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miércoles, 28 de mayo de 2008

La historia interminable

Caramelo me ha propuesto un pequeño reto llamado la Historia Interminable y como me encnatn estas chorradas pues he decidido hacerlo.



Las reglas son secillas, hay que escribir un par o tres frases y escribirlas para continuar “LA HISTORIA INTERMINABLE”

1. Cada persona pondrá el nombre de su blog delante de sus frases.
2. Enviará la historia a dos personas.
3. Las siguientes personas, al copiar el post, borrarán las direcciones de blog puestas, harán sus líneas y se las mandarán a otras dos, así sucesivamente.
4. No se puede devolver el post a la persona que te lo envió.
5. Y si te vuelve a tocar, no se la puedes enviar a la misma persona que se la enviaste.
6. El blog número 100 terminará la historia y se la mandará al email leinad19xico@hotmail.com.
7. Si tenéis alguna duda ya sabéis donde localizarme.
8. ¡Ah! Última y muy importante regla, la persona a la que aviséis de que es la siguiente, sólo tiene un día para coger el relevo, si en un día no lo ha hecho no vale, y se lo tenéis que comunicar y cambiar de blog.Si esto sale bien, durará un máximo de 100 días y serán unas 1000 frases. El responsable de la idea es http://www.melees.blogspot.com/
Éste es el relato:LA HISTORIA INTERMINABLE
Era impensable, no me lo podía creer, mi mente daba vueltas una y otra vez y no conseguía ser consciente de lo que había pasado, ya no había vuelta atrás, era todo tan confuso.Miré durante unos instantes el martillo ensangrentado, lo envolví en un paño que encontré en el primer cajón de la cómoda y lo escondí en el fondo del armario. A los tres minutos me encontraba en la calle, necesitaba airearme, pensar...En aquellos momentos mi mente aún no estaba preparada para ello... el aire gélido de la mañana cortaba mi rostro como un cuchillo acerado, aún sentía en mi pecho el ritmo acelerado de mi corazón sobresaltado por los espeluznantes hechos que había, en fracciones de segundo, vivido... Aún no podía explicarme cómo demonios había llegado el martillo hasta mis manos y porqué reaccioné de la forma tan brutal como lo hice... Sólo sé que había acabado todo, que era el fin de mi tortura y el comienzo de una vida mejor.Por primera vez, me sentí libre. Había logrado lo que estaba deseando hace mucho tiempo. ¿O realmente yo no lo había deseado nunca? Solamente las circunstancias me habían hecho llegar a aquel extremo en el que me encontraba.No, seguro que detrás de todo aquello había una fuerza misteriosa que me apoyaba. La pregunta era ¿Por que? Sacudí la cabeza.No me debía engañar por mas tiempo, no, yo ya se mi verdad, pero al estar dormitando tantos segundos de mi vida me va a costar desperezarla. Tal vez, la bruja de mi suegra no merecía brecha de tales dimensiones en su cráneo. Sin embargo, por una vez, creía haber hecho lo correcto.Por otra parte si yo no la hubiese atacado a ella quizás ahora sería yo la victima. Porqué a decir verdad la relación con mi suegra siempre había sido de amor-odio. Pero ya había pasado todo y no era hora de pensar en "si hubiera sido de otra forma". Ahora tenía que explicarle a mi pequeña hija Andrea que ya no vería más a su malvada y querida abuelita.Sentí un ruido lejano, parecían las agujas de un reloj y esto hizo que me sobresaltara. Estaba un poco aturdida, ¿se trataba sólo de un mal sueño? Me dirigí al último cajón donde creía haberlo guardado y toqué algo frío y húmedo. Algo extrañamente húmedo en un cajón. Retiré la mano instantáneamente, me asusté, aquel objeto no me resultaba familiar, pero la duda me carcomía por dentro. La eterna lucha entre la curiosidad y la prudencia, pues yo, en el fondo, sabía que debería cerrar ese cajón para siempre y olvidarme de lo que había tocado, pero no fui capaz de resistirme y volví a introducir temblorosamente la mano. Mientras cientos de instantes paseaban fugazmente por mi cabeza, pensé que lo tenía todo embrollado, estaba perdida. Me había metido en un montón de negocios insensatos en lugar de pensarlos despacio y con método. Las facturas de los gastos de mi propia casa y de mis aventuras en el juego se acumulaban hasta el infinito.........
Suspiré y me dispuse a esconder todos los rastros de mi acto. He de limpiarlo todo antes de que lleguen mi marido y mi hijo. Arrastré el cadáver hacia la bañera de la planta de abajo. Una sonrisa fugaz asomó en mi rostro cuando pensé que, a pesar de que tenía a mi suegra por una cabeza dura, su craneo se rompió con bastante facilidad. Supongo que casi cualquier cosa se rompería con facilidad con un martillo de acero tan pesado.
Lo primero era decidir que hacer con el cadáver, tenía varias opciones para deshacerme del cuerpo, pero debía pensar con calma, cúal sería la que contaba con menos posibilidades de no ser descubierta por la policia. También debía buscarme una coartada, mi suegra estaba de visita y muchos familiares lo sabían. Pero lo primero es lo primero, hacerla desaparecer.
Barajando varias posibilidades, al final he decidido descuartizarla en la bañera, para después tirar sus restos en varios contenedores, para ello me iré a otra ciudad y puede que a otra provincia, tengo que echarlos a los de basura orgánica y la trituradoras de basura harán el resto. Creo que esa es la mejor solución por ahora.

