillo y, cuando llegó el 22 de abril, no le tembló la voz al dar el sí quiero.
sábado, 19 de abril de 2008
Ana
Ana está harta de Rubén, pero no sabe cómo abandonarle. También está hasta la coronilla de su trabajo, pero le da pereza buscarse otro. Aunque el auténtico problema es que Ana ha descubierto que Espido Freire mentía y que Disney decía la verdad: los príncipes azules existen. El suyo se llama Miguel Ortega, es cantautor y no lo conoce ni su padre. Ella sólo ha visto un par de fotos suyas y nunca ha hablado con él, pero se ha enamorado de sus canciones, sobre todo, de sus letras y está convencida de que es su alma gemela; aunque sea mallorquín y ella viva en Madrid, aunque las probabilidades de que se conozcan tiendan a cero, aunque, por lo que dicen sus canciones, él beba demasiado alcohol y fume como un carretero, cuando ella es abstemia y odia el tabaco. Pero los príncipes azules es lo que tienen: no siempre son como nos los imaginábamos.
viernes, 18 de abril de 2008
Ana
Ana no tiene ganas de irse a la cama; así que empieza a limarse las uñas y luego se las pinta mientras escucha por enésima vez el cd de Miguel Ortega. Podría ir a una profesional y se ahorraría bastante tiempo, pero está orgullosa de sus uñas: es el único trabajo manual que se le da bien y no piensa dejar de hacerlo. Porque Ana tiene alma de artista, pero miedo de serlo.
martes, 15 de abril de 2008
Ana
Ana creció viendo películas de Disney y jugando a las princesas y dragones. Sorprendentemente, nunca había ningún príncipe que viniera a salvarla. Ella siempre se liberaba sola. Los príncipes azules estaban para casarse con ellos y tener niños, no para rescatarte de un dragón. El problema es que, por mucho que esperó, nunca apareció su príncipe azul y, después de leer "Primer amor" de Espido Freire, dejó de creer en la existencia de especímenes como el príncipe Felipe de la Bella Durmiente. Supongo que por eso comenzó a salir con Rubén. Rubén era ingeniero industrial y no tenía pinta de príncipe azul, pero era guapo y simpático y el amigo del mejor amigo de Ana y llevaba tres meses detrás de ella y ella se divertía cuando estaba con él y un día decidió no apartar la cara cuando él intentó besarla y a ella le gustó el beso (a pesar de que no oyera campanitas ni ningún tipo de música romántica) y era fácil salir con él, porque tenían amigos comunes y porque iban a la misma universidad, aunque estudiaran distintas carreras, y porque cuando se lo presentó a sus padres éstos lo adoraron y porque él tampoco tenía mucho tiempo libre y no se enfadaba si Ana le decía que no podía quedar porque tenía que estudiar y le gustaban el mismo tipo de películas y los mismos libros y porque todo era fácil cuando estaba con él.
lunes, 14 de abril de 2008
Ana
Ana tiene dos manchas de nacimiento: una en el muslo en forma de murciélago y otra amorfa en la espalda. Todavía se ríe al acordarse del grito que pegó Diana cuando fueron juntas a la playa y Ana se quitó los pantalones cortos. Porque Diana cree que tener manchas de nacimiento significa algo. Igual que cree que tener el lunar que tiene en la palma de la mano significa que es una bruja. Pero Ana sabe que Diana no es bruja o, al menos, no es una bruja mala, como otras que Ana ha conocido.
jueves, 10 de abril de 2008
Ana
Ana estaba cansada, muy cansada, demasiado cansada. Se quitó trabajosamente los zapatos y los dejó tirados al lado de la puerta. Luego se arrastró penosamente hasta el sofá y se desplomó como un saco de patatas. Tras varios minutos consiguió reunir las fuerzas suficientes para incorporarse y buscar el mando de la tele. La encendió aburridamente mientras se tragaba un bostezo. No echaban nada interesante en la primera, mucho menos en la segunda, ni en Antena 3, ni en la Cuatro, ni en Telecinco. Vaya, la Sexta, un valor seguro con la enésima repetición de "Sé lo que hicistéis la última semana". Por fin algo con lo que entretenerse y olvidarse de su absurdo trabajo. Tenía hambre, pero hacía tiempo que no cenaba como las personas normales y no quería hacer una excepción. Así que volvió a optar por su clásico paquete de Popitas: el acompañamiento ideal para ver la tele en modo de encefalograma plano.
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