Moonriver: Pero, ¡mierda!, ¿cómo coño iba a descuartizarla si no tenía ninguna sierra? Afortunadamente, una bombillita iluminó mi azorado cerebro. Fui corriendo hasta la cocina y rebusqué en uno de los armarios. ¡Bingo! Siempre supe que los cuchillos de la Teletienda acabarían por servirme para algo. Ahora sólo faltaba comprobar si realmente eran capaces de cortar cualquier cosa, como afirmaba muy ufano el chinito que los anunciaba. Volví al cuarto de baño con mis instrumentos de trabajo y comencé la ardua y repugnante tarea.

Propongo este reto a Odiolitos, que hace mucho que no actualiza su blog, y a Vity, aunque a este último no sé si podré avisarlo porque hace varios días que su blog no me deja hacer comentarios.

miércoles, 21 de mayo de 2008

La araña

Y la laboriosa araña continuó tejiendo su enrevesada tela capaz de atrapar a cualquier incauto que osase atravesar sus dominios.

Y no se dio cuenta de que también ella estaba atrapada en su propia telaraña, atada a ella, unida por un vínculo indestructible, del que nunca pretendió escapar.

Y siguió tejiendo afanosamente, esperando que algún día su brillante tela consiguiera atrapar al insecto perfecto, un manjar suculento al que poder devorar lentamente, saboreando cada instante, paladeando cada segundo.

Pero sólo los insectos normales y corrientes se dejaron atrapar por sus engaños.

Y la laboriosa araña tuvo que conformarse con bocados insípidos, que nunca lograron satisfacerla, que nunca colmaron su ingente apetito.

Cuando llegue su momento

Hoy quería escribir. Hasta tenía pensada la entrada con puntos y comas (la ducha es una gran fuente de inspiración); pero, no sé por qué, creo que no es el momento de continuar con ninguna de mis historias. De hecho creo que dejaré aparcados a Marcos e Isobel, a Ana, a Marta y a Maribel durante un largo período de tiempo. Pero no os preocupéis, que tarde o temprano volverán. Cuando llegue su momento. Cuando llegue mi momento.

Mi descubrimiento del día

Cuando un tío rechaza a una tía, la tía siempre culpa a otra mujer.

¿Entendéis por qué soy misógina?

jueves, 15 de mayo de 2008

Obsesiva-compulsiva I

Últimamente me meto mucho con una de las personas que más quiero en este mundo porque, como no paro de repetirle, es un obsesivo-compulsivo y, lo que es peor, le gusta y no quiere remediarlo. El caso es que le entiendo, porque yo también soy una obsesiva-compulsiva orgullosa de serlo. Mi problema es que tengo demasiadas obsesiones-compulsiones. Hoy voy a hablar sólo de una de ellas: los libros.
Ya desde pequeña constituían una auténtica obsesión para mí. En una primera fase, mi obsesión-compulsión consistía en que mi madre me leyera todas las noches, sin excepción. Después, aprendí a leer y comencé a devorar ávidamente todo tipo de libros, convirtiéndome en una lectora compulsiva e indiscriminada: tan pronto me cogía un libro de Barco de Vapor que me sorbía uno de Memorias de la Historia.
Claro que, antes, vino la obsesión-compulsión de destruir un libro irrompible. Hay una canción de Dido, "No angel", con la que me siento especialmente identificada, en la que dice: "If you tell me that I can't, I will, I will, I'll try all night" (si me dices que no puedo hacerlo, lo intentaré toda la noche, para que alguno que otro que lee esto y no sabe inglés no me llame como un loco para preguntarme qué significa). El caso es que cuando mi madre me regaló mi primer cuento irrompible, le pregunté qué tenía de especial y ella me dijo muy contenta que no se podía romper. En cuanto oí la palabra NO, una alarmita saltó en mi cabeza y mi principal objetivo en la vida consistió en romper el cuento irrompible de los cojones. Me costó lo mío. Invertí muchas horas de sangre, sudor y lágrimas; hasta que, por fin, descubrí que el cartón estaba constituido por capas, que, con un poco de maña y perseverancia, podías separar, destruyendo así el jodido libro. A mi pobre madre casi le da un síncope al verlo.
El caso es que me convertí en una lectora obsesiva-compulsiva y, poco después, en una compradora obsesiva-compulsiva de libros. Mi problema es que cada vez que llegaba la revista del Círculo de Lectores a mi casa descubría cientos de libros que me interesaba leer y, claro, sentía la necesidad de comprarlos y obligaba a mi sufrida madre a hacerlo. La cosa empeoró cuando me vine a estudiar a Madrid. En primer lugar, disponía de una bonita tarjeta de crédito y, en segundo lugar, había un Crisol estupendo en la esquina de mi calle. Así que, cuando me aburría, allá que me iba en busca de nuevos descubrimientos literarios y de nuevas ofertas, que los libros son como la ropa y también los ponen en rebajas. ¡Ay! Creo que todavía no me he leído ni la mitad de lo que compré por aquella época. Pero claro, además, del tiempo, también hay otros bienes escasos, como el espacio. Vamos, que o disminuía el ritmo de adquisición de libros o tenía que irme de casa para meterlos dentro.
Y así fue como descubrí el placer de las bibliotecas públicas. Y diréis: pues vaya imbécil, mira que no darse cuenta antes. Y tenéis razón, para algunas cosas soy un poco cortita; pero es que mi obsesión-compulsión no consiste sólo en leer libros, sino en poseerlos y poder disponer de ellos a mi antojo. Así que no utilicé las bibliotecas hasta que me di cuenta de que había libros que quería leer; pero que, por diversas razones, no necesitaba poseer. Y así fue cómo empecé a acudir a bibliotecas y comencé a disfrutar del inmenso placer de recorrer sus pasillos, mirando a ambos lados y esperando a que el libro adecuado para ese momento llamara de alguna forma mi atención y, entonces, cogerlo y dirigirme al mostrador de la biblio y llevármelo a casa y descubrir sus secretos, aunque tenga un millón de libros comprados a la espera de ser leídos. Porque cada cosa tiene su momento y su lugar y los libros no son una excepción. Y sí, ahora soy una prestataria obsesiva-compulsiva de libros y disfruto enormemente con ello.

Ana

Ana estaba jodida, muy jodida, realmente jodida. No sólo no estaba enamorada de su marido, sino que ahora tampoco estaba enamorada de Miguel, porque no se puede estar enamorada de dos personas al mismo tiempo y Ana se había enamorado de Lucas, aunque no sabía cómo, ni cuándo, ni por qué. Claro que lo peor era que Lucas no sentía nada por ella, sino que estaba colado por Nani, la hermana mayor de Rubén. Y Ana había comenzado a odiar a Nani y se pasaba el día pensando en Lucas, imaginándose posibles encuentros entre ellos, posibles conversaciones, posibles historias en las que ambos acababan huyendo juntos a un lugar lejano y escondido en el que no existían Rubén, ni Nani, ni los hijos de Ana. Pero Ana sabía que eso no ocurriría nunca. Y aún así seguía imaginándolo y continuaba esperando a que Lucas llegara en mitad de la noche para rescatarla de los dragones que la acechaban.

martes, 13 de mayo de 2008

Maribel

Maribel es una lagarta, aunque ella no lo sabe. En cambio, sí sabe que tiene gustos caros. También sabe que no es demasiado inteligente o, al menos, no lo suficiente como para conseguir un buen trabajo y un buen sueldo con el que adquirir todas las cosas que desea. Pero Maribel no va a renunciar a hacerse rica, ni a viajar, ni a tener una casa como Dios manda (con más de 200 metros cuadrados), ni a comprarse ropa de marca, ni a tener la vida con la que siempre ha soñado. El problema es que Maribel sabe que no le va a tocar la lotería. Así que está al acecho de un buen partido, alguien que pueda costear su anhelado tren de vida, alguien que la mantenga. Porque Maribel siempre ha sido una chica práctica y lista, así que nunca ha creído en el amor, pero sí en el matrimonio y en todas las ventajas que una mujer puede obtener a través del mismo.

Escribiendo tonterías

Escribiendo tonterías dejo pasar los minutos y cuando quiero acordarme ya me he olvidado de ti.

El tiempo es sólo relativo, un buen día lo descubrí.

Dibujo triángulos en el folio en blanco, mientras escucho la historia de Luis Ramiro y su sirena y me acuerdo de Lorelai.

Curiosas asociaciones mentales que siempre logran somprenderme.

Mis párpados pesan y mis manos se cansan, sólo mi mente sigue activa, soñando con amores imposibles e infinitos en los que poder perderme.

So, I'm gonna save tonight and make it last forever.

Mi descubrimiento del día

Si una tía tiene cara de tonta, probablemente lo es.

lunes, 12 de mayo de 2008

Ana

Ana no puede dormir y, por las noches, se levanta a hurtadillas de la cama de matrimonio para escuchar a escondidas las canciones de Miguel. Y se imagina que está casada con él y que los gemelos que va a tener son suyos. Y, después de un par de horas, consigue creerse sus mentiras y vuelve a la cama y logra dormir un par de horas y sueña que está con Miguel en Palma de Mallorca y es feliz durante un breve período de tiempo.

domingo, 11 de mayo de 2008

Otra divagación tonta

Hay gente que siempre logra sorprenderme en el momento más inesperado. Ésa es la gente que me gusta. Aquéllos a los que nunca comprenderé.

Mi canción del día

No sé cuál es mi canción favorita de Weezer. Supongo que me gustan todas demasiado. Aún así, sin saber muy bien por qué, escojo ésta como canción del día.



PD: Creo que estoy enamorada de Rivers Cuomo. ¡Ay!

Imposible

Paredes de papel aprisionan mis pensamientos.

Ecos lejanos resuenan en mi cabeza.

Un largo y dulce adiós retumba en mis oídos, mientras te alejas.

No me digas que lo nuestro es imposible.

No me digas algo que ya sé.

Mis ojos te buscan y no te encuentran, mientras mi lengua aún puede paladearte.

Mi mirada otea el horizonte, mientras mis manos aún creen poder tocarte.

Tan sólo quiero escribir, mientras trato de recordar cómo se vive sin ser feliz.

Ana

Ana se ha hecho su primera ecografía. Al final no ha sido capaz de abortar. Cada vez que pensaba en ello, el bebé del que quería deshacerse se removía en sus entrañas y le pedía que no acabara con él. Por supuesto, Ana sabe que esto no es posible, porque sólo está de siete semanas y el bebé no es un bebé, sino tan sólo un feto. En todo caso, Ana ha decidido seguir adelante con el embarazo y el ginecólogo le acaba de comunicar que va a tener gemelos. Rubén se ha puesto loco de contento y ella ha fingido alegrarse al conocer la noticia, pero lo cierto es que no sabe muy bien lo que siente. Ana siempre ha querido ser madre. Casarse y tener hijos: ése era su gran sueño. Pero sus planes han fallado. Sí, está casada y va a tener hijos, pero con la persona equivocada.

Divagación

Hoy me apetece escribir, pero no sé sobre qué. Es algo jodido, la verdad. Sabes que tienes algo dentro, algo que intenta salir, algo que necesitas soltar, pero no sabes de qué se trata. Es como cuando sales de viaje y tienes la sensación de que te has dejado algo en casa; pero, por más que piensas en ello, no consigues recordar de qué se trata. Así que sales de casa y te vas y, en el momento más inoportuno, cuando ya estás demasiado lejos para volver, de repente, te acuerdas. Y encima, la mayoría de las veces, se trata de algo importante.
Pensaba que si empezaba a escribir, la cosa saldría sola, pero no es así. Sé que lo tengo en la punta de la lengua, en la yema de mis dedos, sólo tengo que teclear un poquito más y dejarme llevar.
En realidad sé que quiero hablar de las relaciones de pareja, pero no sé muy bien qué es lo que quiero decir.
No tengo novio, nunca lo he tenido. La gente dice que soy demasiado exigente. Puede que tengan razón. O quizá sólo sea un inconformista. Mis amigos han intentado emparejarme con un montón de tíos y, sorprendentemente, nunca han acertado. Mi hermana nunca ha intentado emparejarme, pero al menos ella sabe la clase de tío que yo necesito, lo que pasa es que no conoce a ninguno que reúna los requisitos. Aún así ir con ella por la calle es muy divertido. Enseguida se da cuenta de cuándo un chico me atrae. Dice que se me nota en la forma de mirarlo; pero no se me debe notar tanto cuando sólo ella lo detecta.
Durante mucho tiempo pensé que el problema es que los chicos que me atraen físicamente suelen ser unos cabrones y, claro, como para llevar cuernos ya están los ciervos, siempre he pasado de salir con alguno de ellos. Y sí, ése sería el problema si los chicos que me atrajeran intelectualmente no me atrayeran físicamente. Pero no es el caso. Tengo muy buenos amigos pertenecientes a ese siempre fascinante género masculino, pero aunque ellos tuvieran el físico de cualquiera de los tíos que me atraen tampoco saldría con ellos. Creo que no me estoy explicando.
Una vez tuve una interesante conversación con unos amigos. El tema de debate era ¿si una persona no te atrae físicamente a primera vista es posible que te atraiga una vez que la conoces, si te gusta su personalidad? Una amiga mía decía que era necesaria una cierta atracción sexual desde el primer momento, mientras que un amigo mío defendía que la atracción sexual podía llegar una vez que conocieras a la persona y te gustara su forma de ser. En aquel momento yo estaba con mi amiga. Hoy por hoy no sabría qué responder. Y es que, como diría mi padre, me falta experiencia para contestar a esta gran cuestión.

martes, 6 de mayo de 2008

Versiones que mejoran el original IV

Hoy, en otro sitio, ha salido el tema de las versiones de los Beatles y me he acordado de esta pequeña maravilla:

Un poco de ejercicio

Marcos hacía más de dos meses que no pensaba en Isobel. No tardó mucho en descubrir que lo único que necesitaba para entretener su mente era un poco de ejercicio. De manera que, en cuanto tenía un amago romántico, se enfundaba el chándal y salía a correr unos kilómetros. También se había apuntado a un gimnasio, en el que hacía máquinas y kick boxing. Y los fines de semana quedaba con algunos amigos para jugar al baloncesto, al tenis, al fútbol o a lo que se terciara. Así que, entre el deporte y su trabajo, no tenía tiempo para tonterías amorosas. Y poco a poco fue recuperando su anterior vida. Volvió a salir por la noche, volvió a emborracharse y pronto volvió a acostarse con bellas y tontas desconocidas. Al fin y al cabo el sexo era también una forma de ejercicio y de distraer la mente. De hecho, no tardó demasiado en empezar a pensar que su enamoramiento de Isobel había sido un espejismo. Aún así prefirió declinar todas las invitaciones de boda que le llegaban. Sólo por si acaso.
Sí, Marcos ya no pensaba en Isobel. Por eso no estaba preparado para encontrarse con Leti y Manuel.
- ¡Hombre, Marquitos! ¡Cuánto tiempo chavalote! Estás más cachas aún, si es posible. ¿Es que nunca piensas echar barriga cervecera?
- Bueno, eso es patrimonio exclusivo de los casados como tú.
- Por cierto, que sepas que estoy muy enfadada por lo de que no vinieras a nuestra boda.
- Lo siento Leti, pero es que estoy hasta arriba de trabajo. Una mierda, vamos.
- Muy moreno y muy cachas estás tú para que me crea que te pasas el día encerrado entre cuatro paredes y currando sin parar.
- Bueno, no es que esté todo el día currando sin parar, pero ese fin de semana estaba hasta arriba.
- Excusas, excusas. Lo que te pasa es que eres alérgico a las bodas, cabrón.
- Ja,ja,ja. También puede ser, no te digo que no. ¿Y qué tal todo?
- Bien, no nos podemos quejar. A ver si por lo menos vienes un día a casa a ver las fotos.
- Tranquilos, que en cuanto tenga un hueco os llamo y me paso. Bueno ahora tengo un poco de prisa, así que tengo que irme, pero me he alegrado mucho de veros.
- Bueno tío, pues esperamos tu llamada.
- Sí, eso.
Y ya se iba cuando...
- Por cierto, tú eras amigo de Isobel, ¿no?
- ¿Isobel?
- ¿No la conocías? Me sonaba haberte visto hablando con ella en algún bodorrio.
- Sí, bueno...
- Pues la ha palmado.
- ¡¿Qué?!
- Mira que eres bruto, Manuel. Tranquilo, que no la ha palmado. Sólo está en coma.
- ¡¿Qué?!
- Al parecer la tía era bulímica o anoréxica, que nunca me entero de la diferencia. Y encima tenía una úlcera sangrante. En fin, que tuvo un fallo generalizado del sistema y se ha quedado como un vegetal. Una pena, ¡con lo mona que era la chica!
- Bueno a mí siempre me pareció que estaba demasiado delgada. Además, era un poco creída, la verdad.
- Pero...
- En todo caso es una lástima.
- Bueno, una lástima no. Que la culpa fue suya por no comer.
- Pero mujer, la anorexia es una enfermedad psíquica o algo de eso. Tampoco era culpa suya.
- Pero, ¿se recuperará?
- Lo más seguro es que no. Ahora mismo sólo está viva por la máquina a la que está conectada.
- A mí la que me da pena es su hermana Gretel, que es una chica majísima y que lo está pasando fatal. La pobre aún cree que hay esperanzas y duerme en el hospital todas las noches convencida de que Isobel despertará de un momento a otro.
El corazón de Marcos comenzó a latir demasiado deprisa, al mismo tiempo que una fuerte punzada atravesaba su pecho y el aire era incapaz de entrar en sus pulmones. ¡Dios mío! ¡Un ataque al corazón! Quizá había hecho demasiado ejercicio. Pobre Marcos, no sabía lo que era un ataque de ansiedad.

lunes, 5 de mayo de 2008

Balance cumpleañero

Finalmente no hubo crisis y eso que mucha gente se olvidó de mi cumple. Porque, aparte de mi complejo de Peter Pan, una de las razones de mis crisis cumpleañeras es que cuando era pequeña nadie se olvidaba de mi cumple, pero cuando me hice mayor la cosa cambió y los olvidos se multiplicaron. Afortunadamente siempre hay gente como mi padre, que aunque también se olvide de vez en cuando es sólo por su despiste general y que siempre está ahí para rescatarme de mis demonios. Y gente como mi hermana, capaz de covertir mi regalo de cumple en una búsqueda del tesoro, de hacerme un vídeo maravilloso y de perderse un día de cruces para estar conmigo el día de mi cumple. Y gente como mi madre, capaz de pegarse una paliza de viaje para estar también conmigo en el día clave. Y gente como Su y Ro, capaces de acordarse de mi cumple en medio de una boda árabe en Túnez. Y gente como Sara, que aunque no suele estar ahí aparece en el momento más inesperado para sorprenderme. Y gente como Alejandra, capaz de acordarse de mí en medio de un concierto de Nada Surf y de grabar un vídeo especialmente dedicado para mí.



Y gente como Elena, capaz de animarme un montón con su llamada. Y gente como mis amigos de myspace, a los que apenas conozco y con los que, sin embargo, he compartido muchas cosas. Y gente como Havalina, capaces de grabar un disco perfecto para convertirse en uno de mis regalos de cumple. Y gente como la que lee este blog, capaces de aportar su granito de arena para evitar que mi complejo de Peter Pan gane la partida.
Sí, los 27 molan y los he recibido sin ningún tipo de crisis. ¡Olé!

sábado, 3 de mayo de 2008

¿Crisis cumpleañera?

Cuando estaba en el cole me hacía muchísima ilusión que llegara mi cumple. En primer lugar, por los regalos (una siempre ha sido a material girl como Madonna). En segundo lugar, por las fiestas que daba para mis mejores amigos en el patio de mi casa y con el momento piñata como el más esperado de la tarde. Y, en tercer lugar, porque me encantaba llevar chuches al cole y repartirlas entre todos mis compañeros (una también es generosa, sobre todo para gastar el dinero de sus padres).
En el instituto se perdieron las dos últimas razones citadas y la cosa empezó a dejar de tener gracia. No obstante, cada año que pasaba era un año menos para alcanzar la mayoría de edad. El problema fue que cumplí los 18 y no noté ningún cambio significativo. Sí, ahora podía sacar orgullosa mi DNI cuando algún portero de discoteca me lo pedía, pero poco más.
Y así empezaron las crisis cumpleañeras. Dos o tres semanas antes del día D empezaba a deprimirme con eso de ser un año más vieja físicamente, pero haberme quedado estancada en una edad mental de 3 años. ¿Que cómo puedo ser tan pequeña mentalmente? La verdad es que no lo sé. Aquí estoy, a puntito de cumplir los 27 y disfrutando como una enana viendo los dvds de las series de mi infancia. También sigo creyendo en los cuentos de hadas. Pero, sobre todo, me quedé estancada en la edad de los por qués. Quienes me conozcan superficialmente no lo sabrán, pero aquéllos a los que he considerado lo suficientemente interesantes como para revelarles mi forma de ser saben de sobra que tengo una curiosidad insaciable e infinita. Siempre quiero saberlo todo sobre cualquier cosa y me paso la vida acosando con incómodas preguntas a mis mejores amigos (a veces, incluso a meros conocidos). Supongo que por eso adoro leer. Al fin y al cabo los libros son una gran fuente de sabiduría y en muchas ocasiones la respuesta a preguntas no formuladas.
El caso es que mañana es mi cumple y, a pesar de que de momento voy a celebrarlo sólo con mi padre y puede que con mi hermana, todavía no tengo ningún síntoma de crisis cumpleañera, a pesar de que me encantaría que Su estuviera en España en lugar de en Túnez para poder hacer terapia en caso necesario. Porque Su ha sido mi salvavidas cumpleañero durante todos estos años. Siempre ha estado ahí haciéndome sentir especial y regalándome su tiempo y su ilusión, consiguiendo que al final incluso me apeteciera celebrarlo. Y no nos olvidemos de Jorgito, con su caballito mecedora de papel naranja como el mejor regalo que me han hecho nunca.
El caso, como decía, es que este año no tengo crisis y no entiendo por qué, salvo por el hecho de que el 27 es un número que me mola un huevo; pero parece una razón bastante tonta, ¿no?.
En fin, esperaremos a que trancurran mis últimas horas como veintiseisañera y veremos si todo sigue en calma.

jueves, 1 de mayo de 2008

Canciones despechadas II

Ésta es una de mis canciones despechadas favoritas, precisamente porque el tono musical de la misma parece indicar todo lo contrario; pero, si prestáis atención a la letra, os daréis cuenta de la mala leche de la misma.

Dime

Dime qué es lo que puedo pedir y pediré algo distinto.

Dime qué es lo que puedo hacer y ya sabrás lo que nunca haré.

Dime qué es lo quieres, aquéllo por lo que mueres.

Dime si te puedo decir, lo que no me gusta de ti.

Dime cuánto he de esperar para conocer la verdad.

Dime por qué no me puedo callar, por qué necesito gritar.

Ana

Ana no entiende cómo, pero se ha quedado embarazada. Parece ser que la píldora no es fiable al cien por cien. Por supuesto ha fingido que estaba muy contenta y Rubén la ha invitado a comer en la Fondue de Tell para celebrarlo. Ana no quiere ser madre o, mejor dicho, no quiere que Rubén sea el padre de sus hijos. Y, mientras remolonea en la oficina, baraja la posibilidad de provocarse un aborto.